
Raperos, artistas del grafiti y metaleros forman parte de la vida artística de Ameca y sus alrededores
En Ameca y otros municipios de la región Valles la vida cultural no se limita a las tradiciones rancheras ni a las expresiones que suelen asociarse con la identidad mexicana. Desde hace años, raperos, artistas del grafiti y metaleros han construido espacios propios de expresión, convivencia y creación artística.
Documentar esa diversidad es una de las líneas de investigación del doctor Eduardo Plazola Meza, investigador del departamento de Ciencias sociales y humanidades del Centro Universitario de los Valles (CUValles). Su trabajo busca registrar las culturas que se desarrollan en la región Valles, así como generar información que permita comprender las identidades que conviven en los pueblos de Jalisco.
Su interés surgió, en parte, de una ausencia. Originario de Guadalajara, al llegar a la región encontró una variedad de grupos musicales, eventos y propuestas artísticas, pero poca información académica que documentara su existencia. Ante ese vacío, comenzó a investigar las escenas locales mediante entrevistas, observación y revisión documental.
Entre sus experiencias más significativas destaca el San Martín rock fest, un encuentro que considera especial porque reúne a músicos de los géneros metal, rock, hip-hop, electrónica y ska. Para él, el festival es una reunión entre amigos que, aunque pueden pasar uno o dos años sin encontrarse, mantienen vivos sus vínculos a través de la música.
Para Plazola Meza, hablar de una sola cultura en Ameca resulta insuficiente. En su investigación propone reconocer la coexistencia de distintas expresiones e identidades culturales que no necesariamente se oponen a las tradiciones locales, sino que construyen espacios propios.
Desde esta perspectiva, el hip-hop, el metal, el rock y otros géneros pueden entenderse como parte de las subculturas de la región, comunidades que comparten gustos musicales, formas de vestir, prácticas artísticas y maneras de relacionarse.
También distingue entre subcultura y contracultura. Mientras que la segunda supone una postura de oposición más explícita frente a los valores dominantes, las subculturas pueden desarrollar sus propias formas de expresión sin plantear una confrontación directa con otras comunidades. Esta distinción permite observar las escenas alternativas no sólo como una reacción frente a la cultura mayoritaria, sino como espacios de pertenencia y creación.
Sin embargo, estas escenas enfrentan dificultades para sostener sus actividades. Los eventos pueden ser intermitentes y el público suele estar integrado, en buena medida, por los propios músicos y sus comunidades cercanas. La continuidad depende del esfuerzo de quienes organizan conciertos, producen música y mantienen los vínculos entre agrupaciones.
A ello se suman los prejuicios que relacionan estas expresiones con conductas negativas. Plazola Meza comenta que parte del rechazo surge del desconocimiento: “Cuando no se sabe qué sucede en un concierto o qué significados comparte una comunidad, resulta más fácil crear estereotipos que acercarse a conocerla”.
Uno de los aspectos más significativos de su trabajo es el contacto con las personas que sostienen estas escenas, dijo. A lo largo de sus investigaciones ha conocido a músicos, artistas y organizadores que mantienen vivas sus propuestas, incluso cuando la respuesta del público es limitada.
Su invitación es acercarse a estas expresiones sin prejuicios y reconocer que quienes las producen forman parte de las mismas comunidades. También considera necesario impulsar más investigaciones sobre arte y cultura en la región, así como generar espacios donde estas experiencias puedan compartirse y discutirse.
Documentar las subculturas de los ranchos no significa nada más registrar qué música escuchan sus habitantes, significa reconocer las distintas identidades que conviven en ellos y conservar testimonios de una vida cultural que, aunque no siempre ocupa los espacios más visibles, también forma parte de su historia. En los pueblos de la región Valles no existe una sola cultura, sino muchas formas de vivir, crear y pertenecer.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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