Explicó que el sistema que distribuye agua en el AMG está integrado por cinco etapas: captación, conducción, tratamiento, distribución y uso del usuario; aunque debido a lo obsoleto de estos mecanismos, es posible que el agua se contamine en cualquiera de las etapas antes de llegar a quien la consume.
“La problemática puede presentarse porque las fuentes de suministro están demasiado contaminadas, como es el caso de Chapala o las aguas subterráneas; o porque las conducciones están recibiendo, como dijo el gobernador, algunas descargas o filtraciones de aguas negras, sobre todo de tuberías con agujeros; esto complica a las potabilizadoras, que no están diseñadas para potabilizar o limpiar esa calidad tan baja de agua”, refirió Gleason Espíndola.

El investigador mencionó que existen tramos en los que el agua que se extrae de los suministros es trasladada a campo abierto, es decir, está expuesta a descargas de aguas domésticas e industriales, las cuales, además de contener esos contaminantes, también podrían arrastrar metales u otras partículas presentes en los antiguos sistemas de distribución.
“Las plantas potabilizadoras no tienen la capacidad de quitar esos contaminantes. En la red de distribución algunas tuberías pueden ser de fierro, o están desgastadas o corroídas y arrastran metales; y algunas son de asbesto o cemento, y también arrastran partículas de asbesto; en 100 mil hectáreas de mancha urbana hay multitud de factores y elementos de contaminación, dependiendo de cada subsistema”, aseveró.
Cerca del punto de no retorno
El académico, especialista en temas hídricos por más de 25 años, afirmó que la contaminación del agua en la ciudad es un problema grave y que debe atenderse de manera prioritaria para evitar un punto de no retorno en cuanto al manejo del agua potable.
“Es la acumulación de muchas omisiones, pésimas decisiones que se han ido, repito, acumulando en los últimos 30 años; entonces, se tiene que revertir el daño de 30 a 40 años, y no es fácil”, dijo.
Gleason Espíndola sostuvo que es necesario realizar diagnósticos por secciones en la ciudad para conocer las características del agua en cada punto de distribución, puesto que el sistema de agua implica una red de más de ocho mil 500 kilómetros de longitud, y es posible que cada sitio de distribución tenga factores específicos que la contaminen.
Por otra parte, consideró que aunque no es el panorama ideal y se trata de una obligación de las autoridades, la sociedad civil organizada podría realizar por sí misma los diagnósticos para conocer la calidad del agua que consumen en cada punto de la ciudad y de esta manera sostener los fundamentos para que los tomadores de decisiones garanticen el acceso a agua limpia y de calidad.
“No podríamos determinar una solución para todo. En algunos casos, a lo mejor, sí puede servir hervir el agua, en otros le metes filtros de carbón activado con sedimentos y pasa, pero también hay otros que ni con eso… ¿pero quién te lo va a determinar? Un estudio de calidad de agua”, precisó.