
Este deporte les ha traído satisfacción, triunfos y la oportunidad de hacer equipo
Jugar vóleibol es estar en la cancha, sentir los nervios de iniciar un partido, escuchar las porras de amistades y familiares coreando tu nombre y el del equipo; realizar un ritual de buena suerte antes de comenzar, tener la ilusión de ganar y saber que no estás sola ni solo, sino que hay un equipo que te acompaña y experimenta lo mismo que tú al querer ganar.
Moisés Estrada y Naomi Carrillo, estudiantes de Ingeniería en computación y Psicología respectivamente, conocen muy bien este sentimiento al formar parte del equipo deportivo de vóleibol del Centro Universitario de la Ciénega (CUCiénega) y orgullosamente están en el proceso de poder formar parte de las selecciones varonil y femenil de la Universidad de Guadalajara.
Sus historias en este deporte son algo distintas entre sí; sin embargo, es la misma pasión la que los ha llevado a cumplir este logro. Tres meses después de graduarse de secundaria, Moisés descubrió el amor por el vóleibol en medio de una cancha improvisada con sus amigos para pasar el tiempo. En esos juegos, su profesor de educación física le propuso armar un equipo. Fue así como su entrenamiento se hizo más exigente; entró a una academia y luego al equipo de su preparatoria, asistió a torneos estatales y nacionales ganando los primeros lugares.
“Cuando salí de la prepa me sentí un poco mal, porque pensé que el vóleibol se había acabado para mí. Ya no más nacionales, ya no más salir a jugar”, dijo Moisés. Pero el alma le regresó al cuerpo cuando entre sus amigos comentaron de los entrenamientos de vóleibol, así que decidió formar parte del equipo en CUCiénega y logró estar en las visorías para el equipo universitario.
De entre alrededor de 300 jugadores, Moisés es parte de la última etapa de selección. Él ha logrado, al igual que Naomi Carrillo, combinar la universidad con los entrenamientos. “Lo único que me diría es que tú puedes, todo lo que puedes imaginar lo puedes hacer”.
Para Naomi Carrillo este deporte ha sido parte de su vida al formar parte de una familia apasionada por los deportes, tanto el vóleibol como el futbol, en la liga municipal de Ocotlán desde pequeña. Su gran dedicación le ha permitido jugar en torneos estatales, enfrentado a distintos equipos y siendo campeona. Pero reconoce que este deporte es colectivo, donde las experiencias y las situaciones se viven juntas, y se crean conexiones dentro y fuera de los torneos.
“Mis amigos y yo vimos la convocatoria por Instagram (de la selección universitaria) y decidimos ir. Estando allí, nos dividieron y yo fui la única mujer”, expresó Naomi respecto a la convocatoria, a la cual iba sin expectativas.
“Yo nada más iba a hacer el intento, no creí quedarme. Cuando me dicen que nos quedemos a entrenar fue una emoción que no sé describir, algo que no esperaba, pero muy bonito”, comentó Naomi, quien ha recibido todo el apoyo de su familia para entrenar desde las siete de la mañana y continuar con sus estudios universitarios.
Tanto Naomi como Moisés están a la espera de formar de manera oficial del equipo de vóleibol de la UdeG, en sus selecciones femenil y varonil.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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El empleo de esta tecnología abre un debate al interior de la comunidad universitaria: por un lado quien la defiende como una herramienta de apoyoal estudio, y por el otro quienes la ven como una amenaza a la integridad académica
Con la llegada de la inteligencia artificial se han abierto nuevas interrogantes acerca del uso que podemos darle y cómo es que estas herramientas pueden beneficiar a la educación. En el Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara se presentó la Guía para el uso de Inteligencia Artificial (IA) en la Enseñanza. Una gran noticia para la institución que es pionera en generar un documento como este en la educación Superior en México.
El rector del SUV, Carlos Iván Moreno Arellano, invitó a “abrazar las tecnologías con todos los cuidados y matices éticos que se abordan en la guía”.
En la guía del SUV se habla acerca de la integridad académica de la IA y menciona que “En lugar de promover una cultura persecutoria en torno a la IA, se debe incentivar su uso legítimo” y también advierte que, aunque existen softwares en los que se puede determinar si una tarea fue o no hecha por IA, lo cierto es que esto no es evidencia suficiente para iniciar un proceso de responsabilidad sobre integridad académica; argumentan que es posible que existan rasgos que dan falsos positivos al detectar la IA.
