Los usuarios eligen interactuar con los chatbots que reflejan sus propios rasgos psicológicos, incluso a sabiendas de que no son humanos. Esto es el objeto de estudio de la investigación que Santiago Castiello de Obeso, maestro en Ciencias del comportamiento por el Centro de Estudios e Investigaciones en Comportamiento (CEIC) de la Universidad de Guadalajara, está realizando en una estancia posdoctoral en Psiquiatría computacional en la Universidad de Yale. 

El estudio muestra que las personas manifiestan una mayor afinidad y conexión emocional con chatbots cuyos rasgos de personalidad se asemejan a los suyos. La metodología usada fue diseñar un prompt (una indicación proporcionada a una inteligencia artificial) para generar un comportamiento y registrar las reacciones.

“Por ejemplo, pusimos un chatbot, un prompt para que se comportara de forma ansiosa y otro chatbot que no lo fuera; además, medimos la ansiedad de las personas. Nos dimos cuenta de que, a mayor ansiedad de las personas, mayor preferencia por el chatbot ansioso y menos por el no ansioso”, declaró Castiello de Obeso.

Se trata de un hallazgo que podría transformar la atención en salud mental como una alternativa a las preguntas subjetivas por medio de juegos y modelos para hacer diagnósticos de las personas.

“Es una rama de la medicina de precisión para entender el problema de una persona o su cognición, a fin de determinar fuentes y líneas de tratamiento muy específicas y, al mismo tiempo, alertar sobre riesgos éticos en redes sociales”, explicó.

El estudio consistió en experimentos donde los usuarios conversaron con chatbots diseñados con personalidades específicas. En el primero, un chatbot fue programado para mostrar ansiedad, mientras que otro se comportaba de manera neutral. Los participantes con mayores niveles de ansiedad reportaron mayor preferencia por el chatbot ansioso. 

“Concluimos que las personas tienen mayor conexión o afiliación con chatbots que se parecen a ellos mismos, sabiendo que es una inteligencia artificial, es decir, prefieren la inteligencia artificial que tiene rasgos de personalidad y psicopatología similares a ellos mismos”, explicó Castiello de Obeso.

Otro hallazgo fue que las personas perciben también mayor conexión con aplicaciones de este tipo que se parecen a ellos mismos mediante chatbots introvertidos y extrovertidos –que fueron los resultados de un segundo experimento–, también a sabiendas de que eran inteligencias artificiales. 

Por otro lado, el investigador advirtió sobre posibles usos comerciales manipulativos de estos hallazgos a través de redes sociales como Facebook e Instagram, donde el empleo de esta tecnología puede crear asistentes que se parezcan a los humanos para aumentar el engagement de manera preocupante, comentó. 

El proyecto se desarrolla en colaboración con la empresa tecnológica One Reach para diseñar respuestas alternativas al abordaje de pacientes psiquiátricos.

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