Pemex a un lado de tu casa

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Los vecinos de la Estancia que viven en los alrededores de avenida Patria y Sebastián Bach siguen inconformes. No se resignan a que cerca de sus domicilios el ayuntamiento de Zapopan haya autorizado la instalación de una gasolinería.
El principal temor de estos ciudadanos es que ocurra un accidente que provoque pérdidas humanas, además de que están molestos por los olores que despide la gasolina cuando las pipas de Pemex acuden a surtir.
“Los vecinos recolectamos firmas, hicimos junta de colonos para protestar, pero las autoridades nos dijeron que ya estaba autorizada su instalación por parte del ayuntamiento. Nada valió: ni mandar un documento en el que explicamos los riesgos para los niños y para nosotras”, expresó la directora de la guardería ubicada a cien metros del expendio de combustible, Rosa María González Jaime.
”Es absurdo, pero para instalar una guardería las autoridades indican que no debe haber en 200 metros a la redonda una gasolinería, por el riesgo que implicaría para los pequeños un incendio o explosión. Sin embargo, autorizaron ésta a menor distancia con relación a nuestras instalaciones. La guardería está afiliada al Instituto Mexicano del Seguro Social. Este nos ha sugerido que nos cambiemos de domicilio. Lo injusto es que la guardería se abrió primero y la gasolinería después, hace alrededor de seis meses”.
Para Manuel Amaya Vázquez, vecino de la colonia, tal hecho constituye una agresión. “En su momento manifestamos nuestra inconformidad, recurrimos a las autoridades, pero, como todo mundo sabe, la fuerza ciudadana carece de influencia. Aquí rifa el poder económico. No hay posibilidad de que como ciudadanos podamos hacer valer nuestros derechos”.
“Las irregularidades en que incurrieron son muchas: no respetaron el reglamento, que indica que debe haber una calle entre una casa y la gasolinería. Al final los vecinos tuvimos que desistir. Si usted se fija, solo está separada de una casa habitación por una barda”.
La posibilidad de explosión en un expendio de gasolina es remota, pero el riesgo existe.
“Hay más probabilidades de un derrame y que éste sea consumido por el fuego”, explicó Miguel íngel Ruiz Briones, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI), de la Universidad de Guadalajara.
Detalló que el principal problema que genera un derramamiento de combustible es su reacción ante una llama, lo que puede ocasionar quemaduras de primero, segundo y tercer grados.

Ignoran los reglamentos
El caso de la Estancia no es el único. Resulta frecuente que en la zona metropolitana instalen gasolinerías cercanas a edificios, departamentos, escuelas o viceversa.
La principal causa de esta irregularidad es que no existe continuidad en la aplicación de los reglamentos de parte de las autoridades, quienes ignoran lo establecido para el uso del suelo, continuó el académico universitario.
En los municipios cada tres años cambia la administración. A final de periodo algunas autoridades otorgan permisos para construir gasolinerías o inmuebles cercanos a las mismas, explicó el académico.
Según el reglamento de la Ley de protección civil del estado de Jalisco, en materia de seguridad y prevención de riesgos, los establecimientos de venta, almacenamiento y autoconsumo de gasolinas y diesel, deben cumplir una serie de requisitos, entre otros: 1) estar a una distancia de resguardo mínima de 15 metros con relación a cualquier sitio de concentración pública; 2) los tanques de almacenamiento de gasolinas y/o diesel, a no menos de 30 metros de lugares de concentración pública: centros comerciales, cines, restaurantes, etcétera.
La distancia –establece el reglamento– debe tomar como referencia la ubicación de los tanques de almacenamiento localizados dentro de las estaciones de servicio.
Según el experto, determinar tal distancia debe tener un soporte técnico, a partir de un simulacro de derrame para precisar hasta dónde puede llegar la radiación.
“Cuando inspeccionamos las gasolineras nos fijamos en que los pozos sean herméticos, con cárcamos de material nuevo. Los surtidores de gasolina no deben tener más de 10 años”, explicó Manuel Nájera, jefe de protección civil en Tonalá.

Inconsciencia ciudadana
Las gasolinerías no las tienen todas consigo. La inconsciencia ciudadana puede ser su principal enemiga.
Para Manuel Nájera no basta con que las gasolinerías cumplan con los requisitos establecidos por protección civil en torno a su infraestructura para evitar algún incendio en sus instalaciones.
“La prohibición de usar teléfonos celulares en los expendios no tiene como base un mito. Estos para poder enlazarse utilizan una chispa, que puede ocasionar un incendio, ya que la gasolina tiende a evaporarse y persigue a la lumbre.
“Tampoco es permitido fumar, pero muchos ciudadanos no entienden el porqué de esta disposición. Incluso los empleados de las gasolinerías se molestan”.
Hay propietarios de automóviles que en lugar de tapón utilizan estopa para cubrir el tanque de la gasolina. Algunos coches traen falsos contactos, lo que puede ocasionar un incendio.
“Es necesario que la gente tome conciencia para no ocasionar un incendio en una gasolinería, porque apagarlo precisa de mucho equipo humano y pondría en riesgo a las personas que viven en los alrededores”.

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