
La vocación artística es un desahogo para estas estudiantes del CUCS, quienes utilizan la música y la pintura como forma de expresión
“Cuando falleció mi abuelo, yo sola aprendí a tocar guitarra, ya que eso me lo recordaba”, mencionó Karen Guadalupe Flores Márquez, estudiante de quinto semestre de la licenciatura en Psicología del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS). Su abuelo tenía una guitarra y ella siempre quiso que le enseñara a tocar.
Karen siguió tocando como pasatiempo hasta la universidad, cuando entró a su banda Jesús murió en Atemajac. Hoy ella toca el bajo y al igual que otros estudiantes del CUCS sostienen un proyecto artístico junto con la carrera, como Iris Daniela González Rendón, estudiante de la carrera de Médico cirujano y partero, quien escribe poesía, hace collage y acuarela.
La poesía fue el primer interés artístico que Iris descubrió hace diez años. “Me considero una persona sensible y utilicé la escritura para canalizar mis sentimientos”, explicó. Ella fortaleció ese gusto cuando tomó clases de poesía y collage en el Hospicio Cabañas, y comenzó a pintar acuarela, pero en 2025 exploró y desarrolló con mayor profundidad su gusto por lo artístico.
Cuando entraron a la carrera, ambas pensaron en dejar lo artístico. A Karen le preocupaba, e Iris, en diversas ocasiones, puso en pausa proyectos artísticos personales que tenía planeados por la carga académica, aunque procuró dedicar a esas actividades el tiempo disponible. “Aunque la medicina sea mi carrera, no es lo único que me define como persona”, dijo.
Karen lo resuelve organizando sus tiempos, aunque no siempre sale. “A veces se me complica, porque es difícil, pero hago lo mejor que puedo”, comentó. Cuando tiene mucha tarea, a veces descansa y toca su instrumento un rato. “Me ayuda a seguir con mi carrera”, dijo.
Para Iris, crear es también una salida frente al estrés. Lo describió como una forma de manifestar y darle forma a sus pensamientos y emociones. “Mientras pueda crear algo artístico mi mente se enfoca y me da libertad frente al estrés”, comentó.
Tampoco cree que la ciencia y el arte estén peleados. “Se requiere imaginación para crear algo artístico como para plantear una hipótesis en el aspecto científico”, explicó. Se ha sorprendido, además, encontrando belleza y algo más profundo y abstracto en la anatomía y la histología. Mientras Karen, que estudia Psicología, piensa que la música influye en su estado de ánimo y que puede ser una buena estrategia para lidiar con problemas, estrés y estados de ánimo bajos.
Las dos creen que el arte cambia la manera en que se acercan a otras personas. Iris dijo que le ha dado sensibilidad y empatía: “Me da la habilidad de ver más allá de un diagnóstico o una enfermedad”; también la lleva a pensar en la complejidad de ser humano, en el pensamiento y la vulnerabilidad que eso engloba.
Karen ha conocido a muchas personas gracias a la música. “El conocer diferentes contextos y sueños me hace ser más empática”, explicó. Piensa además que saber de música puede ayudarle a conectar con la gente si algún día da terapia.
Iris publica sus poemas, collages y pinturas en Instagram, en la cuenta @crepatriste. Karen toca el bajo en Jesús murió en Atemajac, banda que tiene su propia cuenta en esa red: @jesusmurioenatemajac.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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