La mayoría de los países buscan atraer grandes eventos como el Mundial de futbol por la exposición global del país y la derrama económica, aunque sólo sea a mediano plazo; sin considerar los efectos económicos y sociales negativos que permanecen después de que un equipo levanta la copa.
María de los Ángeles Huízar Sánchez, especialista en turismo y desarrollo sustentable del Centro Universitario de la Costa (CUCosta), consideró que el beneficio económico inicial se concentró con la visita de las selecciones de futbol, de acompañantes y de quienes se desplazan a los estadios.
“Es un evento que deja recursos económicos a la parte turística; por ejemplo, el hospedaje, los restaurantes, bares y establecimientos, generando un beneficio que nos sirve de promoción del destino turístico de Guadalajara y México”, dijo.
A mediano plazo, Huízar Sánchez consideró que la exposición internacional de la ciudad sede será el principal beneficio. “Tener todos los reflectores del mundo hace precisamente que incrementen las visitas o, por lo menos, que el destino figure como turístico y la gente programe visitas. A mediano plazo tendrá un efecto importante”, destacó.
A largo plazo es difícil vislumbrar los efectos, el turismo es muy cambiante, dadas las condiciones geopolíticas en el ámbito internacional, consideró. Sin embargo, al mismo tiempo destacó las expresiones de descontento social por el mundial ante las necesidades y problemáticas que hay en nuestro país.
“Mejorar la infraestructura para un evento deportivo considerando los problemas sociales como el desempleo, inseguridad, entre otras, generó un descontento en la Ciudad de México, con los maestros de la CNTE y las madres buscadoras de personas desaparecidas, quienes demandaron atención a los problemas que viven al día y que deberían ser lo más urgente de atender”, dijo.
La falta de transparencia también generó inconformidad del sector turístico por la falta de datos actualizados, tampoco en tiempo real, para medir el beneficio que genera el mundial en Jalisco para tomar decisiones.
Además, la desigualdad de los beneficios económicos que generará el mundial en México es una de las principales inquietudes, pues se distribuirá en 45 por ciento para la Ciudad de México, 30 por ciento para Monterrey y 25 por ciento para Guadalajara.
Entre la resaca, la incertidumbre sobre los beneficios que dejó el Mundial al país y las esperanzas frustradas, también quedará en el imaginario nacional e internacional la pasión con la que México vivió la competencia. Aunque a partir del domingo 5 de julio ya no es lo mismo.
“Para México el mundial ya se acabó. Mucha gente va a seguir viendo los partidos porque los mundiales son divertidos, pero ya podríamos esperar una disminución de este tipo de fiestas y de este tipo de actos, sobre todo en el espacio público”.