jueves, septiembre 10, 2026
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La deuda histórica de Los Altos de Jalisco con sus pueblos originarios

En un acto inédito para la región, el gobierno de Lagos de Moreno reconoció oficialmente a las comunidades indígenas de Moya, San Miguel de Buenavista y San Juan de la Laguna. Esto puede ser el punto de partida para revalorar la herencia, influencias y aportes de estos pueblos a la historia y desarrollo en una región donde habían sido oficialmente olvidados 

Especial

El reconocimiento de los pueblos originarios es una deuda histórica, una brecha en el sano funcionamiento de las democracias. Esto, en Los Altos de Jalisco, ha comenzado a cambiar gracias a que, actualmente, se busca desde diversas esferas impulsar la apertura, inclusión y promoción del reconocimiento de las comunidades indígenas.

Principalmente, se ha generado un giro en la dinámica actual de convivencia social en un región donde prevalecía una visión y un discurso hegemónico de que allí no existieron comunidades indígenas.

“Se decía que había poblaciones como los chichimecas, que eran nómadas. Pero eso está cambiando gracias al contexto social y político que estamos viviendo”, señaló el director de la división de Estudios de la cultura regional del Centro Universitario de los Lagos (CULagos), Jorge Hernández Contreras. 

Según datos del Inegi, en Los Altos jaliscienses existe un aproximado de entre 8 mil y 10 mil personas que se declaran pertenecientes a pueblos indígenas, aunque estas cifras podrían no reflejar la cantidad real debido los estigmas que históricamente han persistido hacia los integrantes de esas comunidades.

Uno de los organismos de gobernanza que ha impulsado estas políticas públicas es el Catálogo nacional de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, creado el año 2024, que registra y reconoce jurídicamente a comunidades enteras como sujetos de derecho público para garantizar su libre determinación, autonomía y derechos.

«Asumirse como indígena es algo muy relevante para estas personas, porque muchas veces existe un estigma social, y esto hace que ni ellos mismos quieran declararse como tales porque temen ser señalados o discriminados. De hecho, ahora, dentro de los espacio de organización, se les pide que se autoidentifiquen y asuman como indígenas para reconocer su herencia»,  reflexionó Hernández Contreras. 

Foto Lagos Post

Este tema cobró relevancia en la agenda pública y política de esta región del estado, luego de que el pasado 9 de agosto, dentro del marco de la conmemoración por el Día internacional de los pueblos indígenas, tuviera lugar en Lagos de Moreno el primer Encuentro cultural de pueblos originarios en Los Altos de Jalisco. 

“El día de ayer (10 de agosto), el gobierno municipal de Lagos de Moreno reconoció oficialmente la composición pluricultural y multiétnica del municipio. Reconoce la presencia histórica y el aporte cultural durante siglos en la historia particular de Lagos de Moreno, puntualmente las comunidades de San Juan de la Laguna, Moya y San Miguel de Buenavista. Se reconoce no sólo su composición y organización comunitaria, sino sus usos y costumbres como parte del patrimonio cultural. Esto ayuda a cuidar sus derechos colectivos como comunidad”. 

En este primer encuentro también participaron representantes de las comunidades de Teocaltitán de Guadalupe, San Nicolás de las Flores y San Gaspar de los Reyes, del municipio de Jalostotitlán. Por parte del municipio de San Juan de los Lagos, acudieron representantes de las comunidades de Mitic y Mezquitic de la Magdalena; se compartieron platillos típicos como el mole de arroz, se expusieron artesanías y se realizaron muestras de danzas tradicionales.

Estás tradiciones, que han sido preservadas por dichas comunidades durante siglos, representan un activo cultural inmaterial central para el turismo religioso como dinámica económica de esta región, aunque pocas veces estas expresiones son reconocidas como parte de los rasgos culturales de Jalisco, donde resaltan más las relacionadas con la charrería. 

Investigaciones elaboradas en el CUAltos, así como en el Instituto de antropología e historia (INAH), señalan sin embargo que la sociedad de esta región muestra una sólida base genética e histórica indígena, principalmente de origen caxcán, tecuexe y chichimeca. 

“Un aspecto importante es el reconocimiento de que en Los Altos de Jalisco existe un pasado previo a la llegada de población española. Existe la tradición oral de que la población alteña es descendiente de españoles y, en menor medida, de franceses. Sin embargo, el estudio realizado por el doctor Alfonso Reynoso Rábago del CUAltos demostró, mediante los registros bautismales de los templos, que casi todas las personas de esta región tienen un porcentaje genético de pueblos originarios, incluso afromexicanos”, aseguró Rogelio Martínez Cárdenas, economista, especializado en turismo religioso, del Centro Universitario de los Altos (CUAltos).

Danzas prehispánicas del Pueblo de Moya. Foto Guiliana Di Riamondo.

Reconstrucción de la memoria histórica

Alfredo Santos Martínez, gobernador de las comunidades de San Juan de la Laguna, San Miguel de Buenavista y Moya, que conforman el “Frente común de tres pueblos indígenas”, comentó que parte de sus funciones son velar y defender las tradiciones, la historia y costumbres, además de transmitirlas. 

“Esta figura tiene como labor la gestión de cualquier actividad en torno a los temas indigenistas ante cualquier instancia de gobierno, ya sea municipal, estatal o federal. Todo esto, siempre bajo los usos y costumbres donde se respete la autonomía de cada pueblo”, detalló Santos Martínez, quien lleva desde el año 2017 en esta función. 

