viernes, octubre 23, 2026
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Más allá del tequila: biotecnología para conservar la diversidad de los agaves

Desde el cultivo de tejidos vegetales hasta la conservación de recursos genéticos, en el CUCBA desarrollan protocolos para propagar agaves y contribuir al resguardo de su diversidad

Un pequeño fragmento de tejido vegetal puede convertirse en una planta completa. En condiciones controladas de laboratorio, las células de un agave reciben los estímulos necesarios para regenerarse; sin embargo, el reto de la biotecnología vegetal no consiste únicamente en producir miles de plantas, sino en comprender cómo se desarrollan y cuáles características conservan durante el proceso.

En el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) se desarrollan investigaciones sobre el cultivo de tejidos vegetales y la propagación in vitro de distintas especies de agave. Esta línea de trabajo, en la que participa el investigador Liberato Portillo Martínez, busca establecer procedimientos adecuados para regenerar plantas bajo condiciones controladas.

Aunque estas plantas suelen relacionarse con la producción de tequila, mezcal y raicilla, sus aplicaciones van más allá de las bebidas destiladas; también se aprovechan sus fibras, sus características ornamentales y los compuestos que contienen. Su creciente demanda plantea, además, un desafío, cómo responder a las necesidades productivas sin descuidar la diversidad genética y las poblaciones silvestres.

Multiplicar sin perder la diversidad

El equipo de investigación desarrolla protocolos de propagación in vitro adaptados a diferentes especies y materiales vegetales. Para ello, estudia factores como los reguladores del crecimiento, entre ellos las auxinas y las citocininas, cuya concentración y equilibrio influyen en la formación de nuevos tejidos y órganos.

Cada genotipo puede responder de manera diferente, por lo que no existe un protocolo universal; además, durante el cultivo de tejidos puede presentarse variación somaclonal, es decir, cambios en las características de las plantas regeneradas respecto al material original.

Esta variación puede resultar útil cuando se buscan nuevas características, pero representa un problema si se pretende conservar la identidad de una variedad seleccionada por sus cualidades productivas. Por eso, explica Portillo Martínez, es importante identificar las vías de regeneración y verificar que los procedimientos empleados produzcan los resultados esperados.

El propósito es desarrollar técnicas que permitan multiplicar materiales de interés para los productores y, al mismo tiempo, mantener sus características cuando así se requiera. En algunas regiones, esto también puede ofrecer alternativas para propagar agaves cuya reproducción natural es limitada y reducir la presión sobre determinadas poblaciones silvestres.

Ciencia y conocimiento local

El trabajo del laboratorio se extiende a distintas regiones del país mediante la colaboración con productores y empresas. Esta vinculación permite identificar materiales vegetales de interés y desarrollar protocolos acordes con las condiciones y necesidades de cada comunidad.

Para el investigador, el intercambio de conocimientos es fundamental: la experiencia práctica de los productores complementa el trabajo científico, mientras que la biotecnología aporta herramientas para atender problemas específicos de propagación.

La conservación también implica mirar más allá de las plantas cultivadas. La expansión de monocultivos puede desplazar la vegetación nativa y reducir la diversidad presente en los paisajes. Frente a ello, Portillo Martínez destaca la importancia de reconocer sistemas tradicionales de producción, como la milpa, donde distintas especies conviven y cumplen funciones complementarias. Así, el aprovechamiento de los agaves no depende en exclusiva de producir más ejemplares, sino de comprender su relación con los ecosistemas y con las comunidades que los utilizan.

De la propagación al resguardo genético

Otra herramienta de la biotecnología es la crioconservación, que permite mantener determinados materiales biológicos a temperaturas extremadamente bajas mediante procedimientos específicos.

Para conservar un material no basta con almacenarlo, es necesario establecer y validar protocolos que permitan prepararlo de forma adecuada y determinar las condiciones apropiadas para su resguardo. En este ámbito, el trabajo con recursos genéticos se relaciona con instituciones como el Centro nacional de recursos genéticos (CNRG), dedicado a conservar materiales biológicos de distintos organismos.

Se busca contribuir a la conservación de materiales vegetales que puedan ser utilizados posteriormente en investigación y otros procesos. A futuro, se propone consolidar en el CUCBA un laboratorio especializado en el desarrollo de protocolos de conservación biotecnológica. La iniciativa permitiría apoyar a otros grupos de investigación en la preparación de materiales para su resguardo en el CNRG.

Los agaves también representan una oportunidad para investigar compuestos de interés, como las saponinas y otros metabolitos con posibles aplicaciones cosméticas, medicinales e industriales. Su estudio requiere identificar y evaluar las particularidades de cada especie, una tarea en la que todavía existen preguntas por resolver.

Para el doctor Portillo Martínez, el futuro de la biotecnología vegetal depende de fortalecer la investigación y la colaboración entre universidades, productores, empresas e instituciones. “Los agaves no son solamente una materia prima, son parte de una diversidad biológica y cultural cuyo potencial aún se investiga. Conservarla significa mantener abiertas las posibilidades de conocerla, estudiarla y aprovecharla de manera responsable”.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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