En el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) se llevó a cabo en semanas pasadas el taller “No todo está perdido con la IA: uso ético, herramientas, uso profesional y cotidiano”, impartido por Seiler García, alumno de la Licenciatura en Comunicación Pública.
La sesión comenzó con una premisa clara: desmitificar la Inteligencia Artificial. El ponente invitó a reflexionar sobre las emociones que genera la IA, como miedo, emoción, confusión o apatía para después plantear su objetivo central: comprenderla desde la responsabilidad ética.
“La IA no es una entidad mágica; es una herramienta que necesita un conductor”, explicó. En su presentación, insistió en que no se trata de una mente consciente, sino de un “predictor de palabras” avanzado que reorganiza información producida por seres humanos.
Para ejemplificar mencionó que mientras Google funciona como una biblioteca donde el usuario busca un libro, la IA opera como un bibliotecario culto con el que se puede dialogar sobre el contenido.
Uno de los ejes centrales del taller fue la ética. Pues advirtió sobre riesgos como la pérdida de privacidad, los sesgos algorítmicos y las “alucinaciones” que son errores que la IA puede presentar con aparente seguridad. Subrayó que la responsabilidad final siempre recae en la persona usuaria, ya que la IA no es un sujeto legal.
Ya concluyendo la charla, García señaló que “muchas cosas van a desaparecer, pero otras nuevas oportunidades se abren”, destacando la importancia de la actualización constante ante un entorno tecnológico acelerado. Hizo una invitación a la reflexión personal: enlistar los beneficios, limitaciones y dilemas que la IA puede representar en cada campo profesional y en la vida cotidiana.
Por último, acerca del taller mencionó que “me gustó esta oportunidad, creo que es muy importante tener este tipo de acercamientos con otras personas de otras carreras. Estoy muy feliz con la experiencia, al final todo es un aprendizaje, para bien o para mal».









