viernes, septiembre 25, 2026
viernes 25, septiembre, 2026

Escuchar a tiempo, una tarea de toda la comunidad para prevenir el suicidio

Aunque intervienen distintos factores, el acompañamiento y la escucha constante pueden reducir riesgos ante estas situaciones

“A veces, el primer acto preventivo consiste simplemente en atrevernos a preguntar”, dijo Marcela Palacios Minakata, coordinadora de la unidad de Salud mental para profesionales en formación del Hospital Civil de Guadalajara Dr. Juan I. Menchaca. Una pregunta como “Te noto diferente, ¿cómo estás realmente?”, puede ser el inicio de esa conversación.

En el Mes de concientización sobre la prevención del suicidio, que se conmemora en septiembre y cuyo lema internacional de 2026 es “Cambiar la narrativa sobre el suicidio. Inicia la conversación”, Palacios Minakata explicó que la propuesta consiste en pasar del silencio, el estigma y el miedo a conversaciones abiertas, empáticas y responsables.

Uno de los obstáculos es la creencia de que preguntar por el suicidio le da la idea a una persona. “La evidencia dice justamente lo contrario: una pregunta clara, hecha con calma y sin juicio, puede disminuir el aislamiento y abrir una oportunidad para pedir ayuda”, comentó. Frases como “Quien lo dice, no lo hará” o “Sólo quiere llamar la atención”, dan pie a minimizar señales que deberían movilizar, agregó.

La especialista señaló que el suicidio no tiene una causa única, pues intervienen factores sociales, culturales, psicológicos, biológicos y ambientales. A nivel mundial es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años, y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó en este 2026 que en América las tasas entre adolescentes y adultos jóvenes han aumentado durante las últimas dos décadas.

Para quienes estudian ciencias de la salud se suman los turnos, la privación de sueño, las jerarquías y la exposición al sufrimiento y la muerte. Palacios Minakata advirtió que la cultura académica puede volver “normal” el aislamiento, la irritabilidad persistente o el agotamiento extremo. Una frase como “Ya no puedo más” no debería entenderse automáticamente como “es la carrera”, “es la guardia” o “a todos nos pasa”, comentó.

“Saber de salud mental no nos vuelve inmunes al sufrimiento. Podemos aprender a reconocer síntomas en un paciente y, al mismo tiempo, normalizar en nosotros mismos dormir poco, trabajar exhaustos, sentir que no podemos equivocarnos o pensar que pedir ayuda es una señal de debilidad”, afirmó. Añadió que “no toda la responsabilidad de mantenerse bien puede depositarse en el individuo”, y que las instituciones también deben revisar cargas, horarios, violencia, jerarquías y barreras para solicitar atención.

Sobre las señales de alerta, recomendó fijarse en los cambios respecto de cómo la persona suele estar, más que memorizar una lista. Entre las señales verbales mencionó hablar de querer morir o desaparecer, sentirse una carga o expresar desesperanza.

Entre las menos explícitas, el aislamiento creciente, los cambios bruscos de ánimo, las alteraciones del sueño y el aumento en el consumo de alcohol u otras sustancias. Una señal aislada no permite concluir que alguien intentará suicidarse; importa qué cambió, cuánto y en qué contexto.

Cuando existe un riesgo inminente, la persona no debe quedarse sola, hay que reducir su acceso a medios con los que pudiera hacerse daño y activar servicios de crisis o urgencias. Tampoco se debe prometer guardar el secreto si hay peligro para su vida. Después importa regresar: mandar un mensaje, preguntar cómo sigue, acompañar a una consulta. 

“Acompañar no significa tener que resolver el sufrimiento de otra persona. A veces nuestra función es ayudarle a atravesar los siguientes diez minutos, la siguiente hora o el siguiente día”.

Entre los recursos disponibles, la Universidad de Guadalajara ofrece Leo, un asistente virtual de contención y orientación emocional en su aplicación móvil oficial. El Instituto Jalisciense de Salud Mental y Adicciones (SALME) tiene una línea de atención en crisis, 075 y 33-3833-3838, las 24 horas, todos los días del año.

A nivel nacional está la Línea de la Vida, 800-911-2000, gratuita y con el mismo horario. Ante un peligro inmediato para la vida, hay que acudir al servicio de urgencias más cercano o llamar al 911. 

Palacios Minakata cerró con una idea para quienes se forman en el área de la salud: “Aprender a cuidar a otras personas no debería implicar aprender a ignorarse a uno mismo”. Y agregó: “Una comunidad saludable no es aquella en la que nadie sufre; es aquella en la que alguien puede decir ‘No puedo con esto’ y encuentra escucha, acompañamiento y una puerta abierta hacia la ayuda”.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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