viernes, octubre 2, 2026
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Emprender entre clases: historias y comunidad en el comercio estudiantil del CUCSH

Entre bancas y pasillos, los estudiantes transforman proyectos en autosustento para financiar sus estudios, tejiendo una red de apoyo mutuo y convivencia en el campus

En el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) los recesos entre clases se han transformado en una vibrante “plaza comercial”. Impulsados por la necesidad de cubrir gastos académicos, materiales escolares y manutención personal, decenas de estudiantes ofrecen alimentos, cosméticos, libros usados, miniaturas coleccionables y cortes de cabello llenos de estilo, entre otros productos.

Más allá del sustento económico, este fenómeno responde a vocaciones personales, deseos de expresión y al reto de equilibrar las exigencias escolares con la independencia financiera.

Entre memes y barberías

Entre las bancas del campus destacan iniciativas con un sello de identidad único. Alexa Giovana Zaraguas Alcántar, alumna de la licenciatura en Docencia del inglés como lengua extranjera, comenzó vendiendo alitas deshuesadas (boneless) para financiar un intercambio académico. Su negocio escaló masivamente tras implementar una estrategia digital basada en la publicación diaria de memes en grupos de Facebook integrados principalmente por el estudiantado del campus.

“Todo comenzó hace dos años que quería irme de intercambio, cuando opté por vender los boneless. Me gusta convivir con la gente de las bancas cuando vienen casi todos los clientes”.

Junto a su novio, quien complementa la oferta vendiendo ramen, Alexa atiende de 10:00 a 16:00 horas, e incluso su popularidad generada por la creatividad de sus memes la llevó a ser entrevistada por el Canal 44 de la UdeG.

Cercano a ella, Enrique Moreno, estudiante de Estudios políticos y gobierno, instaló una “barbería” en las bancas. Tras renunciar a un empleo en un salón con jornadas agotadoras que afectaban su rendimiento escolar, optó por autogestionar el tiempo para costear sus estudios bajo un acuerdo de autosuficiencia familiar.

“En mi casa siempre existió un mismo acuerdo, si quieres salir, si quieres ropa o quieres estudiar una carrera, va por tu cuenta. Y ahora estoy embelleciendo al CUCSH, no en estructura, sino también a sus estudiantes”, compartió.

Jaciel Alcalá, alumno de Letras, comercializa libros usados seleccionados según los programas académicos de las distintas carreras. Araí, de Trabajo social, comercializa maquillaje; Byron Aryan, de Antropología, ofrece pintado de miniaturas y juegos de rol en formato físico bajo la marca Byron minis; y Valeria vende antojitos tradicionales como pozole, tamales y tostielotes; en este último emprendimiento destaca que, además de ser estudiante de Trabajo social, es madre de dos hijas, algo que le permite llevar sustento sin descuidar sus estudios con traslados agotadores.

Solidaridad, autocobro y generación de empleo

El comercio estudiantil en el CUCSH trasciende la mera compraventa y fortalece la cohesión social. Ejemplos como el de Fabiola, estudiante de Historia que vende stickers, reflejan altos niveles de confianza y apoyo mutuo a través de sistemas de autocobro y organización colectiva para cuidar los puestos mientras otros cursan sus asignaturas.

El impacto de estos proyectos alcanza también la generación de empleos. Ámbar Elizabeth Trejo Álvarez, estudiante de décimo semestre de Derecho que vende café y alimentos, ha logrado emplear a compañeros que enfrentan severas complicaciones de traslado desde zonas alejadas como Tlajomulco.

«Al principio, uno siempre lo hace por buscar la manera de obtener un ingreso, pero también están los amigos y las experiencias que hemos cosechado en el camino”.

Emprendedores como Jaciel Alcalá proyectan a futuro la consolidación de espacios colectivos donde distintos estudiantes cooperen en el cuidado de sus productos y la difusión de sus marcas. Engrandeciendo aún más el sentido de comunidad que muchos de estos emprendedores poseen.

La voz de los compradores: conveniencia, calidad y ‘ganar-ganar’

Para la comunidad estudiantil que consume estos productos, la presencia de sus compañeros representa una solución práctica ante las apretadas agendas escolares. “Scar”, estudiante de Escritura creativa, destaca la conveniencia de encontrar insumos útiles y decorativos a costos accesibles.

Asimismo, la calidad y la exclusividad de la oferta son determinantes. Abigail Urzúa, alumna de Comunicación pública, resalta las opciones gastronómicas como las tortas ahogadas veganas, mientras que Maya, de Sociología, valora el fortalecimiento de los lazos interpersonales entre clases.

Aunque la mayoría de los emprendedores prioriza concluir sus carreras profesionales, varios vislumbran expandir sus proyectos hacia locales comerciales o mercados formales fuera de la universidad. La experiencia comercial en el CUCSH demuestra cómo la autonomía financiera, el talento creativo y la solidaridad comunitaria convierten a las bancas universitarias en verdaderas incubadoras de emprendimiento y colaboración.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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