Académico de la UdeG reconocido por proyecto colaborativo en psicoterapia

Integrado por especialistas de instituciones de diferentes países de Latinoamérica, el grupo de investigación en el que participó el universitario ha trabajado en el análisis de los retos y prácticas que se implementaron durante la pandemia para seguir brindando atención psicológicas a los pacientes

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Fotografía: Gustavo Alfonzo

El Colegio Estatal de Psicólogos en Intervención de Jalisco entregó un reconocimiento a Luis Arturo González Lozano, profesor del Departamento de Clínicas de Salud Mental del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, por la investigación colaborativa Society for psychotherapy research S.P.R. Cap. Latinoamericano / Instituto Milenio de Investigación en depresión y personalidad MIDAP.

“Somos un equipo de investigadores que estamos conjuntando esfuerzos interinstitucionales e internacionales”.

La colaboración ha permitido dar un perfil a la práctica de psicoterapia en Iberoamérica. La primera fase de la investigación inició el mes de abril de 2020 y en octubre fueron presentados resultados preliminares. La segunda fase está en desarrollo.

La investigación a nivel internacional, contó con la colaboración de más de treinta instituciones internacionales en la primera frase, de más de diez países (como España, Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y México), y en la segunda fase, de seis países.

González Lozano nació en Guadalajara, Jalisco, el 18 de noviembre de 1969. Es doctor en psicología por la Universidad de Guadalajara (Ude) y tiene formación como psicoterapeuta.

¿Cuáles son los principales resultados de esta investigación?

Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) nos han permitido seguir en contacto con los usuarios y pacientes durante la pandemia por COVID-19. Es decir, las tecnologías permitieron evitar crisis profesional en nuestra área como psicoterapeuta. Hasta antes de la pandemia no eran las mismas condiciones en las que se usaba la terapia en línea como ahora, que se masificó y extendió de manera muy importante. Las tecnologías llegaron para quedarse en el ámbito de la psicoterapia, y poder compartirlas también con la modalidad presencial conforme se va uno reintegrando a la nueva normalidad.

¿Qué problemas tuvieron los psicoterapeutas al usar las nuevas tecnologías?

Algunos tuvimos que adaptarnos con mayores dificultades a las tecnologías, ya que en el ámbito de la terapia no eran muy usuales. En los últimos años había experiencias de personas que trabajaban de esta manera. Las tecnologías ayudan a trabajar con pacientes que por ejemplo tienen fobia social y que les cuesta mucho trabajo buscar este tipo de servicios, precisamente por su problemática, o personas que, por ejemplo, por depresión, su situación psicológica ocasiona que tengan muy poca disponibilidad de buscar el apoyo profesional.

Hay una baja de energía en las personas y las tecnologías acercan los servicios de psicoterapia.

Hemos descubierto que ha habido cambios en la visión de los terapeutas en lo que se refiere al uso de las tecnologías e incorporarlas a su práctica clínica, se rompieron mitos, se perdió el miedo a usarlas en un ámbito tan tradicional como era la interacción entre un paciente y un terapeuta en un consultorio. Nos dimos cuenta que tenemos que buscar espacios íntimos y cómodos, espacios que nos brinden confianza para poder hablar de nuestros problemas.

¿Cuál es el futuro de las terapias en línea?

Llegaron para quedarse. No creo que desplacen la presencialidad. Definitivamente no la van a desplazar. Sin embargo, me parece que se van a integrar a la oferta que hay en este ámbito de la psicoterapia con buenos resultados.

¿Cuál es el reto?

Estas intervenciones tienen que llevar a considerar que la profesión no es ajena a cuestiones de regulación normativa o legislativa, y el aspecto ético. Es importante que los formadores de recursos humanos en psicoterapia o psicología podamos incorporar en los programas formativos los contenidos éticos, ya que el área es sensible y necesita un posicionamiento ético muy claro, y sobre todo porque se trabaja con la vulnerabilidad psicológica de las personas. En ese sentido, las tecnologías y el internet deben también trabajarse en función de este mismo posicionamiento ético.

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