Este reconocimiento es un asunto de justicia histórica. A pesar de que estos pueblos han sido parte, durante siglos, de la conformación de este municipio, la cuestión de los beneficios ha ido en contra de su desarrollo. Han sufrido violaciones a los derechos, discriminación y segregación, dijo. 

El autorreconocimiento fortalece la conformación de una identidad cultural y política de las sociedades. Para ello, el gobernador de estas tres comunidades realiza trabajos de reconstrucción de memoria histórica a través de archivos y entrevistas a personas mayores de estas comunidades.

“Queremos entrar a la escena donde se resuelven las situaciones para nuestros pueblos. Queremos decidir a dónde queremos dirigir los recursos y participar en los procesos de consulta”, aseguró el líder. 

Comentó que durante años estos pueblos han sufrido intervenciones en sus procesos de elecciones por parte de los gobiernos municipales, socavando su legitimidad y suscitando diferencias internas. Por ello, este reconocimiento representa una garantía que fortalece su autonomía y disminuye la probabilidad de injerencia en las elecciones. 

Nos sentimos orgullosos de nuestro patrimonio, de la riqueza cultural con la que contamos y tenemos mecanismos para resguardar esta riqueza”.

Evento de Reconocimiento a los pueblos originarios por parte del Ayuntamiento de Lagos de Moreno. Foto Lagos Post.

Aportaciones económicas y culturales de los pueblos originarios

El turismo religioso es una de las principales actividades económicas en la región Altos Norte y Altos Sur del estado. En sus municipios se encuentran centros de congregación religiosa con altos niveles de afluencia turística a nivel nacional, como la Catedral de San Juan de los Lagos y el templo de Santo Toribio Romo, en la localidad de Santa Ana de Guadalupe, municipio de Jalostotitlán. 

Parte esencial del desarrollo cotidiano de estos centros ceremoniales incluye actividades relacionadas con el patrimonio cultural, tangible e intangible, de las comunidades originarias, que comprenden danzas, artesanías, platillos típicos y actividades culturales que componen la oferta cultural que impulsa la actividad económica de la región. 

Los pueblos originarios de Los Altos participan en la dinámica económica con activos económicos tangibles, principalmente a través de tres rubros: los textiles y bordados, el trabajo de confección de piezas bajo técnicas como el piteado, que consiste en bordado artesanal de hilos de pita –fibra natural extraída del maguey o agave–, así como el tallado de cantera rosada.

Otra técnica que sobresale es la cera escamas, que consiste en la confección de figuras a base de láminas de cera de abeja, la elaboración de artesanías con materiales como el tule y el carrizo.

Por otra parte, existen activos económicos intangibles que aportan a la dinámica turística religiosa, como danzas, fiestas patronales y rituales que abonan a la diversidad cultural de la región y apuntalan la identidad cultural y social de los municipios. 

“Ellos organizan en diciembre unos encuentros en torno al mole de arroz, que es originario y típico de la región, pero particularmente de este pueblo indígena. Es muy importante todo el aporte cultural por parte de estas comunidades para la gente que vivimos en Lagos de Moreno”, agregó Hernández Contreras

Artesanías de carrizo. Foto Consejo General del Pueblo de San Juan de la Laguna.

Un tlatoani en la fachada de la iglesia principal

El templo principal de Lagos de Moreno esconde en su fachada uno de los ejemplos de sincretismo más potentes del Occidente de México: la figura de un indio que se puede apreciar si se toma una determinada distancia de la fachada: “A juzgar por sus vestimentas, podría ser un líder indigena, un tlatoani”, comentó Hernández Contreras.

Esta particularidad revela la disputa por la hegemonía cultural en el contexto de la construcción, finalizada en 1798.

“Es posible identificar a un indígena con un penacho y un rostro en la cantera. Cuenta con una indumentaria que parece un peto, así como elementos que cubren los brazos y piernas. Son atavíos elegantes, lo cual apunta a que posiblemente sea la representación de un líder. Se dice que los artesanos que tallaron ahí la cantera dejaron la huella de la herencia indígena en esta iglesia, la principal de Lagos de Moreno, lo cual nos habla de esta mezcla entre lo indígena y una tradición judeocristiana”, narró Hernández Contreras.

Pese a estos testimonios de sincretismo, y a este reciente reconocimiento público que sienta un precedente para este tipo de políticas, se requieren aún muchos esfuerzos para avanzar en esta materia en esta región del estado. Al respecto, Martínez Cárdenas señaló que espera que otros ayuntamientos se sumen a este tipo de reconocimientos hacia las comunidades originarias, pero que más allá de esto, trascienda a otros niveles en cuanto a las políticas públicas y las estrategias de gestión del patrimonio. 

“Por ejemplo, en Jalostotitlán se ha rescatado una zona arqueológica muy importante (Teocaltitán), que cuenta incluso con un juego de pelota. Porque es parte de nuestra historia y orígenes, que en el caso específico de Los Altos se ha desconocido, quizá sin mala intención, debido a los pocos vestigios, al menos materiales, que se conocen en la región. Lo que ha apoyado el mito de la no conexión con comunidades originarias. Sin embargo, en las fiestas religiosas católicas hay danzas originarias, e incluso algunos aspectos de la gastronomía propias de las poblaciones precolombinas”, concluyó.

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