
Además de conocer diversos idiomas y diferentes culturas, estudiar en otro país ofrece un crecimiento personal
Camila Salazar Figueroa desde niña soñó conocer el mundo. Italia y los canales de Venecia ocuparon un lugar especial en su imaginación; pero antes de emprender cualquier viaje sabía que tendría que trabajar para lograrlo.
Originaria de Tepatitlán de Morelos y estudiante de Negocios internacionales en el CUCEA, Camila encontró en la universidad mucho más que una carrera profesional: halló una puerta hacia la internacionalización y el intercambio cultural.
Antes incluso de iniciar sus estudios universitarios, tomó un semestre sabático en el que comenzó a trabajar en el diseño de páginas web. Su objetivo era sencillo: ahorrar dinero para viajar. Sin embargo, al ingresar a la Universidad de Guadalajara en 2023 descubrió que tenían programas de intercambio académico que podían llevarla al extranjero durante varios meses.
“¿Por qué me voy a ir a Europa un mes si por medio de la universidad puedo irme seis meses?”, recuerda entre risas sobre el momento en que decidió replantear sus metas.
A partir de entonces comenzó una preparación constante. Asistió a sesiones informativas organizadas por la Unidad de intercambios del CUCEA; resolvió dudas directamente con los responsables del programa, fortaleció su dominio del inglés para obtener la certificación TOEFL y comenzó a estudiar francés para facilitar su adaptación a un futuro destino francófono.
Paralelamente, mantuvo distintos trabajos para reunir recursos económicos. Además de desempeñarse como diseñadora de páginas web, trabajó durante vacaciones en un establecimiento de comida rápida y, ya de regreso a clases, vendió diversos productos dentro del campus para generar ingresos adicionales. Todo ese esfuerzo tenía un objetivo claro: realizar un intercambio académico en Francia.
La oportunidad llegó en 2025, cuando cursó una estancia semestral en la Universidad de Lille. Para Camila, la experiencia representó mucho más que estudiar en otro país. “El intercambio académico es lo que más me ha enriquecido en la vida de forma personal, haciéndome crecer, retarme a mí misma y aprender a adaptarme a distintos entornos”, comparte.
Entre los desafíos más importantes estuvo el idioma. Aunque ya había estudiado francés, enfrentarse a conversaciones cotidianas con hablantes nativos representó un reto completamente diferente. Uno de los momentos que recuerda con más orgullo ocurrió cuando visitó a la familia de una amiga francesa y logró comunicarse con ellos completamente en su idioma.
La experiencia también reforzó una convicción que ya tenía desde antes de viajar: su interés por vivir y desarrollarse en entornos internacionales. “Lo que quiero para mi vida es vivir en distintos países para seguir aprendiendo a adaptarme a distintas culturas”, afirma.
Su pasión por la interculturalidad también la llevó a integrarse al programa Buddy del CUCEA, una iniciativa que acompaña a estudiantes internacionales durante su estancia en Guadalajara. Como voluntaria, ayuda a los alumnos visitantes a comprender los procesos universitarios y a adaptarse a la ciudad.
Para ella, esta actividad ha sido una de las experiencias más significativas de su formación universitaria, pues le ha permitido conocer a personas de distintas partes del mundo y desarrollar una visión más amplia sobre las diferentes culturas.
Entre los recuerdos que conserva con mayor cariño se encuentra el de una estudiante boliviana a quien acompañó durante su estancia en México. La joven nunca había visto el mar, por lo que ambas realizaron un viaje a Puerto Vallarta para que pudiera conocerlo por primera vez. “La ayudé a aprender a nadar en las olas con la seguridad de estar acompañada”, recuerda Camila.
Además de su participación en Buddy, también formó parte de Jalisco MUN, un modelo de Naciones Unidas que simula los debates realizados por dicho organismo internacional. La actividad fortaleció sus habilidades de argumentación, negociación y análisis en contextos internacionales.
Actualmente, Camila continúa ampliando su experiencia académica como participante del Programa de estímulos económicos a estudiantes sobresalientes (PEEES), donde colabora en actividades de investigación académica.
Para ella, la universidad ha sido un espacio para descubrir oportunidades, asumir riesgos y salir constantemente de su zona de confort. Su consejo para otros estudiantes es sencillo: buscar información, preguntar y atreverse a participar. “La curiosidad es la habilidad que más lleva a nuevos caminos y oportunidades que pueden cambiar la vida”.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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