Para Chinas Salazar el contexto de inseguridad en Jalisco pone a la juventud en condiciones de vulnerabilidad, aprovechadas por la delincuencia organizada para el reclutamiento forzado, una de las explicaciones sobre el paradero de los jóvenes desaparecidos. “Ocurre desde el año pasado y de manera muy clara, con las falsas ofertas de empleo”, advirtió.
Estos jóvenes no buscan integrarse conscientemente a las filas de la delincuencia, sino que son engañados al intentar mejorar sus condiciones de vida: “Una vez que llegan a ese lugar, ya no les permiten regresar con sus familias”, dijo.
Héctor Flores coincidió en que el crimen organizado amplió sus redes para el reclutamiento. Utiliza plataformas como TikTok, Instagram y Facebook –e incluso a otros jóvenes– para sumarlos al trabajo agrícola o a las células criminales.
“Sabemos de casos documentados sobre pizca de fruta en Jalisco, como en las berries en Ocotlán y Jocotepec, o el limón y aguacate en otras regiones. También se los están llevando a Tamaulipas. Es una esclavitud moderna”, denunció el buscador.
Explicó que el crimen organizado se beneficia de personas más jóvenes para facilitar el reclutamiento. “A muchos se los llevan a morir. Se escucha muy feo, pero para el crimen organizado es más rentable porque, cuando ya no los necesitan, los matan. Es muy difícil que los liberen”, explicó.
Chinas Salazar planteó que la falta de generación de empleo formal es un modo de violencia estructural del Estado que impulsa a los jóvenes a tomar propuestas riesgosas. “Si un joven tiene necesidad de trabajar, que lo haga de forma segura, cuidada y vigilada por las autoridades laborales para evitar que sean víctimas de estos engaños”, pide.