Cambio climático: ¿qué papel cumplen los bosques?

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DEFORESTACION BOSQUES DE ALASKA.FOTO ARCHIVO

Cifras del Departamento de Asuntos económicos y Sociales de la ONU indican que más de 1.6 mil millones de personas alrededor del mundo dependen de los recursos forestales para su supervivencia. Además, los bosques proporcionan servicios derivados de los ecosistemas, como reservatorios de agua, incremento del régimen de lluvias, reciclaje de nutrientes, biodiversidad y estabilización de los suelos y pueden contribuir a controlar las inundaciones y al aumento de la productividad agrícola.
Sin embargo, a medida que la población crece y los países se desarrollan, aumenta el estrés de muchos bosques, particularmente en el mundo en desarrollo, en el que muchos países padecen una rápida deforestación.
La deforestación tiene que ver con el cambio climático en la medida en que representa el 20 por ciento de las emisiones globales de gases invernadero, más que las aportadas por el sector transporte en su conjunto.
El valor de la plantación de árboles fue reconocido internacionalmente en 1997, cuando se le incluyó en el protocolo de Kioto (el acuerdo de acción global para reducir el riesgo del peligroso cambio climático) La realidad es la disminución de la de la deforestación y de la degradación de los bosques siempre ha estado ausente de las negociaciones internacionales.
El límite de tiempo del Protocolo de Kioto es el 2012, a partir de ese año se tomarán las decisiones en la reunión internacional de Copenhague (que será el siguiente acuerdo planetario), coinciden los científicos, tendrá como uno de sus principales puntos el combate a la deforestación ya que cada día se considera más vital para la mitigación del futuro cambio climático. Las iniciativas más recientes incluyen la deforestación, la degradación de los bosques y el aumento de las reservas de carbono forestal.
Estamos ante la importancia de identificar enfoques para mitigar las emisiones de carbono provenientes de la deforestación y degradación de bosques, lo que quedará en la orden del día de la reunión.
Lo que inicialmente se trató fue de reducir las emisiones de la deforestación (RED por sus siglas en inglés), pero al incluirse no solamente la deforestación, sino además la degradación y el consiguiente aumento de las reservas de carbono forestal se le denominó: REDD-plus.
Un ejemplo exitoso que muestra el potencial de la REDD para satisfacer las metas del desarrollo es el trabajo de la Fundación para el Amazonas Sostenible (FAS) en Brasil. Su programa Bolsa Forestal, desarrollado con las comunidades locales en el Amazonas, valora y compensa a los pobladores indígenas por su papel en la conservación del bosque. Según la citada fundación ha pagado recompensas mensuales a casi 5 mil familias. Fas ha contribuido a la administración de la reserva JUMA, que comprende casi 600 mil hectáreas de bosque amazónico, es un proyecto en el que la supervisión y control de la deforestación se financiarán con el régimen de venta de créditos.
Se espera que JUMA prevenga la deforestación de más de 360 mil hectáreas de bosque tropical  y libere más de 200 millones de toneladas de dióxido de carbono. Pero el éxito de estos proyectos no se puede aplicar en todos los países porque existe una amplia variación  en la gran cobertura forestal y existen países  en donde la baja deforestación no los hace candidatos a financiamiento…
Los investigadores del Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR) en Indonesia han señalado algunos de los problemas que enfrentan los científicos y negociadores que procuran implementar las actividades de la REDD enmarcando el debate en “los 3 criterios E” que son: Eficacia del Carbono; Eficiencia de Costos o rentabilidad y Equidad y co-beneficios.
La eficiencia de los costos de las actividades de la REDD depende de lo que cueste la supervisión, información y verificación, además de los gastos generados por la implementación de políticas y oportunidades de pago en donde a los usuarios de las tierras se les paga por renunciar a usos alternativos.
Algunos investigadores han encontrado que  numerosos países en desarrollo requieren ingentes inversiones en construcción de capacidades, ciencia, políticas e instituciones antes de que puedan implementar la REDD. La situación resulta compleja y no hay una fórmula para reducir de verdad la pobreza, mejorar la gobernabilidad forestal y ayudar a conservar la biodiversidad. Para ello se debería dar valor a todos los servicios de los ecosistemas de los bosques, no únicamente al carbono.  Existen múltiples opiniones acerca de cómo podría y debería trabajar la REDD, aunque la flexibilidad es importante se necesita acordar un marco general antes de hacer aceptaciones sobre el papel de los bosques en el cambio climático y este marco pudiera ser: 1)  El Desarrollo de una estrategia nacional de esa REDD que incluya un diálogo nacional, el fortalecimiento institucional y actividades que demuestren su efectividad. 2) Implementación de políticas y medidas desde las estrategias nacionales; 3) Pago por rendimiento sobre la base de cuantificar las emisiones forestales y la absorción de los bosques con los niveles de referencia acordados previamente entre todos.
Los bosques son muy importantes ya que protegen nuestro medio ambiente y los especialistas están en constante búsqueda para lograr su conservación, ahora mediante el pago de servicios a los habitantes de ellos para que se esfuercen en conservarlos como una medida importante de evitar el calentamiento global que amenaza la calidad de vida en nuestro planeta.

1Red de Ciencia y Desarrollo. Hannah Chalmers consultora de cambio climático y energía de SciDev.Net.

2Responsable de la síntesis: Martha González. Red de Comunicación y Divulgación de la Ciencia. Unidad de Vinc. y Dif.

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