Mi estimado Fernando, me alegra tu interés acerca de la polémica e incipiente serie de mensajes intergalácticos en los que participó el doctor Sagan. Como mencionas, sí se enviaron placas metálicas grabadas en las sondas Pioneer 10 y 11. Sin embargo, el lenguaje principal de dicho mensaje fue el pictórico-grafico (eminentemente antropocéntrico) representando con dibujos la localización del planeta tierra, dos figuras humanas y un referente universal: la transición de los espines de los electrones del hidrógeno (el elemento más común del universo). En estas placas sólo unos cuantos números están codificados en binario, esperando que alguna inteligencia extraterrestre tome la transición del hidrógeno como una unidad de tiempo universal y entonces los números adquieran algún sentido temporal. Encontrarás más información en la página de la NASA dedicada a las sondas Pioneer: http://www.nasa.gov/mission_pages/pioneer/
Como sostengo en mi artículo, la sonda Voyager también lleva un mensaje. Mucho más difícil, complejo y ambicioso que el de las sondas Pioneer: un disco de oro con información sonora y gráfica codificada de manera análoga como en cualquier disco de acetato (LPs, pues). Éste incluye 115 imágenes, saludos en 55 idiomas, llamados de ballenas, Mozart, Ragas, y hasta Mariachi. Creo que no incurrí en ningún error al redactar el artículo. ¿Acaso sería fácil de olvidar esta mezcla dura interestelar.?
Tal vez, si se llega a cierto consenso con el editor, valga la pena escribir un artículo que discuta a detalle estos mensajes y la crítica que los rodea.
Te invito a revisar las fuentes que consulté durante la redacción, donde inclusive se pueden escuchar los contenidos del disco, comprensiblemente difícil de conseguir:
http://goldenrecord.org/
http://voyager.jpl.nasa.gov/spacecraft/goldenrec.html








