
Catalejo digital
Imagina que eres una elfa o un elfo con una esperanza de vida mucho mayor al de los humanos. Construyes un grupo de amigos con los cuales creas un lazo profundo y sincero, pero llegado el momento, mueren. Quedas aún con vida y lo único que te queda, son las memorias que creaste con ellos y empiezas a valorar lo que significaron para ti.
Esa es la premisa principal del manga japonés Frieren, llevado a una serie que este viernes 27 de marzo concluye la transmisión de su segunda temporada.
La serie en sí y su animación es digna de admiración, sin embargo, tanto en las películas como en las series, hay un elemento que con frecuencia pasa desapercibido entre nosotros y que, de haberse ejecutado mal, podría arruinar incluso toda su producción y esencia: la música.
Evan Call, compositor y multinstrumentista inglés, fue el encargado de dirigir la banda sonora de la serie. Su trabajo es extraordinario, elabora una construcción orquestal rica, detallada y profundamente evocadora, en la que interviene una gran variedad de instrumentos.
A lo largo del material encontramos tres principales tipos de tracks, los narrativos, los de montaje y las canciones de batalla.
Como si fuera una historia de Tolkien, la música de Frieren parece transportarnos a la comarca de Frodo y Bilbo con sus múltiples clarinetes y flautas. Un entorno medieval que remite a seres fantásticos y lugares oníricos.
Si aún no has visto la serie y ya escuchaste la música original, es posible identificar una relación con conceptos como la amistad, el amor y el miedo.
El uso del crescendo de los instrumentos en algunas de las canciones es maravilloso, tanto que la conjunción orquestal te proyecta a esos lugares que la serie propone, a un estado de contemplación e, incluso, un análisis de introspección. Todo lo anterior está extremadamente cuidado en cada una de las piezas musicales. Conforme avanzan los episodios, te das cuenta de que cada instrumento tiene una razón de ser y que todo está debidamente cuidado. Desde el sonido de un corno francés en solitario hasta los coros que acompañan las violas y el lamento de un oboe.
Resulta difícil imaginar el proceso creativo de Evan Call al desarrollar la idea central para la creación de la música de Frieren. La carga emocional es evidente, pero está ligado a lo fantástico, a la capacidad de expandir tu imaginación a través de los sonidos.
Si alguien te preguntara: ¿qué instrumentos musicales utilizarías si te pidieran componer una canción sobre la amistad y el paso del tiempo? Seguramente tu elección estaría ligada a lo que esos conceptos significan para ti, si te remiten a algo triste o melancólico o a una sensación de satisfacción o plenitud.
Mucho se ha dicho sobre el ritmo narrativo de la serie, que puede parecer lenta al inicio o que comienza a despegar después de la mitad de los episodios cuando la acción se intensifica. Sin embargo, es precisamente en ese comienzo donde reside su mayor virtud. Desde los primeros episodios, la música traduce con precisión la esencia de la historia.
En una era marcada por la inmediatez, Frieren llega como un antídoto, una invitación a detenernos, a prestar atención a aquello que realmente importa y que con frecuencia pasa desapercibido. Nos advierte sobre la importancia de habitar el presente, de ser conscientes de nuestra propia vida, de valorarla antes de que lo único que nos quede sea un recuerdo.
Texto: Gustavo Alfonzo
Muchos han encontrado consuelo en el ruido, incluso a veces la saturación del sonido puede provocar un alivio casi inmediato. Estas tres canciones buscan acompañar la velocidad de la mente y los pensamientos, ser ese freno inmediato para hundirse en la profundidad de la música.
It’s here for us to admire if we can afford the beauty of it
Lenta pero ruidosa, esta canción es un paseo entre el enojo y la calma.
Saw the flame, tasted sin, you burned me once again
Con un cierre sacado de un ataque de ansiedad, esta canción encierra la pesadez de la mente en pocos minutos.
My whole existence is flawed you get me closer to god
Un grito de auxilio: esta canción suena exactamente igual.
Texto y foto: Anashely Elizondo
Cuando Michael Herr fue a Vietnam en 1967 como corresponsal de Esquire era un escritor prácticamente desconocido. Sin embargo, Despachos de guerra es uno los mejores títulos sobre hombres en combate y en el cual también narra su colaboración como guionista en Cara de guerra y Apocalypse Now.
En el sitio web de la editora, se presentan páginas del primer capítulo titulado «Inspiración», en el que el autor nos cuenta la maravilla que era para él observar la vieja geografía de Vietnam, colgada en su pared. Misma que descubrió sobrevolando en helicóptero tras enlistarse al campo de guerra en el 67.
«A veces el helicóptero en que ibas sobrevolaba una colina y todo el terreno que aparecía frente a ti hasta el siguiente estaba chamuscado y lleno de agujeros y humeaba, y algo te daba un vuelco entre el pecho y el estómago». Pero, «volar sobre la selva era casi puro placer, andar por ella casi todo dolor».
«Despachos de guerra es una novela bélica, escrita con cargadores. Es una novela sobre Vietnam, una novela-reportaje, una novela de estilo literario, pero cuya materia es la realidad, cuyo método consiste en investigar con los ojos, las sensaciones, los datos, las percepciones, las entrevistas, la participación en la batalla, el vómito, la alegría, el cinismo, la crueldad, la euforia, la condena. El medio es la escritura y el método de la escritura es la mirada humana», apunta Roberto Saviano en el prólogo de la publicación.
En los últimos años el director italiano Paolo Sorrentino ha presentado distintas visiones y perspectivas sobre temas similares, si bien tópicos como el contraste entre la madurez y la juventud, el deseo y las restricciones morales o los choques culturales y políticos han sido parte de su filmografía desde sus inicios.
Sus últimas cintas presentan ópticas variadas y La Grazia aparece como el mayor exponente de un nuevo lenguaje en las formas del realizador.
En La Grazia vuelve el tema principal de la madurez y las reflexiones sobre el fin del camino, pero en esta ocasión, a diferencia de cintas anteriores como Youth o La gran belleza, Sorrentino aborda a sus personajes desde una óptica más seria, con mayores meditaciones y reflexiones centradas en la toma de decisiones y no solo en la compresión de un pasado que no es posible recuperar.
La Grazia aborda los últimos momentos del periodo de gobierno del presidente italiano interpretado por el actor recurrente de Sorrentino, Toni Servillo (La gran belleza), el cual debe enfrentarse a la toma de decisiones que podrían ser las más trascendentales de su periodo de gobierno. Lejos de tratarse de una cinta grandilocuente sobre las encrucijadas del poder, es más una reflexión sobre el legado y la responsabilidad.
Jair Ponce
NY Jazz All Stars – Sara Hanahan Quartet
Abril 16, 21:00 horas.
Conjunto Santander de Artes Escénicas
¿Quién más quiere mi tierra?
Abril 17 y 24,
19:00 horas.
Teatro Experimental de Jalisco
Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba:Ciclo de piano | Mozart, Concierto para piano núm. 23
Abril 18, 19:30 horas
Conjunto Santander de Artes Escénicas
Eugene Onegin
Mayo 2, 11:00 horas.
Conjunto Santander de Artes Escénicas
La vida misma
Soy la primera fan de los museos, trabajo y lucho porque sean espacios de transmisión, de ideas, de conocimiento y también que se genere una conversación, un diálogo de ideas
a partir de lo que se presenta.
Texto: Anashely Elizondo
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