Purificadoras de barrio: opción barata que debe ser monitoreada
Estudio de investigadores del CUCEI encontró que 30 por ciento de garrafones que provienen de pequeños y medianos negocios de venta de agua presentan diferentes cantidades de coliformes fecales. Si bien en muchos casos son una elección obligada por la mala calidad de la red pública de distribución y el alto costo de las marcas convencionales, es necesario un control que garantice la seguridad sanitaria del producto que ofrecen
La crisis hídrica que vive el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) no sólo afecta a la salud de la sociedad, también a la economía. Cada vez es más necesario el uso de agua de garrafón para actividades domésticas como el lavado de verduras, aseo bucal y aseo personal.
La situación ha provocado un aumento en la demanda de agua potable comercializada en diversos establecimientos, como purificadoras y llenadoras de garrafones, aunque no todas cuentan con las normas de calidad requeridas para garantizar su calidad, principalmente la norma ISO 9001:2015. Normatividad que, sin embargo, no garantiza la calidad química del agua, sino que solamente certifica los procesos de lavado, llenado, control de filtros y servicio al cliente en estos establecimientos.
“Compro esta agua porque se me hace buena, y me la dan a 40 pesos a domicilio. Se me hace un buen precio, y llevo como seis meses comprando”, dijo María Becerra, vecina de la colonia Americana.
Un estudio realizado recientemente en el Laboratorio de microbiología del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), analizó muestras de garrafones de purificadoras convencionales en el AMG.
“El 70 por ciento de los garrafones analizados cumple con la norma mexicana 201 de agua purificada envasada, que procura la no detección de los coliformes totales. En 30 por ciento se detectaron coliformes totales, con una oscilación de entre 2 a 16 números más probables de coliformes, por lo que no cumplen con la normatividad”, declaró la maestra María Olea Rodríguez, encargada del laboratorio.
En otra muestra en la que se analizaron garrafones abiertos en hogares, se pudo identificar que, debido al mal manejo de éstos al momento de instalarlos en los dispensadores o de vaciado del agua a termos o vasos, se pone en riesgo la inocuidad del líquido.
“En los garrafones abiertos de uso intradomiciliario se encontraron coliformes totales en el 74 por ciento de los garrafones, con valores de 2 a 16 números más probables, y sólo el 26 por ciento cumplió con los valores permitidos por la normatividad”, agregó Rodríguez.
Foto: Abraham Aréchiga
Foto: Abraham Aréchiga
Crisis en la calidad del agua
Durante el mes de julio de 2026, la Secretaría de Salud Jalisco informó un repunte en la cantidad de enfermedades gastrointestinales atendidas en seis municipios del AMG, a causa del aumento en las temperaturas, al tiempo de que emitió recomendaciones como “beber únicamente agua purificada y evitar ingerir agua de la llave, así como utilizar agua purificada para el cepillado de dientes”.
A la par, se ha presentado un aumento en la demanda de agua en purificadoras pequeñas y medianas en el AMG de entre 30 y 35 por ciento, según establecimientos consultados. “Desde hace unos cuatro meses ha aumentado la cantidad de clientes. Porque dicen que ya la usan también para bañarse, lavar verduras, cocinar, lavarse los dientes, o la cara. Incluso para lavar ropa. Porque dicen que el agua se las mancha también”, aseguró Violeta, dependienta de una purificadora.
El precio de un garrafón de marcas convencionales, como las pertenecientes a Femsa, empresa que concentra una amplia gama de productos de bebidas a nivel nacional, puede oscilar entre los 60 y 80 pesos, dependiendo del establecimiento donde se comercialice.
Luis Javier, vecino del Centro, dijo que consume tanto agua de marcas convencionales, como de purificadora de barrio, ésta “la compro porque es accesible y barata, y la de cadena es de la que nos dan en el trabajo. Yo voy al establecimiento y lleno el garrafón, me cuesta 18 pesos”, dijo.
El agua de un garrafón en purificadoras pequeñas o medianas puede rondar entre los 30 y 35 pesos en el mercado local, y en los establecimientos conocidos en el ámbito como rellenadoras, el precios es de entre los 15 a 20 pesos, aunque éstas suelen no contar con el equipo y los procesos requeridos para garantizar la calidad del líquido, por lo que se recomienda identificar las diferencias entre unas y otras.
“Hace años tratamos de purificar el agua de la red, pero no daba. Era imposible. Los filtros se solían atascar. Sí se purificaba, pero no pudimos quitarle los metales pesados”, reconoció Violeta.
Otro factor importante es el origen del agua que se purifica en estos establecimientos, explicó la encargada del laboratorio de microbiología. “La calidad del agua depende mucho del lugar de donde se abastece. Por lo general, la que se utiliza en purificadoras suele venir de pozos profundos o manantiales. Aunque hay pequeñas empresas que no invierten recursos en el equipo que se requiere, y por eso puede ser afectada la calidad del agua y su imagen”, detalló.
Reconoció también que algunos establecimientos han hecho uso del agua de red con fines comerciales. Por ello, es necesario poner atención en sus certificaciones de calidad.
Fotografía: Ernesto Navarro
Purificadoras y rellenadoras: diferencias
Según la encargada del laboratorio de microbiología, quien ha realizado trabajo de monitoreo del agua durante cerca de 20 años, una purificadora certificada tiene un sistema adecuado que se apega a la normatividad.
