
Profesor, administrativo y en su momento, estudiante, este docente de CUNorte es de las personas que motivan con tan sólo estar en sus clases y escuchar hablar de cómo ha sido su crecimiento profesional
El sol de Colotlán, el mismo que calienta el Norte de Jalisco, parece reflejarse en los ojos de Luis Rafael Almonte Vargas. Sus manos, las que ahora revisan documentos como Secretario de la División de Ciencia y Tecnología del Centro Universitario del Norte, son las mismas que hace 24 años comenzaron a escribir la historia del campus, como uno de los primeros alumnos. Luis no solo ve el CUNorte como su lugar de trabajo; ya que es un hombre cuya vida profesional y personal está totalmente ligada a la institución: fue estudiante de la primera generación, después dio el siguiente paso como administrativo en áreas clave, y hoy es un docente que desde hace 21 años está ayudando a formar profesionales.
“No soy de aquí, llegué a Colotlán por casualidad, me quedé por destino y me desarrollé gracias a la Universidad de Guadalajara”, confiesa, sintetizando un viaje que comenzó como una oportunidad de trabajo de técnico programador, lo cual lo llevó a ser un pilar de este centro. Su historia es pieza fundamental del CUNorte.
Luis Rafael ingresó en el año 2000 como parte de la primera generación de la Licenciatura en Administración, misma de la que egresó. Los orígenes eran un poco limitados, pero la oportunidad era gigante.
«La gran oportunidad fue el hecho de que la Universidad de Guadalajara extendiera su servicio hasta esta zona. Era la puerta para muchos que se nos hacía complicado salir a las ciudades«, recuerda con nostalgia.
El primer hogar del centro universitario fue la Casa Hidalgo, el antiguo edificio de la preparatoria, lo que hoy en día forma parte del centro como una extensión. En este lugar convivían los tres grupos de las carreras iniciales: Administración, Contaduría y Abogado, de los cuales él era parte.
Cuando la universidad se mudó a su ubicación actual en Santiago de Tlaltelolco, la infraestructura era apenas un prototipo de lo que es hoy. “En realidad, eran un par de naves de aulas: el módulo B y el módulo C, y el puerto de servicios. Todo su alrededor era prácticamente monte, como coloquialmente decimos, era pura terracería”.
El mayor desafío para los estudiantes que vieron nacer el CUNorte no fue la infraestructura, sino la tecnología. Desde su origen, el centro fue ideado para la innovación. Los estudiantes de esa primera generación tuvieron que adaptarse rápidamente a plataformas digitales como WebCT, con una modalidad híbrida que combinaba las clases presenciales con el trabajo en línea.
Menciona que «había compañeros que no habían agarrado una computadora. El reto fue ese: la rápida adaptación a una nueva modalidad a la que nadie estaba acostumbrado. Pero éramos amigos de Derecho, Contaduría y Administración, y todos nos ayudamos y apoyamos».
Luis Rafael, a través de sus distintos roles administrativos y académicos, fue testigo real de una transformación que describe como «impresionante» y «enorme».
“Es increíble cómo un proyecto que en aquel entonces lo veíamos tan ambicioso y distante, ahora se ha convertido en una realidad para la región”, reflexiona.

El pequeño centro de dos módulos y un puerto de servicios se ha convertido en un complejo con múltiples módulos, auditorios, sala de educación continua, edificio de rectoría y amplios espacios para desarrollar actividades tanto académicas, principalmente, como deportivas y culturales. Con lo cual se brindan mejores oportunidades para los alumnos para, con ello, ser grandes profesionistas.
«El crecimiento ha sido enorme. Hemos sido testigos de ver espacios prácticamente tierra y monte a ver espacios ajardinados, donde puedes transitar tan bonito, tan cómodo, tan lleno de un ambiente natural. Mucha gente de mi generación dice: ¡cómo me encantaría regresar a estudiar, que estuviera así!”.
Para él, el mérito de este crecimiento es de cada rector que ha llegado al centro y de la visión de la Universidad de Guadalajara, que volteó sus ojos a una zona que muchos consideraban marginada. Este crecimiento no es solo físico; representa la oportunidad laboral y profesional para miles, un gran ejemplo es su propia trayectoria.
Con 28 años en la docencia (21 en el CUNorte), Luis Rafael aborda su rol de profesor como una gran oportunidad. Las materias que imparte se basan principalmente en el área económico-administrativa, como Diseño organizacional, liderazgo y administración de recursos humanos, sin embargo, el nerviosismo de su primera clase sigue intacto.
Menciona, ahora del otro lado del pupitre, como profesor: «La realidad es que sigo sintiendo nervios al dar una clase, como fue mi primera vez. El reto es todos los días. El nerviosismo es todos los días. Un maestro no deja de aprender«.
La relación con el estudiante ha cambiado: sí, antes era «más alivianada», ahora está marcada por la tecnología, que ha generado una brecha generacional.
«Los estudiantes demandan cosas distintas. Tienen la característica de la inmediatez,» destaca. Lo cual obliga a los docentes a innovar en métodos, estrategias y hasta «juegos» para integrar y evitar que la clase se convierta en un monólogo. La constante evaluación docente por parte de los alumnos, la cual no todos los maestros reciben de manera positiva, es vista por él como una “valiosa oportunidad de mejora”.
«Es un aprendizaje diario. Es un reto diario. El compromiso es muy grande porque estamos formando profesionistas, personas éticas, responsables y comprometidas».
Luis Rafael Almonte Vargas, con su formación de técnico programador, licenciado en administración y maestro en gestión del talento humano, resume la experiencia de ser parte de esta institución con una sola palabra: agradecimiento.
“El pueblo de Colotlán me ha tratado muy bien. He conocido a mucha gente, he hecho muy buenos amigos, he conocido un mundo de estudiantes que han sido muy buenos conmigo,” afirma.
Para él, como para muchos de su generación, el CUNorte es más que un centro de trabajo.
«Para nosotros, no solamente representa nuestra casa de estudios donde nos formamos, sino nuestra oportunidad laboral y nuestro crecimiento. El sentimiento va a ser el mismo: el cariño enorme que le tenemos a esta universidad».
El crecimiento del CUNorte va más allá de lo académico, sino que es un medio para que la región sea más próspera y «crezca con orden.» Al final, su mensaje para los estudiantes es simple, pero profundo:
“El Centro Universitario es nuestra oportunidad de crecimiento profesional y laboral. Aprovéchenlo el tiempo que están aquí. Seguramente el día de mañana lo van a extrañar”.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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