«El Muchacho de las estrellas» en viaje por el mundo de las letras

Con la máquina de escribir que le regaló su abuela, estudiante del CUCiénega emprendió un viaje sin retorno al mundo de las letras

David de los Santos es un joven que creció con una maestra de primaria en casa, su abuela María de los Santos, quien siempre estuvo al pendiente de que tuviera un libro entre sus manos aunque no fuese muy adecuado para su edad, pues según los médicos había sido diagnosticado con un tipo de dislexia.

“Confundía las letras y el orden de las palabras, por eso mi abuela desde los siete años me ponía a leer libros como La cabaña del tío Tom, de Beecher Stowe, el Diario de Ana Frank, Julio Verne, entre otros”.

Fue así que emprendió un viaje sin retorno entre las letras, que no sólo lo ayudó a mejorar su dislexia, sino que lo convirtió en un lector y escritor asiduo desde muy temprana edad. “Mi primer texto fue escrito a los ocho años si mal no recuerdo. Escribí una carta a una paloma que se encontraba débil y desesperada en la plaza”.

A sus 18 años, David ha vivido una serie de situaciones que han sido una gran fuente de inspiración a la hora de escribir sus poemas y publicarlos bajo el pseudónimo de «El Muchacho de las estrellas». Esto debido a que cuando él estaba pequeño, su papá le decía el niño de las estrellas porque tenía una gran fascinación por los espectáculos que mostraba el cielo cada noche. “Normalmente escribo sobre cosas que me hacen ruido, o por el contrario, cosas que deberían tener más ruido”, confesó.

Aunque apenas hace dos años «El Muchacho de las estrellas» decidió hacer público su talento, ha sido muy fácil reconocerlo entre la comunidad del Centro Universitario de la Ciénega, la Escuela Regional de Educación Media Superior de Ocotlán y sus alrededores, pues es común encontrar sus escritos pegados en las paredes con un formato muy peculiar.

“Con la máquina de escribir que me regaló mi abuela le doy otro tipo de presentación a mis escritos e incluso puedo crear un tipo de textura”, comentó David.

Fue gracias a esta peculiar labor que llegó hasta Radio Universidad de Ocotlán. “Escuchaba el 107.9 FM cuando de repente me mencionaron por mis escritos. En la transmisión dijeron que les pareció muy interesante mi manera de escribir, lo mencionaron como algo fuera de lo común, yo no me lo esperaba”.

En la actualidad, gracias a esa oportunidad que él mismo consiguió, es uno de los conductores del programa de radio La Biblioteca de Babel donde todos los lunes a las 7 pm, por el 107.9 FM, habla sobre literatura en compañía de más «bibliotecarios«. 

“Gracias a esta casualidad conocí más personas afines a mis gustos e intereses. Creé una comunidad más pequeña pero a su vez más íntima. Mi abuela se fue muy contenta porque ahora estoy en la radio”.

Él suele relacionar de cierta manera la escritura con la natación. “Es cuestión de nadar y nadar para no ahogarse. Hay que avanzar y evitar quedarse en el mismo lugar. Si te interesa comenzar a escribir debes tener dos cosas: amor por observar, analizar y cuestionarse, y no tener miedo a lo que digan los demás, porque el arte sirve para dejar una marca de cómo es la sociedad en el momento en el que se escribió, y yo no imagino hacer otra cosa en mi vida que no sea escribir”.

Normalmente escribo sobre cosas que me hacen ruido, o por el contrario, cosas que deberían tener más ruido.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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