Sobrevivir o desaparecer

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L as importaciones chinas y brasileñas impactan a los muebleros de Ocotlán, muchos de los cuales enfrentan el peligro de desaparecer y el reto de convertirse en competitivos para enfrentar la guerra en territorio nacional contra sus rivales extranjeros.
Las importaciones de muebles chinos y brasileños ha ocasionado que las ventas locales disminuyan de manera considerable, indicó Luis Arturo Macías, profesor investigador del Centro Universitario de la Ciénega (CUCiénega).
Esto ha originado, en parte, que muchas empresas descansen a sus operarios algunos días a la semana o semanas enteras para poder subsistir, porque llenan sus bodegas de mueble terminado y no encuentran dónde venderlo.
Ese fenómeno puede ser observado a partir de tiempo atrás (2000), año que coincide con la entrada masiva de muebles chinos y brasileños al territorio nacional, añadió el investigador.
También hay que considerar la prolongada crisis económica del país, lo que contribuye a que el mueble local no se venda rápido, incluso en meses clave como diciembre y mayo.
La desaparición de empresas dedicadas a este ramo trae como consecuencia que sus empleados y dueños emigren a Estados Unidos, en el caso de los primeros o se empleen como supervisores en otras empresas muebleras más grandes, en el de los segundos.
El futuro, de seguir las mismas tendencias, no es promisorio. En los próximos años las importaciones mexicanas de muebles podrían aumentar de un 10 a un 20 por ciento.
“Lo más seguro es que la competencia entre empresas locales y extranjeras, dada la apertura del mercado, aumente, por lo que los empresarios se enfrentan a un dilema: o aglutinarse para sobrevivir y hacer frente a sus rivales extranjeros o desaparecer poco a poco. Solo permanecerán las empresas que tengan mayor calidad”.

Los muebles en Ocotlán

Ocotlán es una ciudad media que tiene como uno de sus pilares económicos más importantes la producción de muebles. Alrededor del 40 por ciento de su población económicamente activa se dedica indirecta o directamente a dicha actividad. Los empresarios del ramo colocan sus productos en el mercado nacional.
“Surten tradicionalmente al noroeste de la república, desde Mexicali hasta Tepic y el noreste y sureste, hasta Veracruz”.
La mayoría son micro y pequeñas empresas, de corte familiar, que tienen como característica su poca tecnificación. Se trata de pequeños talleres.
“Alguien puede pasar por donde están ubicadas y no sabrá que hay un taller, puesto que laboran en el corral de la casa, por ejemplo”.
Del universo total de empresas muebleras que hay en Ocotlán, la mayoría (300) no está tecnificada.

Hasta 20 por ciento más caros

En Ocotlán fabrican muebles para el hogar, de un conglomerado de fibra de madera denominado MDF, hecho en diferentes países, como Canadá, Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina. Los muebleros importan su materia prima de las naciones mencionadas.
“El problema con que nos enfrentamos es que los grandes distribuidores de este material tienen convenios establecidos por años con los principales fabricantes muebleros, con el compromiso de no vender a nadie más”, agregó Sergio Yerenas Ruvalcaba, presidente de la Asociación de Fabricantes Muebleros de Ocotlán (Afamo), sociedad con alrededor de 40 miembros en la Ciénega.
“No ayuda el hecho de que nosotros compramos la materia prima hasta un 40 por ciento más cara de lo que la adquieren los empresarios brasileños y chinos. Por lo tanto, ellos venden sus muebles de un 15 a un 20 por ciento más baratos”.

Los impuestos, otra carga

Para ser competitivos los muebleros ocotlenses han hecho de todo: alianzas para comprar los productos en común, bajar los costos a lo máximo posible y utilizar la creatividad para innovar en diseños y acabados. Sin embargo, “los impuestos, la luz y las cargas tributarias aumentan nuestros costos”.
El gobierno no ayuda mucho a los muebleros. “Lo conveniente es que eliminara los aranceles que nos cobra por importar la materia prima, en consideración a que somos fabricantes”.
Otro de los problemas que enfrenta el sector mueblero de Ocotlán es su falta de liquidez.
“En muchas ocasiones dejan muebles por donde quiera, con diferentes clientes, pero a la hora de cobrar tienen serios problemas”, agregó Luis Arturo Macías, investigador del CUCiénega.
“Nosotros hemos propuesto al gobierno del estado para que a través de Fojal implemente un factoraje para los muebleros, es decir, la posibilidad de que les vendamos a nuestros clientes y nos pague el banco. Esto nos daría mayor liquidez”, dijo el representante mueblero.

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