
La iniciativa busca fortalecer la atención digna de los residentes del Hogar de Ancianos “Señor de la Misericordia” y promover entre la comunidad universitaria una relación cercana, solidaria y continúa con las personas más vulnerables del municipio
En el Centro Universitario de la Ciénega (CUCiénega) se desarrolla una campaña que busca algo más que reunir artículos básicos: pretende construir una relación humana y constante entre la universidad y uno de los sectores más olvidados de la población. La iniciativa surge desde un grupo de académicos comprometidos con su entorno social, quienes diseñaron un programa encaminado a apoyar al Hogar de Ancianos “Señor de la Misericordia”, institución que actualmente atiende a 29 residentes.
Jeovana Arcelia Venegas Sahagún, coordinadora de la Unidad de Servicio Social, explicó que la decisión de trabajar con esta casa hogar no fue casual. Después de analizar distintas realidades del municipio, los académicos coincidieron en que la población adulta mayor continúa siendo una de las más vulnerables y que la institución ofrecía condiciones adecuadas para desarrollar un proyecto serio y con impacto real.
La primera etapa de la campaña se centra en la recolección de medicamentos y artículos de higiene de uso continuo, para atender necesidades básicas pero urgentes. La respuesta inicial ha sido positiva: estudiantes y personal universitario ya comenzaron a donar, y al finalizar la colecta se sumarán también a la entrega directa en la institución.

Esta campaña forma parte de la mirada integral que la Universidad de Guadalajara busca para sus estudiantes, donde la formación profesional se acompaña de un sentido de responsabilidad social. Para Venegas Sahagún, involucrarse en acciones como esta les permite reconocer la importancia de retribuir a la comunidad y desarrollar sensibilidad frente a realidades que forman parte de su propio entorno.
Por su parte, la presidenta del hogar, Angélica García, recordó que la institución lleva más de un siglo funcionando, y que su permanencia ha sido posible gracias a los donativos de la sociedad civil, empresas, instituciones educativas y aportaciones familiares. Sin embargo, las necesidades son permanentes: alimentos no perecederos, productos de higiene personal, insumos de limpieza, cobijas, medicamentos básicos y pañales para adulto son parte de lo más urgente para mantener la atención digna de los residentes.

García subraya que la colecta no solo resuelve necesidades materiales, sino que contribuye a la dignificación de la vejez, etapa que con frecuencia queda relegada del diálogo social. “Una sociedad que forma jóvenes empáticos asegura una ancianidad digna”, afirma.
El trabajo en el hogar no está libre de retos. Una parte de los residentes llega sin redes familiares, a veces en condición de calle, y el proceso de ayudarlos a reconocer que ya tienen un lugar seguro, con techo, alimento y cuidados, exige paciencia y acompañamiento. Cada avance, explica García, “vale la pena cuando los ves convertirse en personas que sonríen, se sienten acompañadas y vuelven a confiar”.
Entre las historias que guardan estas paredes, destaca la de cuatro hermanas originarias de Guadalajara, tres de ellas con una condición especial. Su hermana mayor, al darse cuenta de que la persona encargada de cuidarlas las maltrataba, vendió todo lo que tenía y se trasladó con ellas al asilo para asegurarles una vida digna. Permanecieron allí más de veinte años. Para García, este caso representa “la muestra más clara de que el amor puede transformar vidas cuando se hace del cuidado una entrega total”.

La campaña del CUCiénega continuará en una segunda fase, en la que se buscará incluir actividades de acompañamiento y acciones orientadas al cuidado de la salud. La expectativa es que esta relación no sea temporal, sino que marque una forma de colaboración permanente entre la universidad y la comunidad ocotlense.
Mientras tanto, la invitación permanece abierta. Para la presidenta del hogar, la presencia humana es el gesto más valioso que puede recibir un adulto mayor. “Quien viene a conocer el asilo sale siendo otra persona”, afirma. Porque al final, más allá de los bienes materiales, lo que se siembra es una comunidad que entiende que el cuidado del otro también construye futuro.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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