martes, febrero 24, 2026
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Memo Plastilina, una mente llena de creatividad y colores​

Con más de 25 años de trayectoria, el artista tapatío ahora incursionará en la pantalla grande de la mano de “Evasaurio”

Especial
Fotografías: Edgar Raymundo Campechano

Un día, cuando cursaba la primaria, Guillermo Castellanos empezó a dibujar Snoopys por todos lados: en las paredes, los cuadernos de sus compañeros o en la libreta de la maestra; con el tiempo, “Memo” continuó sus estudios, pero nunca dejó de ser aquel niño que dibujaba sobre el papel todo lo que salía de su imaginación.

Aunque ahora Guillermo es un adulto, su sonrisa es cálida, como la de un niño que presume sus juguetes, y sus manos no se quedan quietas cuando toma entre ellas ese material con el que crea mundos, personajes, historias y moralejas, y que le ha dado el nombre por el que lo conocen muchos: Memo Plastilina.

“Ese material es tan familiar, causa de por sí mucha magia y mucha alegría, y nos transporta inmediatamente a esos momentos de gozo creativo”.

Con sus manos pellizca un poco de plastilina en su mesa de trabajo. La mezcla con otras para hacer nuevos colores que embarra en un pedazo de cartoncillo que sirve como lienzo. Con amarillo hace el fondo del cuadro, y con rapidez convierte un pedazo de plastilina verde en largo cuello de un dinosaurio.

Este artista, egresado de la licenciatura en Diseño para la Comunicación Gráfica de la UdeG, hace parecer su trabajo como algo sencillo, pero una trayectoria de más de 25 años le ha dado las herramientas para incursionar en ilustrador de libros, escritor de cuentos y, próximamente, como director de cortometrajes.

Su trabajo se ve reflejado en sus libros ilustrados y escritos, en historias como como Mi abuela es diferente, en Mandy, algo pasa en el desván, en Anika y las galletas, o en esos relatos que incluyen a personajes únicos, como Evasaurio; o también contagiándole un poco de su imaginación al festival Papirolas.

Pero esa creatividad no vienen de la nada. La inspiración para crear esas historias llega a la mente de Memo cuando está rodeado de niñas y niños en los talleres donde cuenta cuentos como Evasaurio, y es justo ese momento en el que se convierte en un niño más, con el asombro de alguien que aprende algo nuevo cada día.

“Estoy seguro de que además de mis profesores de universidad, los niños fueron mis otros maestros en la creación. A mí me sorprendía mucho y me llamaba mucho la atención cómo para ellos crear es un juego ¡juegan a crear! y eso que crean se va transformando sin otro objetivo más que divertirse”.

Fotografías: Edgar Raymundo Campechano

El calor de la tarde tapatía resiste a la frescura que se respira en el taller de Memo Plastilina. Ahí dentro han nacido grandes ideas que luego se hacen realidad, ahí los sueños y la imaginación toman forma cuando Memo convierte a las inertes barras de plastilina en un león, en una novia zombie, en un dinosaurio.

“La inspiración me sigue llegando de esa convivencia constante con niños y niñas, de lo que hablan, de lo que les da risa, hasta de las cosas que les dan miedo o de las cosas que les preocupan”.

En poco tiempo el dinosaurio que habitaba la mente de Memo va tomando forma en su mesa de trabajo. Un par de bolitas blancas se convierten en los ojos del animalito, y en cada una de sus patas coloca tres circulitos para simular sus uñitas, también de color blanco.

En el taller de Memo siempre hay detalles que sorprenden a los ojos metiches. Hay trazos que le recuerdan disciplina y constancia, dibujos que lo trasladan a la nostalgia, decenas de emociones en sus varias figuras coleccionables y cajas y cajas donde se resguardan miles de horas de trabajo y dedicación.

Verlo trabajar es un deleite. Cada trazo de plastilina tiene la profundidad de una pincelada y, mientras continúa en silencio, sus manos siguen sin parar, divirtiéndose y haciendo la patineta sobre la cual se va a divertir el dinosaurio que acaba de hacer.

