Aunque hasta el momento no existe ningún estudio que avale que la calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara haya causado daños directos a la salud de la población afectada, la Secretaría de Salud del estado de Jalisco ha informado de un aumento considerable en las enfermedades gastrointestinales durante este año. Sin embargo, ha replicado que no se pueden atribuir estas causas a la contaminación del líquido vital, explicó el doctor Pedro Martínez Arce, investigador del departamento de Clínicas e infectólogo del Centro Universitario de Tlajomulco (CUTlajomulco).
“Lo que sí sabemos por la medicina es que el agua que no se encuentra bien potabilizada tiene riesgos. Los principales son infecciones gastrointestinales, diarrea por bacterias, parásitos como la giardia o la ameba, virus como el de la hepatitis A, y también puede haber relación con enfermedades en la piel e irritación de ojos”, dijo.
Un estudio realizado por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDC) en junio pasado, evidencia las sustancias contaminantes encontradas en el agua potable que llega a las casas del AMG: desde heces fecales, pasando por químicos y hasta metales pesados. En redes sociales, la población ha compartido diversas fotografías acerca de cómo el agua contaminada había repercutido negativamente en su piel, en zonas como cuello, brazos, manos e ingles.
“El agua con sedimento de materia orgánica y químicos puede resecar e irritar la piel, sobre todo en niños, adultos mayores y personas que ya tienen dermatitis atópica o piel sensible. Con más frecuencia se pueden presentar casos de foliculitis, es decir, infección de los poros e irritación de los ojos. Los metales como el plomo preocupan cuando se ingieren de forma prolongada, especialmente en niños y mujeres embarazadas”, mencionó Martínez.
Para el especialista, es de vital importancia mantenerse alerta ante cualquier caso de diarrea con sangre o con mucosidad, además de otros síntomas como boca seca, sed intensa, poca orina, mareo; en bebés, llanto sin lágrimas, mollera hundida o mucha somnolencia, coloración amarilla de la piel, ronchas extensas, ampollas, pus, fiebre o lesiones que no mejoran en 1 o 2 semanas aunque se evite el contacto con el agua.
“Hay que seguir las recomendaciones de la Secretaría de Salud, estar muy atentos a los informes oficiales, para beber, cocinar o preparar fórmulas para bebés y lavarse los dientes usar agua embotellada o de garrafón. Si no se tiene, hay que hervir el agua al menos un minuto después de que suelte el hervor, desinfectarla con dos gotas de cloro por litro y esperar 30 minutos. Lavar y desinfectar frutas y verduras con agua apta para beber. Para bañarse, usar el agua de la llave solo si no tiene color ni olor, baños cortos con agua tibia y jabón neutro y aplicar crema hidratante después, evitar que los niños traguen el agua del baño, obviamente. Seguir lavándose las manos con agua y jabón, si el agua no se ve bien, complementar con gel antibacterial”, recomendó el doctor.
De igual manera, hizo recomendaciones para preservar de manera segura el agua durante los tandeos que comenzarán en el Área Metropolitana de Guadalajara: “Con los cortes, mucha gente va a almacenar agua y hay que mantener tinacos, cisternas y cubetas bien tapados y limpios, eso también sirve para evitar el mosquito del dengue. Reportar al SIAPA cuando el agua llegue con color u olor para identificar las zona”, mencionó.





