“Lingüísticamente, en todo el Occidente de México y hasta Utah, en el suroeste de Estados Unidos, predomina una familia lingüística muy extensa que se llama yuto-nahua o yuto-azteca”, explicó Erick González Rizo, profesor de la maestría en Ciencias de la arquitectura del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD).
“Es una familia lingüística muy grande –añadió–, con muchas ramas muy diversas y que abarca desde los nahuas, que son los más conocidos, hasta grupos en Utah, pero también a los cocas”.
¿Qué sería de nosotros sin el lenguaje, sin las palabras, escritas o habladas, almacenadas en nuestro cerebro desde la primera vez que escuchamos alguna oración pronunciada con cariño de nuestra madre? ¿Cómo saber quiénes somos si no hay manera de hablarlo, de pronunciarlo?
A partir de diversas investigaciones se puede suponer que la pérdida de la lengua coca se dio mucho antes de la Conquista, puesto que el náhuatl fue la lengua que predominó y ha logrado sobrevivir incluso a la imposición del español en tierras indígenas.
En el libro Memoria del ciclo de conferencias sobre la historia de la región Ciénega de Jalisco, recopilación de textos de diferentes autores, Rosa Yáñez Rosales, profesora investigadora titular del departamento de Estudios mesoamericanos y mexicanos del CUCSH, en su colaboración menciona que “los pueblos de la ribera norte chapalense sustituyeron el coca por el náhuatl, y éste por el español. Lo que queda después de la enumeración de fuentes, es la seguridad de que su lucha por la sobrevivencia tuvo un costo sumamente alto, en tanto que la lengua y la cultura del pueblo coca son irrecuperables en gran medida”.
La falta de escritura fue uno de los factores principales para que se fuera perdiendo poco a poco la lengua, debido a que, según explicó González Rizo, era una población que se apoyaba mucho en lo oral para transmitir sus enseñanzas y cultura.
“No tenemos glifos como con los zapotecas o una escritura como con los mayas. Entonces, como son un grupo ágrafo, que no utilizó la escritura, mucho pervivió en tradiciones orales y lo que tenemos, que nos da un indicio un poquito de su cosmovisión, es sólo arte rupestre y soportes arqueológicos”, mencionó el historiador egresado del CUCSH.
“Hay una referencia de que un fraile de Cocula hizo un diccionario en coca, pero está perdido. Entonces, no sabemos si usaron en ciertas regiones cocas el idioma para evangelizar. Pero ya todo el siglo XVI, XVII, XVIII vemos en los documentos de toda la zona, en especial en Tlajomulco, Ocotlán y demás, el uso del náhuatl tanto para confesiones, testamentos y demás; también lo usaban mucho los indígenas en la Real Audiencia. Los indígenas mismos empezaron a usar el náhuatl; lo religioso, lo legal, y este uso masivo del náhuatl fue desplazando lentamente a las lenguas locales. Entonces, en el caso, por ejemplo de Mezcala, tenemos algunas palabras mezcladas de coca con el náhuatl”, mencionó.
“Cuando los aztecas conquistaban un pueblo, se aliaban con los nahuatlatos (los intérpretes del náhuatl)”, explicó Noel Contreras. “Al conquistar un lugar, incendiaban la aldea como símbolo de triunfo, lo que provocó la pérdida de muchos argumentos, pergaminos, documentos y códigos de los antepasados. También influyeron las acciones de los españoles y el hecho de que la gente que la hablaba fue muriendo con el tiempo”, añadió.