
Una enfermedad familiar impulsó a una estudiante del CUCiénega a investigar para ayudar en su tratamiento
La universidad no es únicamente un lugar donde vas a estudiar, sino que se vuelve el espacio en el que conviertes tus metas, planes y sueños en realidad. Es la continuación de lo que tu mente y tu corazón desean lograr, haciendo equipo con maestros, maestras y compañeros; donde la pasión se mezcla con la curiosidad y la acción como en tubos de ensayo.
La inspiración puede provenir de cualquier parte, desde un sueño de infancia, un modelo a seguir, e incluso de la curiosidad de saber qué pasa en su familia. Así fue como Karla Elizabeth Cruz Lozano decidió su carrera.
Ella es una estudiante a punto de egresar de la licenciatura en Químico farmacéutico biólogo (QFB) del Centro Universitario de la Ciénega. Su interés por la química le surgió a temprana edad, cuando en la secundaria, con cada experimento, tubo de ensayo, probeta y microscopio, la curiosidad por saber más de esta disciplina aumentó. Por lo que continuó en este camino en la preparatoria, estudiando la carrera técnica de Químico industrial, para culminar sus estudios en QFB en la Universidad de Guadalajara.
Proveniente de Atotonilco el Alto, Jalisco, se mudó a Ocotlán para trabajar por sus metas, lo cual implicó un gran reto al convertirse en una estudiante foránea independiente, pero con la motivación de su familia y sus amigos, quienes se convirtieron en su red de apoyo.
“Conocí más de la carrera, y me encantó. Realmente, era lo que quería. Batallé un poco en entrar, pero no perdí la esperanza y lo logré”, expresa Karla, para quien detrás de cada esperanza también estaba su familia, quienes padecen una enfermedad no tan común: parálisis periódica hipocalémica familiar.
Karla quería saber a qué se debía este padecimiento y por qué le afectaba tanto a su familia, conocer qué lo causa. “Spoiler, sí logré identificar lo que era, el que hacía que se empeorara y cómo se controlaba, le sirvió mucho a mi familia”, dijo Karla.
Esta enfermedad es un trastorno genético no común, caracterizado por episodios recurrentes de debilidad muscular severa o parálisis temporal, los cuales vienen acompañados por niveles bajos de potasio en la sangre (hipopotasemia). Karla expresó que las afectaciones son graves, incluso provocan la muerte de algunas personas.
Gracias al apoyo de maestras, maestros y compañeros, logró investigar cómo controlarlo, puesto que se trata de una enfermedad que no tiene cura. Junto con ellos, encontró más casos como el de su familia y continuó con la investigación.
“Por algunas cuestiones no le he podido dar seguimiento, pero me da mucha felicidad saber que sí se puede controlar y así, cada miembro de mi familia que lo tiene sabe llevar su día a día controlado, para que no le aumente o agrave la enfermedad”, contó.
El proceso le ha dado una gran satisfacción, pues si bien ella no padece esta enfermedad, dijo que existe la posibilidad de que sus hijos la puedan heredar.
“El ver cómo, a través de la investigación que hacía, me daba cuenta de cómo controlar la enfermedad o cómo irla llevando durante el trayecto de vida de mis familiares, ya que es una enfermedad sin cura, pero sí con solución y moderación”, dijo.
Karla está a punto de egresar de la licenciatura, esto le trae miedo e ilusiones, pues deja atrás a sus amistades, una vida que construyó a lo largo de cinco años, pero con el sueño de continuar con sus metas.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
MÁS NOTAS


