Mariano Aparicio

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    En la línea: exposición reciente en Casa Vallarta. Cerca de 100 fotografías de artistas y personalidades locales e internacionales posan con un teléfono de los años cuarenta.
    In the room: nunca tuve teléfono en mi cuarto. No es una fijación, sino más bien porque ese teléfono en especial me resulta evocador. Recuerdo mi casa, mi infancia, a mis padres y hermanos.
    El ring, ring: he tenido con el teléfono las mismas experiencias que mucha gente: desde recibir buenas y malas noticias, hasta mentadas de madre. Cualquier persona común y corriente ha usado un teléfono para arreglar la vida, empeorársela a otro o para decir estupideces.
    Magia: marcas un número equivocado y nunca sabes quién es el interlocutor, quién está del otro lado. Puede ser una persona que admiras o que odias o que todavía no conoces y vas a odiar. Ese anonimato que permite el teléfono es sensacional. Es un aparato mágico.
    Sin fin: trabajo En la línea desde febrero de 2002. Una parte de estas fotografías ya había sido expuesta en el museo del Periodismo. El proyecto no ha terminado: seguiré tomando fotos de personajes con el teléfono. Aún no sé por cuánto tiempo. Digamos que no tiene fin, porque siempre habrá alguien nuevo a quien retratar.
    El camino: entre lo artístico y lo periodístico. Estudié ciencias de la comunicación en el ITESO. A la fecha he colaborado en diarios como El país (España), ABC (España), Clarín (Argentina), Dallas morning news (Estados Unidos). En Guadalajara en Siglo 21, como editor de fotografía en Público, El occidental y El informador; en El financiero y en El universal, en la ciudad de México. También he publicado en las revistas Cuartoscuro y Time.
    Con o sin movimiento: estudié la prepa en el Instituto de Ciencias. Ahí conocí a Guillermo del Toro. Juntos llegamos a hacer algunos cortitos, como Pesadilla 1 y Pesadilla 2. Siempre me ha gustado el cine, pero me decidí por la fotografía, porque el primero es carísimo.
    La próxima: estoy trabajando en un proyecto de desnudo. Estará listo en 2006. En realidad me inicié con la foto de desnudo. En el retrato incursiono con En la línea.
    Retrato, desnudo: el desnudo me gusta muchísimo, pero el retrato también. Pienso que son géneros similares, porque los dos implican caminar al filo de la navaja. Un desnudo no es fácil, pero sí de lo más estético y siempre habrá opiniones encontradas. En el caso del retrato tienes que capturar la personalidad del retratado. Los dos géneros representan un riesgo: por eso me atraen.

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