Algunas de estas características son que se ubiquen en establecimiento cerrado, el tipo de pintura, maquinaria, superficies lisas y el uso de desinfectantes adecuados, y un proceso necesario para evitar poner en riesgo químico el agua a través de interacciones no deseadas.
Para poder garantizar la fiabilidad de los establecimientos, éstos deben contar, principalmente, con tres elementos básicos, los cuales deben de estar a la vista del público y en cumplimiento de la norma ISO 9001:2015: resultados de análisis microbiológico y/o físico-químico, con una vigencia de no más de tres meses; un diagrama que explique el proceso de purificación, así como que cuente con los filtros necesarios a la vista.
“Tenemos filtro de arena, filtro de carbón, filtros pulidores, filtro de perlas de sal, filtro UV y filtro de ozono. Esto para que el agua salga 100 por ciento de consumo humano y que cumpla los los requisitos norma ISO 9001”, detalló la dependiente de una purificadora.
“No conozco qué medidas se requieren para estos establecimientos, pero sí presentan su proceso en una lona. Los filtros no los he visto, todo está detrás del mostrador de vidrio”, reconoció Luis Javier.
Fotografía: Ernesto Navarro
La investigadora del CUCEI agregó que, en el contexto actual sobre la calidad del agua, es recomendable una revisión de la calidad sanitaria de los pozos para identificar posibles filtraciones que introduzcan contaminantes en los pozos.
Respecto a las llenadoras, la académica del CUCEI reconoció que sí existen casos de esmero en cumplir con los requerimientos en algunos establecimientos; sin embargo, existen otros que no cuentan con la infraestructura necesaria para poder garantizar la inocuidad del agua.
“Es necesario que estos establecimientos se acerquen a los organismos oficiales y a las autoridades sanitarias para poder implementar mejoras en los equipos y en sus dinámicas de trabajo. Es muy probable que el agua venga de pozos en pipas, y hay que ver el tipo de pipa. Muchas veces son pipas de metal, y tienen que ser de acero inoxidable”, advirtió.
Sobre las condiciones de los filtros en las purificadoras, una de las dependientes consultadas detalló que “nosotros, en este lugar, realizamos limpieza de los filtros cada ocho días, y los renovamos cada seis meses, aunque esto depende mucho de la calidad del agua”.
Foto: Abraham Aréchiga
Foto: Abraham Aréchiga
Consejos para los usuarios de purificadoras
Respecto a recomendaciones sobre la manipulación de los garrafones para mantener su inocuidad, Olea Rodríguez dijo que si éstos fueron utilizados para la preparación de alguna bebida compuesta, deben pasar por un proceso completo de lavado.
Otra recomendación está enfocada en limpiar los contenedores para evitar la presencia de gérmenes en el agua provocada por el escurrimiento, sobre todo en dispensadores que cuentan con un compartimento de contención de líquidos derramados, así como estar alertas de no contaminar el dispensador, o la boca del garrafón con los recipientes usados para beber el agua debido al líquido salival.
Para las personas usuarias de estos establecimientos, se recomienda también poner atención en aspectos como la limpieza del lugar, estado de entrega de los garrafones; pero el más importante es el comprobante de los análisis y los filtros a la vista.
Respecto a los garrafones, se recomienda revisar la parte inferior del mismo, sobre todo en caso de que sean de marca convencional, los cuales suelen ser sometidos a procesos de reciclado constantemente.
Éstos suelen llevar un sellos que indica las veces que ha sido reciclado el material, representado con un triángulo formado por flechas contiguas que simboliza los productos de material reciclado. Se recomienda que los garrafones no superen los seis años de fabricación.
Fotografía: Ernesto Navarro
Fotografía: Ernesto Navarro
Consejos sobre los filtros domésticos y tinacos
La situación actual respecto a la calidad del agua ha derivado en la instalación de filtros domésticos, aunque éstos no garantizan el mejoramiento en la calidad del agua. Debido al estado actual del agua, se requiere hacer un seguimiento de estos equipos para garantizar el proceso de purificación, aseguró Olea Rodríguez.
“Probablemente, al principio los filtros cumplan su función. Pero muchas veces no se le da mantenimiento o no seguimos los instructivos. Hay que desarmarlos, lavarlos, desinfectarlos, tallarlos bien para que se remuevan los microorganismos de las películas del filtro”, advirtió.
Agregó que también las personas usuarias de la red deben estar atentas al estado de los tinacos. “Muchas veces también no se lavan. La normatividad nos dice que hay que lavar nuestros tinacos al menos dos veces al año. Y no quiere decir que nosotros lo tengamos que hacer personalmente, porque no tendríamos ni siquiera la capacitación o las herramientas. Aquí, la invitación es buscar a personas expertas”, aconsejó.
Sobre el uso del agua de la red para aseo corporal, Raúl González de los Santos, practicante en el laboratorio de Microbiología, dijo que para verificar su calidad, es posible utilizar cloro al seis por ciento: “No se recomienda, pero sí puede utilizarse para estos fines. Después de colocarle el cloro, dejar reposar 30 minutos. Si hay un cambio de color, de preferencia es mejor no utilizarla, tampoco si existe sedimento”, advirtió.