viernes, marzo 20, 2026
viernes 20, marzo, 2026

Mujeres haciendo extraordinario lo ordinario

Por los pasillos del CUCS se pueden encontrar científicas, docentes y estudiantes que han hecho de su pasión una realidad, quienes no solo ocupan espacios, sino que los transforman con la lucha constante de dar lo mejor de sí para abrir el camino a las que vienen

Hay algo que las mujeres hacen, pero que rara vez es llamado por su verdadero nombre. Es una elección feroz y sutil, la de continuar siendo ellas mismas cuando el mundo les sugiere que sean diferentes. 

En los pasillos del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) hay mujeres que llevan eso dentro. Científicas, médicas, docentes y estudiantes que determinaron un día que la curiosidad no era una debilidad, que preguntar no significaba ser ignorante y que el laboratorio, el aula y el quirófano también les pertenecían.

Una de ellas es la doctora Wendy Yareni Campos Pérez, del Departamento de Biología Molecular y Genómica, quien dice que la inspiración es un círculo que empieza afuera y termina adentro. Ella comenzó mirando a su familia, a sus hermanos, pero luego se sumergió en el mundo invisible de la Biología Molecular. 

“Ciertamente, hay personas, momentos, descubrimientos que nos inspiran a tomar un camino, y nos dan la fortaleza para continuar, sin embargo, llega un momento en el que la mayor inspiración comienza a venir de uno mismo, de quien fuimos en el momento en que todo inició y de cómo nos llegamos a convertir en el ahora”.

La doctora Erika Aurora Martínez García, del Departamento de Fisiología, me recuerda que el conocimiento avanza cuando lo compartimos. Ella dejó su casa en Veracruz para mudarse a Guadalajara: “Esa experiencia me enseñó resiliencia y reafirmó que, en muchas ocasiones, los cambios más difíciles son los que generan las mayores oportunidades”.

Ella aconseja a sus alumnas, a las niñas y adolescentes que “nunca dejen de cuestionar, ya que la ciencia se origina en la curiosidad. También les diría que crean en sus capacidades para que puedan descubrir, aprender y contribuir al bienestar de la sociedad”, agrega.

La doctora Claudia Azucena Palafox Sánchez, investigadora del Instituto de Investigación en Ciencias Biomédicas, considera que “la medicina es un arte y una ciencia, un estilo de vida con mucho compromiso, ética y responsabilidad, además de una gran consumidora de tiempo y vida. Es vivir la vida con pasión, con alegrías, con satisfacción, pero también con dolor y con pérdidas. Las mujeres tenemos la disciplina para vivir de este arte sin perder nuestra esencia humana”. 

Claudia no ignora los aspectos difíciles, habla sobre la brecha de género y las desventajas que todavía existen. Sin embargo, ella cree en la importancia de enseñar a los jóvenes y querer sembrar en ellos una habilidad especial para entender a los pacientes, “que nunca dejen de preguntarse y traten de resolver con perspicacia clínica y argumentación científica cada caso clínico evaluado, sin perder la humanidad y el sentido del bien hacia nuestros pacientes”.

La doctora Monserrat Álvarez Zavala, investigadora del Instituto de Investigación en Inmunodeficiencias y VIH también tiene esa misma sensibilidad. Dice que “ha sido un desafío lidiar con el llamado síndrome de la impostora, una sensación que muchas mujeres en la ciencia experimentamos en distintos momentos de nuestra trayectoria”. Sin embargo, Monserrat es una “fuerza de la naturaleza”, al igual que su madre. 

Su sueño es sencillo y al mismo tiempo enorme: “Me gustaría que, a través de mi trabajo o de mi experiencia, alguna persona pueda sentirse inspirada a creer que es posible llegar tan lejos como se lo proponga. Creo profundamente que lo más importante no es solo llegar, sino la manera en que se construye el camino. Seré muy feliz el día que logre inspirar un sueño que ayude a alguien más a trazar el suyo”.

La doctora María del Refugio Arredondo Maciel, del Departamento de Microbiología y Patología, señala que la vocación puede permanecer latente en la quietud de una carrera anterior. Ella, se convirtió en la «matriarca» de sus colegas después de entrar a medicina, tras haber sido profesora de primaria y lidiar con las críticas de su propia madre debido a su edad. Su vida es el recordatorio de que, cuando la intención es servir, el tiempo personal es lo único que tiene importancia

Su mayor aspiración es “formar médicos con vocación de servir, que pongan como su mayor prioridad a sus pacientes y que sean empáticos con los mismos.  Que tengan ese deseo de aprender todos los días, que lean mucho, que se preparen para que den lo mejor de ellos en cada consulta, en cada abordaje clínico, en cada tratamiento y, también, que traten de ser felices con la profesión que eligieron”.

Y en este mismo espíritu de servicio, la doctora Flor de María Ruelas Cárdenas, jefa de la Unidad de Desarrollo Bibliotecario, une dos mundos que parecen distantes, la medicina y la biblioteca. “Las bibliotecas, aunque sea difícil de creer, es el lugar donde ocurre la magia, es donde la información se transforma en conocimiento”. Su sueño es “crear un centro de información médica digital que sea accesible para los rincones más remotos del país”. 

Para Flor, el futuro debe tener dos pilares: libertad y plenitud: “La verdadera victoria será cuando una mujer no sea definida por decisiones, sino por la libertad con la que ejerce su talento y la plenitud con la que vive su vida”.

Finalmente, he tenido la oportunidad de escuchar a la estudiante Rebeca Dalay Mardueño Ramírez. Ella vive el presente con la mirada puesta en el futuro. Es consciente del agotamiento y la presión que ejercen las redes sociales, donde “parece que siempre debemos estar haciendo mucho más”. Pero ella ha decidido seguir su propio ritmo, inspirándose en aquellas que lograron conquistar campos que antes parecían inaccesibles. “Aprovechemos la libertad que tenemos hoy para elegir nuestro propio camino y hagámoslo con toda la determinación”.

Estas mujeres no solo ocupan espacios, los transforman; y a su vez, transforman el pensamiento con la lucha constante de dar lo mejor de sí mismas y abren el camino para las que vienen. Así, demuestran una y otra vez que lo ordinario, cuando se vive con esta intensidad, se convierte en algo extraordinario.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

MÁS NOTAS

Post Views: 123