viernes, mayo 29, 2026
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La vida misma

“Desde el principio, la luz fue una constante en mi obra”: Luis Eduardo González

El pintor acuarelista expone su obra en el Museo de las Artes (MUSA) con la colección titulada Artífice de la luz. La luz, en efecto, es una constante en su obra. Impartió clases en la Escuela de Artes de la UdeG por cerca de dos décadas y de quien Moisés Schiaffino, director del MUSA, dijo que “es un maestro de maestros, fue maestro de acuarela de Martha Pacheco y, a la vez, fue alumno de Francisco Rodríguez Caracalla y Francisco Zamarripa”.

Herencia

Para mí fue muy importante mi padre. Él era pintor aficionado, estuvo en el taller de José Vizcarra. Al verlo pintar me dieron ganas de hacer algunas obras. A partir de eso decidí dedicarme a la pintura. Al principio, hacía dibujos de publicidad. Ilustré varios libros, y poco a poco me fui involucrando en el quehacer artístico con óleos, acrílicos y acuarelas. El camino me llevó a la acuarela, por la facilidad de traer los materiales y pintar en el lugar. Durante un buen rato, salía a pintar buscando los temas. Colocaba ahí mi caballete y me ponía a trabajar. Ese fue mi inicio. Ahora el trabajo del taller abarca más tiempo. Pero siempre que salgo, estoy atento al paisaje para ver qué me encuentro. Ahora, hay más facilidad con la cámara, veo algo, hago la foto y luego en el estudio desarrollo la idea, la voy depurando hasta llegar a algo que me llena.

Ida y vuelta

Aquí hay algunas obras que hice en algunos de mis viajes. Por ejemplo, en Barcelona; hay algunas que las hice en el lugar, y otras a las que saqué foto. En esa ocasión fui a visitar a mi hijo, que vivía allá. Esa vez pude llevar mi equipo para ponerme a pintar. También viví alrededor de seis años en Lagos de Moreno. Me invitó uno de mis maestros, Jorge Navarro, quien fundó la Escuela de Artes Miguel Leandro en 1961. Nos fuimos a vivir allá porque era una buena oportunidad para tener un trabajo fijo. Y llegando allá dije, “Aquí hay mucho que hacer”. Tengo el recuerdo también de cuando estuve en Cerdeña, Italia, un intercambio gestionado por la universidad y por el director de la Escuela de Artes Plásticas de la UdeG, que en ese entonces era Sergio Zepeda Castañeda. Se trató de una experiencia muy hermosa porque fue un intercambio entre artistas, un grupo de pintores nos invitaron a ir allá y después ellos vinieron acá, a mediados de la década de los ochenta.

Luz

Desde el principio, con los bodegones, yo buscaba la dirección de la luz, la obra de la luz, la hora de la luz y el lugar en donde estaba. Fue algo completamente natural, algo espontáneo. Ya hasta después fui consciente de que, para mí, el elemento de composición principal es la luz, en el tema que sea: el bodegón, la figura, el paisaje. Para mí es más sugestivo el atardecer, porque es cuando hay más variedad de colores. Los colores se intensifican y eso me inspira más. Pero siempre, desde el principio, la luz fue una constante en mi obra.

Gratitud

Me siento muy agradecido por haberme podido dedicar toda mi vida a esto y haber logrado la aceptación y el reconocimiento de muchas personas. Permitirme ver mi obra en un lugar tan importante aquí, en mi ciudad. Ser profesor también es muy importante. Porque, a la hora de estar conviviendo con los alumnos –a mí no me gusta decir enseñando, porque cada alumno ya trae una motivación–, uno trata de ubicar eso y de aportar lo que cree que sirve. Es un ejercicio de tomar conciencia de las técnicas, de los conceptos, de la composición. Para poder enseñar, uno tiene que informarse. Es un ejercicio de profundizar en el oficio para que, cuando llegue el momento de estar en clase, transmitirlo. Y a mí, obviamente eso me sirve para mantenerme consciente y seguir explorando.

Retrospectiva

Estar ahora aquí es algo de lo más importante. Es para mí una retrospectiva, porque este ejercicio me permitió encontrarme con trabajos que tenía de alguna manera olvidados. Es también una retrospectiva en lo profesional. Estar aquí, en este museo, es un logro muy importante para mí. También humano, porque me ha permitido, desde la recolección de la obra, contactar con las personas que han sido mis coleccionistas. Otra cosa muy importante es el contacto con quienes fueron mis alumnos. Eso me satisface mucho, darme cuenta de que ahora también ellos se dedican a esta profesión. Es una grata alegría encontrarme con las personas, que me digan “Usted fue mi maestro”.

Fe

Crean en ustedes mismos. Tengan fe en su capacidad y nunca se detengan. Sí, hay momentos de prueba, momentos difíciles, como en todos los campos, pero no hay que rendirse nunca. Hay que tener la convicción de que se va a lograr eso. Y en la medida que se tenga fe en eso, se va a hacer realidad.

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