“Me di cuenta que la plastilina tenía muchas cualidades gráficas, que sí las texturas, los colores, las formas, los relieves, incluso se puede usar como si fuera pintura”.

Casi por terminar, Memo utiliza el resto de los materiales para detallar las nubes, el pasto, las rueditas en la patineta del dinosaurio. Hace parecer su trabajo tan divertido que no parece trabajo y sin saberlo, convierte su taller en un escenario donde la creatividad se respira.

Fotografías: Edgar Raymundo Campechano

Evasaurio corre y corre y corre, pero a Memo también le gusta correr y siempre va detrás de ella, porque esta pequeña niña de plastilina se ha convertido en una compañera inalcanzable para él y para cientos de pequeñitos y pequeñitas que se sienten diferentes, y que, al igual que Memo, todavía tienen muchos sueños por cumplir.

“Hemos llevado a ‘Evasaurio’ a muchas escuelas de casi todos los estados de la República, además el libro se ha traducido a coreano y portugués, y el año pasado tuve la alegría de ir a Corea del Sur, a la Feria del Libro de Seúl a presentarlo en bibliotecas y librerías”.

La historia de Evausario se ha convertido en un parteaguas en la trayectoria de Memo y ahora ese relato de la niña con cola de dinosaurio dejará por unos momentos los libros ilustrados para convertirse en un cortometraje animado de la mano de Memo y muchos más artistas de la ciudad.

“La técnica de animación que queremos usar es el clay motion, solo plastilina animada, sin puppets. Es una manera muy tradicional de animar sobre cristal muy al estilo de la animación 2D tradicional pero donde el trabajo artesanal detrás es algo muy relevante”.

Con apoyo del Instituto Nacional de Cinematografía (IMCine), Memo Plastilina trabaja actualmente en la preproducción y producción de lo que será el episodio piloto de Evasaurio, el cual ya cuenta con las voces de las y los protagonistas y el diseño de algunos de los personajes que acompañarán a la niña con cola de dinosaurio.

Queremos provocar mucho mostrando en la pantalla un proyecto que está completamente hecho a mano, que lleva meses de trabajo artesanal en el que incluso se van a poder ver las huellas digitales de los animadores, de los modeladores, y también creemos que es importante hablar de esas cosas que te hacen diferente, como lo que le sucede a Evasaurio”.

El proyecto cuenta con el talento de animadores como Nabí Orozco y Meriç Atalar, y se espera que culmine su producción y posproducción a inicios del siguiente año, con la esperanza de que se estrene durante la edición 42 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).

Aun con años de trayectoria, Guillermo Castellanos es muy modesto, pero presume a las visitas su talento con la sencillez de un niño que dibuja en sus cuadernos. Entre sus recuerdos se mezclan los ayeres en la universidad, las visitas a cientos de ferias de libros, los talleres con niñas y niños.

Y, por supuesto, una niña con cola de dinosaurio que le cambió la vida.

“Si tuviera a Evasaurio en frente le diría ‘chica, vas muy rápido, casi no te puedo alcanzar’, pero qué increíble que me estés impulsando, que me estés poniendo retos. También le diría ‘¡Síguele!’, ve a dónde tengas que ir, ve y sigue llevando este mensaje de alegría a niñas y niños, a todos los que algún día fuimos niñas o niños porque en estos tiempos es necesario”.

Fotografías: Edgar Raymundo Campechano

¡listos, plastilina y acción!

Acompáñanos a ver el trabajo de Memo Plastilina y descubre cómo crea la cabeza de un león en menos de 2 minutos.

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Egresado de la licenciatura en Diseño para la Comunicación Gráfica de la UdeG, hace parecer su trabajo como algo sencillo, pero una trayectoria de más de 25 años le ha dado las herramientas para convertirse en ilustrador de libros, escritor de cuentos y, próximamente, director de cortometrajes.

Memo Plastilina

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