El costo es el formato

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Las crisis financieras influyen en la manera de hacer teatro. Las carencias han agudizado el ingenio de los creadores, que con poco dinero son capaces de realizar una puesta en escena. “Nuestras propuestas dramatúrgicas se han resignificado a partir de necesidades escénicas. Narramos, porque sabemos que no vamos a tener dinero para construir escenografías”, señaló el dramaturgo veracruzano Alejandro Ricaño.
Lo anterior salió a relucir dentro de la mesa redonda ¿Qué cabe dentro de la dramaturgia contemporánea?, que tuvo lugar en el salón Larva. Entre los participantes estuvo también Alfonso Cárcamo, dramaturgo del Distrito Federal.
Cuando ves que tienes tres pesos en la cartera y no vas a lograr el acceso a la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), dices: “Bueno, perfecto, vamos a hacerlo. Voy a ver cómo arreglo esta pieza para que pueda funcionar. Entonces aparecen muchas obras emergentes y modelos de producción expeditos”.
La estilística, entonces, está sobre la palabra, el actor y el discurso que el director pueda generar. “Uno parte de que cuenta con cierta cantidad de dinero. No hay un ojalá si llega la beca del Fonca, tampoco cambios de iluminación. Por supuesto, hay una apuesta sobre el discurso sonoro y eso ha derivado en proyectos de estética muy cruda, con la menor cantidad de elementos en las puestas en escena”.
“Es necesario buscar ese tipo de modelos en que no se dependa de la beca del Fonca para llegar a lo que quieres hacer como creador, teniendo un punto de partida claro. Uno de los aspectos terribles del Fonca es apostar para armar una súper obra de doscientas páginas, en la que tienes que sacar tres copias, conseguir cualquier cantidad de firmas y compromisos. La institución dice: ‘Yo me comprometo a darte un teatro, si te ganas la beca’. Entonces está jodido que a final de cuentas te digan no.”
Hay proyectos que si no se prueban en el momento, pasaron de moda y esperar la beca del Fonca implica esperar un tiempo, lo cual representa un riesgo.

Creadores con malos sueldos
Cárcamo también se refirió a los malos sueldos de los artistas. “Es más importante el día de hoy la parte presupuestal destinada a la madera, luces, renta del espacio, en relación con lo que ganaba el creativo. A partir de los ochenta el sueldo del artista se ha pauperizado en relación con el costo de proveedores. El señor de la madera no perdona que no se le pague, pero el actor si puede decir: ‘Me aguanto tres meses para que salga mi sueldo’”.
Lamentó que en México no haya un sistema, ni una metodología para producir. Existe mucha improvisación. Están presentes roles ambiguos, como el director-productor, el productor-actor, el productor a medias, el productor-asesor, el actor-gestor, y de pronto esos roles no pueden generar continuidad.
Alejandro Ricaño manifestó que el dramaturgo tiene ahora más importancia. En los años ochenta –señala– no existía mínima esperanza de montar tu texto y todavía no surgía en él esa necesidad.
Esa década y la siguiente no hubo tantos dramaturgos y las plazas en el teatro mexicano eran contadas y casi se heredaban, continuó Cárcamo.
Por esos años, los pocos directores posicionados jugando a los presupuestos nacionales, obligan a una generación de dramaturgos con necesidad de manifestar un discurso, de buscar un modelo de producción posible, encontrando coincidencias con directores que podían tener acceso a esos grandes recursos, pero que renunciaban a éstos en pos de un discurso.
Un ejemplo de fue Ludwik Margules (1933-2006), con su puesta en escena de Los justos, cuyo modelo de producción era absolutamente austero. Este director respondió y encontró un discurso más allá de las escenografías ostentosas. Constituye una enseñanza para muchos directores, ya que demuestra que no son necesarias las escenografías de Mónica Raya o de Jorge Ballina para montar una obra.
En el año 2002 había más de 80 dramaturgos escribiendo en el ámbito nacional. Las propuestas empezaron a multiplicarse y las becas a fragmentarse. Entonces apareció la escena emergente, obras hechas en casa y en la calle.
La mesa redonda ¿Qué cabe dentro de la dramaturgia? tuvo verificativo dentro de la Décima Semana Internacional de la Dramaturgia Contemporánea, del 11 al 16 de junio, en el Laboratorio de Arte Variedades (Larva).

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