Alertan sobre dietas Detox

Especialista de CUTonalá indica que estos pseudoregímenes alimentarios aportan dietas con restricción calórica bastante pronunciada, de menos de 500 kilocalorías, que ni siquiera se recomienda en las guías de prácticas clínicas con evidencias científicas, 

Las dietas de desintoxicación son engaños que utilizan algunos adeptos a este tipo de procesos alternativos, que además implementan mal el término toxinas, sin entender el trasfondo de qué son, para amedrentar a la población para que utilicen este tipo de “regímenes alimentarios” que más allá de dar un beneficio, pueden ser perjudiciales para la salud.

Saúl Fernández González, del Departamento de Ciencias de la Salud y Enfermedad como proceso individual, del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá) señaló que esos conceptos no son otra cosa que estrategias a corto plazo que han surgido en publicaciones o blogs, con el fin de eliminar del cuerpo las toxinas, promover la perdida de peso y mejorar la salud en general.

“El proceso de eliminación de toxinas es complejo, si bien podemos presentar niveles de toxinas elevadas por procesos infecciosos o por enfermedades crónicas, estos procesos se generan a través de la vía hepática o renal, por ello mas allá de los beneficios que pueden tener estos jugos, no es otra cosa que el aporte que van a tener los micro sustratos que provienen de ellos. Es un concepto mal manejado, sin fundamento científico, rebasa la charlatanería”.  

Explicó que existen diversas dietas “detox” como la denominada método de desintoxicación de limón que consiste en durante 10 días tomar en ayunas agua con limón y en algunas ocasiones se utilizan laxantes herbolarios. 

“Otra es la limpieza hepática que consiste en alimentos vegetarianos y un método en el que durante tres días se consumen 6 jugos al día preparados con frutas y verduras. Hay una gran diversidad cuando hablamos de estas dietas que son muy restrictivas en calorías y consisten en consumir frutas, verduras, bebidas y otras sustancias como vinagre, agua salada o mezcla de sustratos que pueden ser perjudiciales”. 

El especialista añadió que estos pseudoregímenes alimentarios aportan dietas con restricción calórica bastante pronunciada, que ni siquiera se recomienda en las guías de prácticas clínicas con evidencias científicas, de menos de 500 kilocalorías. 

“Cuando se ponen en marcha estas dietas durante un tiempo prolongado las personas van a bajar de peso, pero no gracias al jugo, obedece a la restricción calórica a la que esta sometido el paciente, que va a presentar manifestaciones clínicas como malestar, debilidad, mareos, insomnio, cefalea, desnutrición a largo plazo y trastornos gastrointestinales que ahora sí nos pueden conllevar a una producción elevada de toxinas, desencadenar diarreas que pueden portar alteraciones en la microbiota intestinal que puede generar elevación de bacterias”.  

La calidad de los alimentos es un factor que se ha estado retomando y las guías de práctica ya le dan peso. No es tanto el porcentaje de hidratos de carbono, lípidos, proteínas, sino la fuente, la calidad del alimento.

“Que no se coman alimentos procesados, optar por alimentos naturales, otro punto es que a veces es contraproducente y pueden llevar a la producción de toxinas si no se manipulan de manera adecuada las frutas y verduras, si tienen bacterias y no se desinfectan bien, al consumirse generan toxinas”.   

Lamentó que exista tanta desinformación en esta materia y que incluso estos procesos sean promovidos por medios masivos, que es lo más preocupante, ya que lo hacen a la ligera sin entender las repercusiones. 

“No dejarnos llevar por esa evidencia anecdótica de personas que exponen sus casos eso es engañoso, estrategia de mercadotecnia, de charlatanes. Yo en lo particular no lo recomiendo, lo ideal es ir con un profesional de la nutrición que tenga las competencias necesarias para emitir recomendaciones con base en la necesidad del paciente y en los objetivos terapéuticos que se requieren y que estas estén sustentadas en evidencia científica”.  

Para los profesionales recomendó que conozcan este tipo de cuestiones que se exponen en medios, redes sociales, que pueden ser prejudiciales, ya que tienen la responsabilidad de desmitificar desde la postura de la evidencia científica.  

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