lunes, agosto 3, 2026
lunes 3, agosto, 2026

Aprender a sostener: Karla y su camino en la Medicina

Entre guardias y responsabilidades clínicas, encontró en el atletismo, la escritura y el dibujo una manera de no perder de vista quién era fuera del hospital

Para Karla Estefanía Montejo Lambaren, estudiante de Medicina del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), el año de internado significó pasar de las simulaciones en las aulas a decisiones que, en cuestión de segundos, podían cambiar la vida de un paciente.

Ese quiebre entre la teoría y la práctica llegó en su primer llamado a una resucitación cardiopulmonar. «Durante la carrera hacemos un sinfín de simulaciones, sin embargo es hasta que uno se enfrenta a la emergencia cuando se activa un interruptor donde todo lo aprendido pasa de ser información textual, en cierto grado memorizada, a ser acciones que pueden cambiar el pronóstico y destino de un paciente«, contó Karla.

A partir de ahí, cada guardia sumó una lección distinta. La estudiante recuerda con particular claridad a una paciente pediátrica que le pidieron cuidar mientras su madre resolvía trámites administrativos. «Esa pequeña me mostró que en la medicina no solo se trata de curar, sino de acompañar y, en el sentido más humano, sostener«, dijo.

Sostener, dice, también fue lo que tuvo que aprender a hacer consigo misma. Entre guardias y responsabilidades clínicas, encontró en el atletismo, la escritura y el dibujo una manera de no perder de vista quién era fuera del hospital

«Tuve que aprender que no solo existimos mientras estamos en el hospital y que en gran medida nuestro bienestar depende de no perder nuestra identidad individual», explicó. A esa disciplina personal se sumó el respaldo constante de su familia: cada traslado, cada comida esperándola en casa, cada abrazo se convirtieron, según cuenta, en un punto de apoyo indispensable para sobrellevar el año.

El internado también reconfiguró su manera de entender la vida fuera de la medicina. Karla habla de haber aprendido a agradecer los momentos difíciles y a dejar de dar por sentado lo cotidiano: «Durante el internado no solo aprendemos a aplicar la medicina, sino que entendemos lo fugaz que es la vida, lo frágiles que somos y lo importante que es agradecer la posibilidad de despertar y levantarnos para encontrar a las personas que amamos con nosotros».

Al mirar atrás, asegura que extrañará casi todo, incluidas las guardias más largas. «Quisiera decir que no extrañaré los momentos de tristeza, enojo y frustración pero hoy entiendo que son parte fundamental de lo que me forma como persona y médico, lo que hace que pueda atesorarlos, en perspectiva, tanto como los momentos en los que pude sentir mayor plenitud y felicidad», afirmó.

De ese año se lleva, sobre todo, una certeza sobre el trabajo compartido: ningún logro, dice, se sostiene solo. «Ningún sueño es demasiado grande como para lograrlo, pero que cuando haces parte de ese sueño a amigos, colegas y familia, alcanzarlo no solo se vuelve más fácil, sino más satisfactorio», concluyó.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

MÁS NOTAS

Post Views: 52