Aunque disminuyeron los índices que engloban al feminicidio, homicidios, suicidios o desapariciones, persiste este fenómeno en condiciones sistémica y sistemática, es decir, que ocurren de manera regular y los produce el propio sistema, afirmó José Manuel Valenzuela Arce, investigador de El Colegio de la Frontera Norte y miembro del Comité organizador, en su conferencia magistral de apertura “Juvenicidio: neoimperialismo, crímenes atroces y quebrantos juveniles en América Latina”.

“El juvenicidio es la acción límite inscrita en condiciones sistémicas y persistentes de precarización de la vida que culminan en el asesinato e implican estrategias bio-necro-políticas (que administran la vida, pero también deciden quien puede morir)”, dijo.

Valenzuela Arce explicó que el juvenicidio sostiene que la muerte de jóvenes no es sólo un hecho criminal, sino el resultado de un proceso social previo. Es la combinación de desigualdad, estigmatización y políticas públicas centradas en el control que precariza sus vidas. Cuando ciertos jóvenes son tratados como riesgos y no como ciudadanos, su muerte deja de ser excepcional y se vuelve tolerable.

El también Maestro emérito ejemplificó lo anterior al citar las aspiraciones expansionistas de Estados Unidos (EUA) en el siglo XIX, donde justificó matar a los colonos para obtener tierras; o el caso de las cárceles en El Salvador; también la utilidad que en EUA le dieron al trabajo de los migrantes durante la pandemia y, concluida, iniciar su cacería, animalización y criminalización; luego, la lucha contra el fentanilo, la invasión a Venezuela, contra los carteles mexicanos y la presión a Cuba.

Valenzuela Arce es uno de los primeros invitados a la plataforma para el diálogo “Juvenicidio: vidas precarias y resistencias socioculturales en América Latina”, organizada por el Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS), adscrito al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Las jornadas de la plataforma de diálogo continúan hasta el 20 de febrero, a las 10:00 horas, en el auditorio Rosario Castellanos del CUCSH), a excepción de una actividad que se desarrollará en el CUTlaquepaque, el 18 de febrero, a las 10:00 horas.

A lo largo de los siguientes días se abordarán temáticas como: Aproximaciones al “juvenicidio” y sucidio; Juventudes, desapariciones e instituciones; Estrategias de la bio-necropolítica carcelaria; Violencias, desplazamientos y desapariciones forzadas; Necropolíticas: genocidio y juvencidio; e Identidades y perspectivas sobre la derechización juvenil, entre otras.

Fotos: Abraham Aréchiga

Durante su participación en el evento, la Rectora del CUCSH, Dulce María Zúñiga Chávez, declaró que el CALAS es un espacio con impacto real más allá de las fronteras mexicanas; es una plataforma que busca incidir en los temas centrales que aquejan a nuestra sociedad.

Reflexionar sobre los procesos de precarización que viven las juventudes en América Latina, quienes son, más que nunca, presa de diversos tipos de violencia, como la simbólica, objetiva, económica, cultural, y la deshumanización”, dijo.

Añadió que el diálogo horizontal y colaborativo de la plataforma tiene como objetivo sugerir lineamientos de políticas públicas con un impacto positivo para los jóvenes que padecen violencia.

Por su parte, el Director del CALAS, Jaime Antonio Preciado Coronado, enmarcó las condiciones violentas del juvenicidio, que agrupa fenómenos como suicidios, homicidios, desapariciones, encarcelamiento y desplazamientos de personas entre 15 y 29 años.

“Los objetivos de la plataforma se centran no sólo en la generación de conocimiento, sino que también plantea posibilidades de salida a los conflictos sociales de América Latina, región que concentra 33 por ciento de los homicidios y donde más de 40 por ciento de sus habitantes són jóvenes. En México, el suicidio es una de la principales causas de muerte entre personas de 15 a 29 años. Es una crisis estructural y democrática”, apuntó.

Mientras que el Director de la División de Estudios Políticos y Sociales del CUCSH, José Alberto Galarza Villaseñor, dijo que la sociedad se caracteriza por su polarización, el retorno a los juicios ideológicos que están superando al pensamiento crítico.

“Y las respuestas, como esta plataforma, son urgentes para poder abordar los fenómenos sociales, que nos dicen que el mundo latino está girando hacia gobiernos más autoritarios”.

Margarita Hernández Ortiz, Directora General del Sistema de Educación Media Superior (SEMS), dijo que la población estudiantil, estimada en 190 mil estudiantes, de entre 14 y 19 años, está en una mala racha, con crisis en sus comunidades; esto hace que el contexto coincida con la frase “la vida no tiene sentido”.

“Las políticas públicas para los y las adolescentes no existen, por eso también la saña y la violencia con la que atacan a los jóvenes en los últimos años”, apuntó.

Alfredo Nateras Domínguez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, indicó que la plataforma para el diálogo está abierta a estudiantes, activistas, investigadores y todo público, en aras de reflexionar sobre las realidades que afectan a las y los jóvenes.

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