viernes, septiembre 11, 2026
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Nuevas generaciones, nuevas preguntas: los retos desde el CUCosta para investigar una sociedad que cambia

Desde este campus ubicado en Puerto Vallarta, investigadoras e investigadores de la psicología se enfrentan a contextos cambiantes y diferentes maneras de adentrarse en la ciencia

Cada generación crece en un mundo distinto. Cambian las formas de comunicarse, de relacionarse, de informarse, e incluso las preocupaciones que atraviesan la vida cotidiana. Para la psicología, estos cambios no sólo transforman la manera en que las personas viven, sino también las preguntas que los investigadores deben hacerse para comprenderlas.

Jesús Ulises García Alcalá, profesor del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) e integrante del cuerpo académico de Estudios psicosociales y sobre la familia, lo resume así: “La investigación ha cambiado, las generaciones a la par también cambian y las necesidades con base en los problemas contemporáneos también, y con una nueva complejidad requieren de un abordaje también igualmente complejo”.

Desde su trabajo en temas relacionados con problemas sociales, familia y factores de riesgo y protección psicosocial, García Alcalá ha observado algunos de esos cambios en la vida cotidiana. Uno de ellos es el acceso a dispositivos electrónicos desde edades cada vez más tempranas, que no nada más modifica la manera en que niñas, niños y adolescentes se relacionan con la información, sino también las dinámicas familiares, pues actualmente padres y cuidadores pueden encontrar respuestas en redes sociales. El problema, señala, es que tener acceso inmediato a información no significa necesariamente que ésta sea confiable, adecuada o pertinente para cada familia.

Estos cambios también pueden observarse en problemas sociales que la psicología ha estudiado durante años, pero que hoy se manifiestan de maneras distintas. Claudia Gregoria Huerta Zúñiga, profesora e integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), trabaja con temas de género, empleo y violencia, y desde estas líneas ha observado cómo las condiciones sociales modifican las experiencias de las personas.

La violencia, por ejemplo, también puede estar relacionada con factores como las condiciones laborales y la dificultad para conciliar el trabajo con la vida familiar. Observar estos cambios implica no asumir que todo lo nuevo es negativo. Para Huerta Zúñiga es necesario evitar juzgar a las nuevas generaciones desde los parámetros de generaciones anteriores. “No sirve de nada tachar, condenar o estereotipar a las nuevas generaciones”, afirma. Aunque reconoce retos como periodos de atención más cortos o dificultades de autogestión, también destaca una mayor apertura hacia la inclusión y nuevas formas de creatividad.

Comprender estas transformaciones requiere acercarse a la realidad que se quiere estudiar. “No podemos investigar nada más desde los cubículos o desde nuestra computadora. Tenemos que salir al mundo y conocer qué es lo que está pasando”, explica. Para esta investigadora, sólo así es posible entender las nuevas formas de comunicarse y relacionarse antes de intentar explicarlas.

Una experiencia que le permitió reconocerlo ocurrió con una investigación estudiantil sobre el Boys love (BL). Al principio, desconocía el fenómeno y llegó a considerarlo poco relevante; sin embargo, al conocer el trabajo de los estudiantes y la manera sistemática en que abordaron el tema, cambió su perspectiva.

“Sí fue una experiencia que me dejó pensando, porque dije: a veces la investigación no es nada más lo que uno en su mundo ve, a veces es más allá”.

Esa apertura resulta importante cuando los cambios ocurren cada vez con mayor rapidez. Para García Alcalá, incluso la propia idea de permanencia parece haberse transformado: “Hoy parece que en todo sentido, sea en la ciencia, en la sociedad, en una mirada en pantallas, se ha vuelto más efímera de lo que era”.

Sin embargo, esta misma época también ofrece herramientas que pueden facilitar el acercamiento de los estudiantes a la investigación. Hoy existen buscadores especializados, bases de datos, formularios digitales, congresos, conferencias y estancias académicas que permiten conocer otras formas de hacer investigación. Para García Alcalá, el acceso a fuentes científicas es una de las grandes ventajas de las nuevas generaciones frente a quienes comenzaron su formación investigadora décadas atrás.

La abundancia de información también trae consigo un nuevo desafío: aprender a distinguir cuál es útil y confiable. Por ello, él considera fundamental desarrollar pensamiento crítico y no limitarse a aceptar los resultados de una investigación sin cuestionarlos. “Tiene que haber una vuelta de tuerca más allá de lo que nos muestran los resultados”, señala, para comprender los fenómenos dentro de su contexto y buscar soluciones que puedan contribuir a la sociedad.

Para los estudiantes interesados en investigar su propia generación, ambos especialistas coinciden en la importancia de mantener una actitud abierta. Huerta Zúñiga recomienda acercarse a investigadores que puedan orientar el proceso y no perder el ánimo cuando algo no salga a la primera, mientras que García Alcalá aconseja leer, consultar fuentes diversas, mantener una postura ética y reconocer los propios límites.

Porque si las generaciones cambian, también cambian las preguntas que vale la pena hacer. Investigar a quienes viven el presente implica acercarse a sus realidades, cuestionar lo que parece evidente y aceptar que algunas respuestas tendrán que cambiar conforme lo haga el mundo.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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