La mercadotecnia de lo "ancestral y tradicional"

Martha E. Mata Loera

Explotando la idea de una conexión con un pasado idílico, se ofertan A TURISTAS EXTRANJEROS cursos para Aprender a elaborar tortillas de nixtamal por dos mil pesos

Lo prehispánico y ancestral es motivo de comercialización. A través de redes sociales se ofertan cursos de cómo preparar comida mexicana a turistas nacionales y extranjeros, con el fin de vivir una experiencia que promete poner en contacto con una cultura culinaria cuyas raíces se encuentran en lo prehispánico y colonial.

En Trip Advisor, las instructoras de cursos que se presentan como cocineras tradicionales, anuncian una clase de cocina de seis horas por mil 600 pesos para aprender a hacer tortillas de nixtamal e incluye información sobre cómo se domesticó el maíz en Oaxaca y otras partes del continente. Toda una “experiencia de cocina ancestral”, refieren en su publicación.

Jalisco no se queda atrás con clases que se publicitan bajo el eslogan de “auténtica cocina de Jalisco” y prometen la enseñanza por parte de un lugareño en una hacienda tradicional. Los precios varian, el más bajo es de 2 mil 503 pesos con 87 centavos.  

Para Miguel Ángel Paz Frayre, académico del Centro Universitario del Norte (CUNorte), independientemente de la procedencia extranjera o nacional de quienes imparten dichos cursos, están vendiendo una idea de origen, de raíz, de lo verdadero y auténtico

La mercadotecnia que está alrededor de este tipo de oferta está muy anclada a la idea de folclorización. Es decir, lo que ofrecen es una técnica tradicional o ancestral con base en ingredientes originales para la producción de tortillas, por ejemplo.  En la publicidad está presente la idea de conexión con un pasado idílico, lleno de significados, que se puede recuperar a partir de este tipo de experiencias, lo que resulta para algunos muy atractivo, dijo.

El origen extranjero de algunos de los que imparten o promocionan estos cursos podría significar un plus, ya que la gente podría tener la idea de una valorización mayor de las tradiciones mexicanas. Detrás está, generalmente, la iniciativa privada, algunas empresas que están vinculadas con el turismo y una estructura económica muy sólida que promueve, difunde y vende este tipo de contenidos, afirmó.

Los costos son elevados, entonces los cursos están dirigidos a un sector de la población joven, profesionista, con un nivel de ingresos suficientes para poder pagar, aunque también hay personas jubiladas a las que les resultan atractivos y pueden tener acceso. Este tipo de ofertas tienen, además, un impacto importante en el turismo extranjero, sobre todo en el turismo europeo y americano que visita el país con una idea de un México que tiene todavía las raíces de su pasado muy vivas.

Estos cursos que difunden “una cultura ancestral o tradicional”, se están consolidando. La oferta se está ampliando. En un futuro será mayor, más cercana y accesible, opinó Paz Frayre. 

El investigador no prevé un debilitamiento de esta tendencia ante la globalización.

Destacó la tendencia a la masificación de estos cursos, ya que son más frecuentes y hay comunidades indígenas que se empiezan a vincular más a estas experiencias turísticas para mostrar y difundir este tipo de conocimientos, “entonces se está dando una difusión amplia, una masificación de estos de contenidos”.

Las intenciones detrás de los cursos tienen tintes nacionalistas. “De alguna manera difunden esta idea de orgullo por el pasado y por las tradiciones, tratando de frenar la perspectiva globalizadora”.

Destacó como antecedente el auge que tuvieron cursos de medicina o herbolaria tradicional, así como de terapias alternativas con masajes y acompañadas de temazcal en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado, en destinos turísticos como Oaxaca, Michoacán, Ciudad de México y Guadalajara, cuando la mercadotecnia mostraba esa idea de pasado glorioso e idílico al que podía haber aproximación, pero además costaba y había que pagarlo.

“La tendencia en aquellas décadas tiene que ver con un periodo en el que los medios de comunicación y las políticas gubernamentales señalaban o ponían énfasis en lo nacionalista, en cómo nuestra raíz, nuestros orígenes estaban presentes. Hubo un auge importante de este tipo de cursos, de experiencias gastronómicas y turísticas muy vinculadas a esta idea del México que fue y del cual había que sentirse orgulloso”.

El origen extranjero de quienes imparten o promocionan estos cursos podría significar un plus, ya que la gente podría tener la idea de una valorización mayor de las tradiciones mexicanas

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