Cómo llueve en la zona metropolitana de Guadalajara

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La precipitación pluvial es un fenómeno natural importante para la sociedad. Influye directamente en las actividades humanas, por lo que es necesario estudiarla de forma profunda, ya que puede ser un factor de riesgo, principalmente en zonas urbanas, cuando alcanza niveles altos. El conocimiento de la intensidad de lluvia en una región, permite determinar las acciones para planear obras de infraestructura, drenaje urbano, que garanticen la seguridad de la población al evitar inundaciones.
Durante la temporada de lluvias, aproximadamente del 15 de junio al 10 de octubre, en la Zona Metropolitana de Guadalajara y área conurbada, integrada por los municipios de Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y el Salto, comienzan a presentarse inundaciones localizadas, estimuladas por el crecimiento del área urbana, que modifica la fisiografía del lugar, invade los cauces naturales e incrementa las áreas impermeables, provoca que haya un mayor escurrimiento y a la vez una menor infiltración del agua, lo que crea condiciones óptimas para una inundación local, con posibilidad de ocasionar severos daños materiales, pérdidas económicas y, eventualmente, humanas.

Intensidad de lluvia contra red de drenaje
El riesgo de una inundación en la ZMG está determinado principalmente por el deficiente diseño de la red de drenaje ante lluvias intensas. La intensidad de lluvia se refiere a la altura del agua acumulada por unidad de superficie, y su duración, como el intervalo de tiempo que dura el evento de lluvia en minutos.
Actualmente investigadores del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), realizan investigaciones para la clasificación de la intensidad de lluvia extrema y estimación de escurrimientos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, para encontrar una solución desde el punto de vista de la red de drenaje, que está diseñada para tormentas de 50 mm/m2/h.
Aún con intensidades menores a los 50.0 mm/m2, puede haber inundaciones provocadas por el azolve, materia orgánica, basura, hojarascas y otros materiales que obstruyen las bocas de tormenta.
La vulnerabilidad de la ZMG es alta al no conocer la intensidad de lluvia que se presenta en la misma. Por lo tanto, existirá el problema de la estimación del escurrimiento o crecientes en el área.
Con base en datos sobre precipitación, de la Comisión Nacional del Agua (CNA) y del Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM), de la Universidad de Guadalajara, durante el periodo de 1940-2005, se analizó la intensidad de lluvia y totales de precipitación en 24:00 horas. El resultado fue que en la ZMG se registraron un promedio de 133 eventos de lluvias, de los cuales 88 ocurrieron en un tiempo menor a 00:30 minutos, con intensidades máximas de 66.0 mm/m2/h, por lo que, evidentemente, el drenaje (diseñado para 50 mm/m2/h) es superado en un tiempo menor a una hora. También se registran en promedio 18 eventos con una duración de una 01:00 hora, con intensidades máximas de 88.0 mm/m2. Pueden acontecer tormentas con una duración máxima promedio de 02:00 a 03:00 horas, pero su ocurrencia es baja.
Existen clasificaciones propuestas de intensidad de lluvia que consideran de alto riesgo las intensidades de 30.0 y 60.0 mm/m2/h, indicando a esta última como torrencial. Estas clasificaciones, en comparación a las mediciones de la ZMG, quedan por debajo de la realidad. Además, los registros de precipitación documentan dos eventos de intensidad de lluvia extrema que ocurrieron los días 11 de julio de 1956 y 24 de septiembre de 1997, con 53.0 y 66.0 mm/m2 en 00:30 minutos, respectivamente.
Este tipo de tormentas es factible en cualquier mes y ocurrir en diferentes áreas de la ZMG y área conurbada. Se puede observar que, para el mismo periodo analizado, se han presentado tormentas que en 00:15 minutos alcanzan una intensidad de 39.0 mm/m2, por lo que la ZMG podría ser afectada por una inundación al registrarse este tipo eventos extremos.
Debemos puntualizar que en el diseño de drenaje debe considerarse la intensidad de lluvia máxima y el tiempo de duración, así como la utilización de microcuencas para encauzar las crecientes que se pueden esperar, porque es diferente para cada lugar, ya que no llueve de igual manera en ninguna colonia de la ZMG y área conurbada. Se debe establecer una norma de drenaje que permita evitar inundaciones, en base a mediciones de intensidad de lluvia en el lugar a urbanizar y según estos estudios, otorgar los permisos.
En esta temporada de lluvias la prevención es necesaria. Es recomendable conocer qué puntos de la ZMG se inundan, para evitarlos o evacuar la zona (ya el CUCSH elaboró un mapa al respecto), identificar las rutas alternas de vialidad, reportar bocas de tormenta tapadas por materiales o destaparlas antes del inicio de la temporada de lluvia y durante ésta. Conviene mantener las calles libres de basura, y al presentarse una tormenta mayor a 00:30 minutos, esperar una hora antes de volver a transitar, para dar tiempo al desahogo del agua. Esto minimiza el efecto y el riesgo en la sociedad.
La responsabilidad es de todos. Como sociedad debemos estar atentos a las formas de prevención que promueve Protección Civil y el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado, estar informados de los boletines de pronóstico de tiempo del Servicio Meteorológico y exigir que las obras públicas sean realizadas con base en estudios técnicos, que se deslinden responsabilidades para reparar los daños, con la aplicación de la ley, para así evitar pérdidas económicas, materiales y sobre todo, de vidas humanas.

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