Ahora fue presentada por el ejecutivo federal la propuesta de reforma hacendaria, misma que para algunos analistas no llega a ser una reforma en sí, pero que modifica en varios puntos la forma de pagar el obligado tributo.
La iniciativa, de ser aprobada de manera sucinta –cosa menos que imposible-, toca puntos clave en el sistema de recaudación y podría llegar a satisfacer una de las demandas que los más se reclaman desde siempre: que los que más tienen, paguen más. Muestra de esto es la propuesta de eliminación de regímenes especiales, que privilegian a una parte pequeña de la base de contribuyentes, como es el régimen de consolidación fiscal de la Ley del impuesto sobre la renta.
Del otro lado también existen demandas, mismas que pudieran ser representadas bajo la pregunta de ¿por qué siempre pagamos los mismos? Los que estamos inscritos en el padrón de contribuyentes y que -bien o mal- cumplimos nuestras obligaciones. ¿Qué hacen para que los muchos que realizan actividades en la informalidad contribuyan al gasto público, obligación constitucional? Un IVA generalizado no es la solución, pero sin duda lograría un poco de este cometido, lo que resulta antipopular.
Esta reforma está presentada con pinzas, con miras a 2018.








