Evasaurio corre y corre y corre, pero a Memo también le gusta correr y siempre va detrás de ella, porque esta pequeña niña de plastilina se ha convertido en una compañera inalcanzable para él y para cientos de pequeñitos y pequeñitas que se sienten diferentes, y que, al igual que Memo, todavía tienen muchos sueños por cumplir.
“Hemos llevado a ‘Evasaurio’ a muchas escuelas de casi todos los estados de la República, además el libro se ha traducido a coreano y portugués, y el año pasado tuve la alegría de ir a Corea del Sur, a la Feria del Libro de Seúl a presentarlo en bibliotecas y librerías”.
La historia de Evausario se ha convertido en un parteaguas en la trayectoria de Memo y ahora ese relato de la niña con cola de dinosaurio dejará por unos momentos los libros ilustrados para convertirse en un cortometraje animado de la mano de Memo y muchos más artistas de la ciudad.
“La técnica de animación que queremos usar es el clay motion, solo plastilina animada, sin puppets. Es una manera muy tradicional de animar sobre cristal muy al estilo de la animación 2D tradicional pero donde el trabajo artesanal detrás es algo muy relevante”.
Con apoyo del Instituto Nacional de Cinematografía (IMCine), Memo Plastilina trabaja actualmente en la preproducción y producción de lo que será el episodio piloto de Evasaurio, el cual ya cuenta con las voces de las y los protagonistas y el diseño de algunos de los personajes que acompañarán a la niña con cola de dinosaurio.
“Queremos provocar mucho mostrando en la pantalla un proyecto que está completamente hecho a mano, que lleva meses de trabajo artesanal en el que incluso se van a poder ver las huellas digitales de los animadores, de los modeladores, y también creemos que es importante hablar de esas cosas que te hacen diferente, como lo que le sucede a Evasaurio”.
El proyecto cuenta con el talento de animadores como Nabí Orozco y Meriç Atalar, y se espera que culmine su producción y posproducción a inicios del siguiente año, con la esperanza de que se estrene durante la edición 42 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).
Aun con años de trayectoria, Guillermo Castellanos es muy modesto, pero presume a las visitas su talento con la sencillez de un niño que dibuja en sus cuadernos. Entre sus recuerdos se mezclan los ayeres en la universidad, las visitas a cientos de ferias de libros, los talleres con niñas y niños.
Y, por supuesto, una niña con cola de dinosaurio que le cambió la vida.
“Si tuviera a Evasaurio en frente le diría ‘chica, vas muy rápido, casi no te puedo alcanzar’, pero qué increíble que me estés impulsando, que me estés poniendo retos. También le diría ‘¡Síguele!’, ve a dónde tengas que ir, ve y sigue llevando este mensaje de alegría a niñas y niños, a todos los que algún día fuimos niñas o niños porque en estos tiempos es necesario”.