miércoles, octubre 7, 2026
miércoles 7, octubre, 2026

Del otro lado del aula: regresar a la universidad como profesor

Para Lorena, Alejandra y Armando, el CUCSur se convirtió en un hogar donde compartir sus experiencias y aprendizajes

Fotos: Cortesía

Las aulas del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) pueden ser también un lugar de regreso. Las doctoras Lorena Trinidad Medina Esparza y Gemma Alejandra Corona Núñez y el maestro Armando Martínez López, llegaron a este plantel como estudiantes y volvieron como profesores.

Entre sus historias hay décadas de diferencia, cambios en la institución y caminos profesionales distintos; pero también una coincidencia: los tres encontraron en la universidad un lugar que los formó y al que después quisieron devolver algo de lo recibido.

Cuando Armando llegó en 1980 como estudiante, todavía era la Escuela de Agricultura. Había un solo edificio, algunas clases por la tarde se daban con lámparas de gas y él mismo contribuyó a plantar las araucarias que permanecen en el campus.

Desde entonces ha visto crecer a la institución, primero como alumno y después como profesor y parte de su transformación. “Llegué cuando era una escuela y ahora veo todo lo que ha crecido. Antes había muy pocas opciones de posgrado y ahora tenemos maestrías, doctorados y muchas más posibilidades para nuestros jóvenes”.

Entre las generaciones que fueron parte de ese crecimiento del CUCSur estuvieron Lorena y Alejandra. Lorena estudió Turismo y, con los años, pasó por Radio UdeG, la docencia, la investigación y distintos espacios de gestión. Cada etapa le permitió conocer a la universidad desde una perspectiva distinta, hasta convertirla en parte de su crecimiento.

“Ha sido una parte fundamental en mi vida. Es como mi segundo hogar. Vivo más ya en CUCSur que en mi propia casa, porque ha sido mucho el tiempo que he estado aquí”.

Alejandra llegó como estudiante de Ingeniería en teleinformática sin imaginar que terminaría frente a un grupo. Con el tiempo, la universidad se convirtió en su espacio de trabajo: “Es como tu segunda casa. Es una comunidad, es una familia, y sabes que tus acciones van a repercutir en los estudiantes”.

Al volver al otro lado del aula, los tres tuvieron que seguir aprendiendo. Armando lo entendió desde una enseñanza que coloca al estudiante en el centro: “No somos poseedores absolutos del conocimiento, sino que debemos valorar el propio conocimiento que el estudiante trae consigo desde su mismo contexto”. 

Para Alejandra, esa idea se vuelve especialmente importante en un campo que cambia todos los días: “A veces también tienes que decirles ‘No lo sé, y vamos a investigarlo para la siguiente clase’”. Lorena encontró otro aprendizaje al regresar a la docencia: “Tenía que trabajar en muchas cosas más, como la sensibilidad para con los jóvenes, la creatividad y tratar de hacer atractivas las clases”.

Tres historias distintas terminan encontrándose en una misma manera de entender la enseñanza. Para Armando, “la docencia es una relación entre seres humanos”; para Lorena, cada etapa vivida en el CUCSur ha significado nuevas responsabilidades y para Alejandra, enseñar es acompañar a estudiantes que algún día podrían ocupar el mismo lugar que ella.

Ahora ellos están del otro lado del aula. Frente a estudiantes que hacen preguntas, que se equivocan, que todavía no saben qué camino van a tomar. Quizá alguno de ellos vuelva algún día, como volvieron Armando, Lorena y Alejandra. Y entonces habrá otra historia que contar. Porque, a veces, una universidad no termina cuando sales de ella; a veces, simplemente, te espera a que regreses.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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