miércoles, septiembre 30, 2026
miércoles 30, septiembre, 2026

“Polo”: miedo, calma y una mirada al mar desde CUCSur

El huracán puso a prueba la preparación de estudiantes y despertó la curiosidad por entender los fenómenos que se desarrollan frente a la costa

 

El huracán llegó primero a las conversaciones. Durante varios días, “Polo” estuvo presente en las noticias, los avisos de la Universidad de Guadalajara y los mensajes familiares. En el Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) la indicación fue mantenerse informados, prepararse y resguardarse ante el avance del fenómeno.

Para algunos estudiantes de Biología marina era el primer huracán de esta magnitud; para otros, un fenómeno ya conocido; pero todos tuvieron que prepararse. “Polo” alcanzó la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson el 22 de septiembre, con vientos máximos sostenidos de 260 kilómetros por hora y rachas de hasta 315 k/h, mientras se desplazaba frente a las costas del Pacífico mexicano.

Para Catalin Zamudio, estudiante de primer semestre de Biología marina, fue su primer huracán: “Me dio miedo, para qué mentirte. Al ver que era categoría 5 me provocó una oleada de emociones no agradables. Al ser foránea, no estaba acostumbrada a nada de esto”.

Ella apenas comenzaba a aclimatarse en la costa cuando el ambiente cambió. “Me asustó no ver mucho el sol, y que fuera todo muy fresco cuando apenas me estaba acostumbrando al calor de aquí”.

Para Jimena Portillo Alonso, estudiante de cuarto semestre de Biología marina, la preparación también comenzó con cierta incredulidad. “Me dijeron que había huracán y pensé: ‘Ah, lluvia’. Después me dijeron que sí iba a pegar fuerte y dije: ‘Vámonos, tenemos que comprar comida enlatada, tenemos que agarrar el botiquín, linterna, paraguas, impermeables’”.

Preparó una mochila con provisiones y permaneció atenta a las indicaciones: “Nos preparamos bastante bien. Era mi primer huracán categoría 5. El del año pasado me tocó trabajar y prácticamente solo hubo lluvia, pero este año tuve demasiado tiempo para preocuparme”.

Jabel Maya, estudiante de quinto semestre de Biología marina, ya había vivido otro huracán. Aun así, “Polo” lo llevó a prepararse nuevamente. “Sí me asusté, pero al final me alivió que no pasó nada”.

Comida enlatada, teléfonos cargados, reservas de energía y una fuente de luz fueron parte de su preparación. “Más que nada fue el susto, pero realmente nada fuera de lo común. Hubo poca lluvia y mucho viento”.

El océano como objeto de estudio

Detrás de esas tres experiencias hubo algo en común: los tres estudian el mar. Para los y las estudiantes de Biología marina en el CUCSur un huracán no solamente puede observarse desde el riesgo que representa para personas y comunidades costeras, también permite preguntarse qué ocurre debajo de las olas.

Los fuertes vientos de un ciclón pueden mezclar las capas superficiales del océano y favorecer el ascenso de aguas más profundas, frías y ricas en nutrientes. Estos cambios pueden modificar en lo temporal las condiciones físicas y biológicas del mar. Eso no convierte a un huracán en un fenómeno “bueno” para el océano, pero por otra parte puede provocar erosión, alteraciones en ecosistemas costeros y afectaciones a organismos y comunidades humanas. Por eso, para los estudiantes de Biología marina, “Polo” pudo mirarse desde dos perspectivas: como algo peligroso que requiere prevención y como un proceso natural que permite estudiar la respuesta del océano ante una enorme cantidad de energía.

Además, queda una pregunta que solamente las mediciones podrán responder: ¿qué ocurrió con el mar después del paso de “Polo”? Saber si la temperatura del agua disminuyó, cuánto tiempo permaneció ese cambio o si hubo modificaciones en otros parámetros requiere comparar datos antes y después de su paso.

Incluso, la presencia de tortugas marinas durante estos días debe observarse con cautela. Su coincidencia con el paso del huracán no permite afirmar que éste haya provocado su llegada, en especial porque se trata de un periodo que coincide con la temporada de anidación.

Para quienes han crecido frente al mar, los huracanes forman parte de una realidad conocida, pero eso no significa dejar de reconocer su peligro. “Toda mi vida he vivido frente al mar, los huracanes no son desconocidos para mí. Sabía que estábamos ante un fenómeno que podía representar un peligro, pero también había que mantener la calma y estar bien preparados”, dijo Alondra Rodríguez, estudiante de séptimo semestre de la misma licenciatura.

Finalmente, Polo pasó frente a la costa y el escenario vivido por los estudiantes fue mucho más tranquilo de lo que se había previsto. Quedó el alivio, pero también la curiosidad. ¿Qué cambió debajo de las olas? ¿Cómo respondieron los organismos marinos?

Para quienes estudian el océano desde el CUCSur, esas preguntas forman parte de otra manera de vivir un huracán: no solamente desde el miedo o la prevención, sino también desde la necesidad de observar, medir y entender.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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