viernes, agosto 21, 2026
viernes 21, agosto, 2026

El corazón roto de Sayula

La Laguna de Sayula no es solo un terreno salino y reseco; es un humedal de importancia internacional reconocido por la convención Ramsar. Este espacio alberga a más de ciento treinta especies de aves, muchas de ellas migratorias que viajan desde Norteamérica. De hecho, durante la temporada de lluvias, su diversidad de aves acuáticas llega a superar a la de lagos tan grandes como el de Chapala.

Bajo su suelo se resguarda también un gran tesoro histórico, pues se han identificado más de ciento setenta sitios arqueológicos. Desde tiempos anteriores a la llegada de los españoles, esta cuenca fue un centro clave para la producción de sal, un mineral sagrado que definió la economía y el intercambio entre los pueblos antiguos.

Lamentablemente, en la actualidad la laguna pierde más agua de la que recibe. El cambio de uso de suelo para la agricultura industrializada, principalmente destinada a huertas de aguacate y bayas (o berries), sumado a la deforestación en las sierras de Tapalpa y El Tigre, están cortando el suministro natural. El resultado es un ecosistema herido que hoy lucha por no desaparecer.

Fotorreportaje

La inmensidad de la Laguna de Sayula, un humedal de importancia internacional, hoy se muestra como una planicie vacía donde el agua ha dejado de correr (2026).

A pesar de las nubes sobre el horizonte, la deforestación y el uso agrícola impiden que el ciclo natural del agua recupere este ecosistema protegido (2026).

Un poste solitario marca la división de tierras en un terreno que, al secarse, ha perdido su capacidad de albergar a las aves migratorias que antes lo visitaban (2026).

Las marcas sobre el suelo reseco evidencian la erosión de un patrimonio arqueológico y biológico que se desvanece ante la falta de humedad (2026).

El agrietamiento extremo del suelo es la prueba final de la crisis ambiental; un recordatorio urgente de que el corazón de Sayula se está rompiendo (2026).

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