jueves, septiembre 17, 2026
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Equivocarse es parte de la solución: las matemáticas como otra forma de enfrentar retos

Para Heriberto Mestas Contreras, estudiante de ingeniería en Desarrollo de software del CUChapala, las matemáticas no se tratan de acertar siempre, sino de aprender a pensar distinto cuando algo no funciona

En la actualidad, Heriberto Mestas Contreras, alumno de la ingeniería en Desarrollo de software del CUChapala, cursa el segundo semestre y prepara a estudiantes de secundaria y preparatoria que participan en Olimpiadas de matemáticas. Para él, resolver un problema difícil va mucho más allá de encontrar el resultado correcto.

¿Qué es lo que más te apasiona de las matemáticas?

“Su capacidad para transformar nuestra manera de pensar. No se trata sólo de trabajar con números, sino de entrenar la mente para comprender mejor nuestro entorno y enfrentar problemas complejos. También me gusta que un mismo problema pueda tener distintos caminos para llegar a una solución; esa posibilidad de razonar, probar y encontrar nuevas formas de resolver algo es lo que más me atrae”.

¿Cuándo comenzaste a ver a las matemáticas de esa manera?

“No nací con un talento excepcional para las matemáticas, ni fue algo que se me diera automáticamente. Fue resultado de la constancia y del trabajo diario. El cambio ocurrió cuando entendí que no se trataba únicamente de memorizar fórmulas. Descubrí que también existía libertad para crear y que un problema podía resolverse por distintos métodos. Esa flexibilidad mental me enseñó que esta forma de enfrentar retos sirve no sólo en el papel, sino también en la vida”.

¿Qué aprendiste de tu experiencia en Olimpiadas de matemáticas?

“Actualmente ya no compito, pero conservo esa mentalidad en mis clases universitarias. Veo cada problema como una oportunidad para aprender algo nuevo y descubrir enfoques diferentes. Las olimpiadas me enseñaron, sobre todo, a no tenerle miedo al error. Muchas veces vamos a fallar, pero precisamente en esos tropiezos es donde más podemos aprender. Equivocarse no necesariamente significa retroceder”.

¿Hubo momentos en los que dudaste de tus capacidades?

“Claro, creo que es parte natural de cualquier proceso. Hubo momentos en los que pensaba que cumplir con mis tareas era suficiente. Después comprendí que, si quieres alcanzar algo distinto, necesitas ir un poco más allá. Cuando he pensado en abandonar algo, recuerdo a las personas que han confiado en mí. También he aprendido que un pequeño esfuerzo adicional todos los días puede terminar haciendo una gran diferencia”.

¿Cómo ha influido tu paso por el CUChapala?

“Para mí, representar a mi centro universitario ocurre todos los días, dentro y fuera del aula, significa llegar a clases con ganas de aprender y valorar el trabajo de nuestros profesores. Estar en el CUChapala me ha permitido seguir desarrollando esa manera de enfrentar los retos y aprender de quienes me rodean”.

Además de estudiar, preparas a jóvenes para olimpiadas. ¿Por qué decidiste enseñar?

“Es una de las experiencias más gratificantes que tengo. El conocimiento pierde buena parte de su sentido si no se comparte. Enseñar me apasiona porque es una manera de contribuir a través de la educación y del pensamiento lógico. Mi objetivo no es únicamente que sean excelentes estudiantes o competidores, sino acompañarlos para que también se conviertan en grandes seres humanos, con principios y valores”.

¿Qué le dices a alguien que afirma, “No soy bueno para las matemáticas”?

“Trato de acercarme desde la empatía y recordarles que las matemáticas no son un don reservado para unas cuantas personas. Yo también tuve que atravesar ese proceso. Me gusta compartir las estrategias que me funcionaron y mostrarles que muchas veces no se trata de falta de capacidad, sino de paciencia, práctica y perspectiva. A veces, mirar el problema desde otro ángulo cambia por completo la manera en que lo entendemos”.

¿Qué pesa más al resolver un problema difícil, el talento o la constancia?

“No existe una sola fórmula, es una combinación de disciplina, paciencia y capacidad para levantarse después de cada error. Muchas veces, lo primero que debemos derribar es esa barrera mental que nos dice, ‘No puedo’. Después hay que ponerse en acción y ser constantes”.

¿Qué le dirías a un estudiante que está a punto de rendirse?

“Le diría que nada importante suele ser sencillo, y que estamos aquí para buscar soluciones a aquello que todavía no las tiene, ya sea un cálculo complejo o un reto personal. Cada intento fallido puede dejar un aprendizaje; un obstáculo no tiene por qué convertirse en un muro. Si ya lo intentaste una, diez o mil veces, ajusta la estrategia y vuelve a empezar. Muchas veces, la solución no está en esforzarnos exactamente de la misma manera, sino en atrevernos a encontrar un camino diferente”.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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