jueves, mayo 28, 2026
jueves 28, mayo, 2026

La persona que fuimos al entrar a la universidad

Alguien a punto de egresar no es el mismo estudiante indeciso que vivió sus primeros días de universidad lleno de expectativas. Más allá de lo académico, se lleva las amistades, los recuerdos y el crecimiento personal que encontró en el camino

La universidad es un viaje que te transforma poco a poco en alguien más. Pasas por diferentes aprendizajes que te vuelven otro u otra, pero es importante tener presente cómo llegamos hasta donde estamos. Todo triunfo parte de un estudiante nervioso y primerizo que cruzaba las puertas de su nueva casa con grandes expectativas. Es muy nostálgica la sensación que deja tu último semestre; es un sentimiento que no eres capaz de nombrar, pero sabes que está presente.

Hoy recorremos las historias de dos estudiantes que nos hablan sobre sus trayectorias en el Centro Universitario del Sur (CUSur), el cual los formó durante años hasta llegar al momento de despedirlos.

Juan Francisco Aguilar Dávalos, alumno de octavo semestre de la licenciatura en Negocios internacionales nos cuenta que al principio lo invadía una desconexión con lo que estaba pasando, las dudas lo acosaban todo el tiempo y no sentía la suficiente motivación para esforzarse u obtener buenas calificaciones. Esto, debido a que en un principio no era la carrera que él deseaba estudiar; sin embargo, no podía evitar sentir cierto aire de libertad al caminar por los andadores.

En una parte de su andar se alejó de las artes, cosa que ahora lamenta, pero los nuevos espacios lo ayudaron a desarrollar más facilidad de comunicación. Esto le dejó su aprendizaje más importante: hacer amigos multidisciplinarios, de otras carreras, con diferencias en creencias, ideologías y filosofías.

A lo largo de gran parte de la universidad vivió con frustración y una sensación constante de inconformidad consigo mismo, lo que afectó tanto su rendimiento académico como sus relaciones con compañeros. Paralelamente, atravesó un proceso de reconstrucción personal, en el que intentaba descubrir quién era y encontrar un sentido de identidad y pertenencia.

Dentro de la universidad creó una versión de sí mismo conocida como “El compañero”, personaje que quedó ligado a los pasillos, las rutinas y las personas que marcaron su trayectoria. Ahora observa esa etapa con nostalgia, en especial al darse cuenta de que tanto él como quienes compartieron esos años están por cerrar el mismo ciclo.

Dejando a un lado clases y calificaciones, considera que lo más valioso fueron las experiencias humanas: las madrugadas trabajando en equipo, las conversaciones cotidianas, los momentos de crisis y las veces en que entre compañeros se sostuvieron mutuamente. Su principal reflexión es que la universidad no sólo forma a profesionistas, sino a personas que aprenden a acompañarse mientras intentan descubrir quiénes son.

Otra historia es la de Valeria Naomi Alcaraz Muñiz, quien ya se encuentra en proceso de titulación en la licenciatura en Letras hispánicas. “Me recuerdo como una niña que no tenía idea de lo que iba a pasar”, dice al rememorar el momento en que entró al CUSur.

Una de las experiencias que más marcó su etapa universitaria fue el haber iniciado la carrera en plena pandemia, una época que recuerda con “mucho miedo e incertidumbre”. Aunque había elegido estudiar letras de manera consciente y con mucho entusiasmo, constantemente dudaba si había tomado la decisión en el momento correcto. Con el tiempo entendió que ese proceso también formó parte de su crecimiento personal y académico.

Durante la carrera descubrió que letras era “mucho más que una sola línea”. Entró pensando en dedicarse a la docencia, pero la universidad le abrió nuevas posibilidades, perspectivas y habilidades que no sabía que tenía. Al mismo tiempo, atravesó cambios personales importantes que le hicieron entender que “la vida no es estática” y que las personas, los sueños y las amistades cambian de forma constante.

A pesar de los momentos agotadores física y emocionalmente, Valeria concluye que la universidad ha sido “una de las etapas más bonitas de su vida”. Se lleva amistades, recuerdos y el crecimiento personal que encontró en el camino. Su reflexión final es que vale la pena seguir aquello que realmente hace feliz y “no quedarse con las ganas de intentar algo”.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

MÁS NOTAS

Post Views: 57