Marco Antonio Chávez Aguayo, quien imparte clases en la Licenciatura de Gestión Cultural del SUV, publicó junto Rosa Ulloa Cazares e Inna Artemova un capítulo en el libro Ciencia de datos y perspectivas de la inteligencia artificial —editado por Tirant Lo Blanch en Valencia, España— sobre el tema del uso de IA y los fraudes en la creación de contenido.
Acerca de cómo puede impactar la inteligencia artificial en la educación universitaria mencionó que “Puede dar pie a que los estudiantes hagan un mal uso de ella, haciendo pasar por suyas las respuestas de un programa de IA en la entrega de sus trabajos para engañar a sus profesores. Incluso de sus trabajos recepcionales”.
Respecto a la percepción en el uso de IA como docente, dijo que “el problema principal es que es difícil darse cuenta de si alguien está haciendo pasar las respuestas de un programa de IA por productos de su autoría. A menos que el profesor tenga ciertas habilidades, como aprender a reconocer la forma en que redacta individualmente cada uno de sus estudiantes y, sobre todo, tenga también la ayuda de software diseñado para ello, el uso de IA en las aulas puede pasar desapercibido.”
Dada la preocupación por los usos maliciosos que pueden darse a través de la IA, la guía que se ha creado permitirá una mayor información tanto a alumnos como a profesores acerca del uso que pueden darle y hasta dónde se encuentra permitida.
Texto: José Manuel Domínguez Manríquez / SUV
Dentro de las aulas del Centro Universitario del Norte los profesores no cuentan con un protocolo para detectar el uso de aplicaciones de inteligencia artificial en las tareas.
Desde noviembre de 2022 que se popularizó el uso del ChatGPT, un número creciente de herramientas de inteligencia artificial ha llegado para ayudarnos con nuestro día a día y volver tareas complicadas en algo más sencillo, pero: ¿cual es el límite de utilizar estas herramientas para hacer nuestras tareas más sencillas?
Entre la comunidad del centro universitario existen múltiples opiniones sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial que muestran una brecha generacional entre los profesores y los alumnos.
Mientras los profesores que tienen más tiempo impartiendo clases opinan que es una herramienta que está acostumbrado a los alumnos a investigar y trabajar menos, los alumnos argumentan que como toda herramienta, viene a facilitar las labores estudiantiles.
Si bien es cierto esto último, se hace necesario un protocolo por parte de los académicos para detectar el uso excesivo de estas herramientas, puesto que los alumnos pueden realizar sus tareas con información obtenida por medio de estas herramientas.
La maestra Reyna Rodarte, Encargada de Internacionalización y Doctora en Administración y emprendimiento, comenta que hasta el momento no existe entre académicos un protocolo que utilicen para ver si los alumnos utilizan Chatgpt de manera indebida. Pero uno de los métodos que ella utiliza para averiguar si sus alumnos lo utilizan de manera desproporcionada es “OpenAI Classifier”, que, comenta, puede tener ciertos limitantes, pero es de gran ayuda para ver si sus alumnos están abusando de estas herramientas.
Texto: Carlos Alberto López Escareño / CUNorte
El uso de ChatGPT ha generado un intenso debate entre estudiantes y profesores. Mientras algunos defienden su utilización como un recurso disponible como cualquier otra herramienta de aprendizaje para hacer frente a las demandas académicas y laborales, otros se muestran escépticos y preocupados por sus posibles implicaciones éticas y académicas.
Desde la perspectiva de los estudiantes, como Itzia Galilea Dávila Mora, quien enfrenta el desafío de combinar trabajo, estudio y el hecho de ser foránea, el uso de ChatGPT se presenta como una herramienta de apoyo para gestionar su tiempo de manera eficiente.
«No es que no quiera hacer la tarea, simplemente el tiempo no me alcanza», explica. Sin embargo, es un hecho que una suma significativa de estudiantes realizan sus tareas con un alto porcentaje de inteligencia artificial por diferentes motivos.
Por otro lado, los profesores muestran una postura distinta respecto al uso de ChatGPT. Mientras la mayoría se manifiesta en contra por el impacto negativo en la integridad académica, otros, como el profesor Carlos Avilés Camarena, ven en esta tecnología una herramienta que, utilizada con moderación, puede ser de gran utilidad para los estudiantes.
Para Avilés, la tecnología está destinada a ser un apoyo y considera que su uso es aceptable siempre y cuando se utilice de manera responsable y ética.
Linda Priscila Diosdado Segura / CUCEA
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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