miércoles, septiembre 23, 2026
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Aprender sin miedo: los idiomas como un espacio seguro

Héctor Ramón Aréchiga, estudiante del CUCosta, sabe que detrás del aprendizaje puede haber inseguridad y ansiedad, por lo que su objetivo es acompañar a otros alumnos para sortear esos obstáculos

“Es que a mí no se me pega”. Esa frase puede sonar familiar para cualquiera que alguna vez haya intentado aprender otro idioma; a veces aparece después de equivocarse frente a los compañeros, cuando una palabra no sale como se esperaba o cuando, después de estudiar, parece que nada quedó en la memoria.

Para Héctor Ramón Aréchiga Gómez, estudiante de séptimo semestre de Psicología en el CUCosta, ese tipo de pensamientos también forman parte de lo que significa aprender. Por eso, cuando comenzó su servicio social en el departamento de Lenguas encontró una oportunidad para hacer algo más que cumplir con sus actividades: compartir con otros estudiantes los idiomas que él mismo ha aprendido a lo largo de los años.

La idea de compartir sus conocimientos surgió al identificar que, mientras las asesorías de inglés ya formaban parte de las actividades del departamento y tienen un valor curricular, el francés no se impartía.

Por ello, después de cuatro años estudiando francés, decidió ofrecer asesorías gratuitas para quienes quieran repasar algún tema, resolver dudas o simplemente acercarse al idioma. Desde el principio tuvo claro que no quería que se tratara nada más de sentarse frente a una hoja y aprender reglas gramaticales. “Me encantaría poder ofrecer un espacio seguro, donde la educación no se sienta un campo de minas en el cual el aprendizaje se vea como un castigo”, explica.

Para Héctor, equivocarse también forma parte del aprendizaje. Por eso, además de conocimientos, quiere ofrecer escucha, flexibilidad y empatía: “Antes que lo académico, es saber que estamos en un entorno social con seres humanos”.

Quizá esa manera de entender el aprendizaje también tenga que ver con que él mismo continúa aprendiendo. Actualmente estudia un curso en línea sobre didáctica del francés como lengua extranjera y cursa un diplomado de traducción e interpretación profesional. Su interés por los idiomas, incluso, lo llevó a comenzar a estudiar chino mandarín, con la intención de algún día poder impartir también asesorías de este idioma.

Estar ahora del otro lado de una asesoría le resulta todavía un poco extraño. “Mi actualidad se transformó, ahora apoyo a otras personas a que puedan trabajar y comprender mejor ciertos temas que resultan abrumadores en ciertos casos”, cuenta. Para él, compartir lo aprendido no significa dejar de aprender, sino encontrar una nueva manera de hacerlo.

Y esa reciprocidad es parte importante de lo que espera construir. No quiere que quien llegue a una asesoría se sienta menos por no saber algo. Al contrario, espera que pueda reconocer el esfuerzo que ya está haciendo. “Me gustaría que los alumnos sientan seguridad al aprender y que no se sientan minimizados por el hecho de ser estudiantes, sino como una fortaleza y virtud”, afirma.

En su experiencia, las dificultades para aprender un idioma no siempre tienen que ver con el idioma mismo. La inseguridad y la ansiedad pueden hacer que algunos estudiantes desistan antes de sentirse capaces.

“Cada persona que he conocido con dificultades en los idiomas termina desistiendo, porque existe esta inseguridad y ansiedad que provoca el equivocarse o cometer algún error en el intento”, relata.

Ante este panorama, su intención es que las asesorías sean un espacio donde exista libertad para preguntar, equivocarse y volver a intentarlo. Busca también que los estudiantes reconozcan el esfuerzo que puede pasar desapercibido entre tareas, clases y pendientes: “El hecho de levantarse día con día para ir a estudiar es realmente una gran hazaña que debe ser reconocida por sí mismos”, dice.

Su iniciativa apenas comienza, pero Héctor espera que pueda crecer y que el francés encuentre también un espacio dentro de la vida universitaria. Porque, tal vez, aprender un idioma no comienza cuando alguien memoriza su primera palabra, sino cuando deja de pensar que no puede aprenderla.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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