
La vida de un o una estudiante está marcada no sólo por exámenes o calificaciones, sino también por involucrarse en actividades; aprender y equivocarse, conocer y aprovechar todas las oportunidades que te ofrece la universidad
No todas las trayectorias universitarias se construyen a partir de un promedio. A veces, lo que realmente define el camino de un o una estudiante está en las decisiones que toma, en los riesgos que asume y en qué tanto se atreve a salir de su zona de confort.
Todo esto, Elizabeth Jiménez Díaz, mejor conocida como Lizzy, lo tiene claro. Estudia octavo semestre de Contaduría pública en el Centro Universitario de los Altos (CUAltos); es originaria de Mirandillas, en San Miguel el Alto y actualmente vive en Tepatitlán. Sin embargo, más allá de esos datos, su historia se entiende mejor al conocer cómo ha vivido su propio proceso. “Procuro involucrarme en actividades que me ayuden a seguir aprendiendo, y también rodearme de personas que me reten”, cuenta.
Cuando salir de casa cambia todo
Su trayectoria no empezó con la idea de “sobresalir”. Más bien, se fue construyendo a sí misma, poco a poco, desde la responsabilidad y el compromiso, hasta llegar a donde se encuentra el día de hoy. Pero hubo un momento que marcó un antes y un después: salir de su hogar para estudiar.
Algo que podría sonar un reto enorme para algunos o demasiado sencillo para otros, para Lizzy no fue solamente un cambio de ciudad, sino aprender a estar sola, a organizarse y a replantear muchas cosas.
“Desafíos externos a lo académico me hicieron tener un mejor enfoque de hacia dónde quería dirigir mi vida”, dice.
Y aunque no fue fácil, ahí fue donde su camino empezó a tomar forma de verdad.
No es hacerlo todo, es saber equilibrarlo
Sostener ese ritmo tampoco ha sido sencillo. Más que cumplir con todo, el verdadero reto ha sido no perderse a sí misma en el intento, ser fiel a su esencia. “El estrés no puede sobrepasarte”.
Para Lizzy, el equilibrio no es opcional. “Son momentos difíciles, pero no significa que no vaya a poder superarlos”. Y ahí entran cosas que muchas veces no se ven, pero se sienten: hablar con amigos, regresar a casa, distraerse, descansar. Porque, como todo estudiante, ha tenido momentos en los que siente que ya no puede más, pero ha aprendido que eso nunca define el final.

Las oportunidades sí están… pero hay que moverse
Parte de su trayectoria incluye becas y programas académicos que le han abierto muchas puertas, tales como el Programa de Estímulos Económicos a Estudiantes Sobresalientes (PEEES), el Programa de Beca Talento CUAltos, y su Estancia Académica Internacional de Especialización en Madrid, España.
Pero algo que ella deja claro es que esas oportunidades no tocan solas a la puerta, debes salir a buscarlas y, eventualmente, “…una cosa lleva a la otra. Conoces personas que te abren más oportunidades”.
Más que verlas como trámites o requisitos, las comparte como experiencias que cambian la forma en la que ves tu carrera y lo que puedes hacer con ella, un enriquecimiento académico y una formación profesional que no se obtienen solamente desde el aula. “No puedes quedarte sólo con la intención. Tienes que buscar, informarte y acercarte”.
El momento en el que decides irte (aunque dé miedo)
Viajar a Europa por el programa de estancias académicas de especialización, ofrecido por la Universidad de Guadalajara, ha sido uno de los retos más grandes que ha enfrentado. No únicamente por el proceso, sino por todo lo que implicaba: estar sola, lejos, en un lugar completamente nuevo.
“Estar en el avión y pensar ‘¿qué estoy haciendo?’”. Ese tipo de miedo que no te detiene, pero sí te hace dudar y, aun así, lo hizo. Y esa experiencia terminó siendo una de las más importantes de su vida. “Te cambia la forma de entender el mundo”. Porque una cosa es escuchar sobre otros lugares, y otra muy distinta es vivirlos en carne propia.

Aprender de verdad (no sólo para el examen)
Una cuestión que descubrió en ese proceso es que no todo el aprendizaje pasa dentro del salón. “El contacto con la historia, con las culturas, es la mejor manera de aprender”.
Habitar otros espacios, conocer personas y maravillarse con lugares fuera de su cotidianidad le dio una perspectiva que ningún examen podría medir.
El error de pensar que todo es el promedio
Para Lizzy, uno de los mayores malentendidos entre estudiantes es creer que todo se resume a calificaciones. “No se trata de un número –dice–. Sí, es importante, pero no es lo único, ni lo más valioso. Lo realmente importante es construir una trayectoria completa: hacer cosas, involucrarse, equivocarse, aprender, conectar. Es más allá de un número, es construir una trayectoria”.
Y si sientes que no eres suficiente…
Hay algo que se repite mucho entre estudiantes: la idea de no ser capaces, de “no dar el ancho”, de no ser “suficientes”. Lizzy lo resume de una manera simple: “Ese concepto, muchas veces, es el miedo”. Y no se trata de eliminarlo, sino de tomarlo de la mano y avanzar con él. “Hasta que no te enfrentas a una situación, no sabes de lo que eres capaz”.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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