martes, agosto 11, 2026
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Lejos de casa: la experiencia de los estudiantes foráneos en CUSur

Para los estudiantes Donatello y Gabriela Valentina, la naturaleza de su carrera favorece la creación de vínculos y genera un entorno más humano y acogedor

La vida está llena de cambios significativos; uno de ellos es dejar tu ciudad para estudiar en una completamente distinta. Son muchas cuestiones las que pueden llevarte a tomar esa decisión, sin embargo adaptarse a un nuevo entorno viene con muchas historias de por medio.

Donatello Francisco Ruelas, de quinto semestre de Letras hispánicas y originario de Ayotitlán, municipio de Tecolotlán, nos cuenta que en primer lugar su decisión estuvo motivada por la oferta educativa del centro universitario y por las buenas referencias que había escuchado sobre la carrera y la institución.

Los primeros días en Ciudad Guzmán fueron complicados debido al desconocimiento de la ciudad y al hecho de vivir por primera vez fuera de su comunidad de origen. A esto se sumaron dificultades personales relacionadas con la convivencia y el proceso de adaptación. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, encontró motivación en el ambiente universitario, en sus profesores y en la comunidad estudiantil de su carrera.

Uno de los aspectos que destacó fue el acompañamiento que recibió por los docentes, coordinadores y compañeros; la naturaleza cercana de la carrera de Letras favorece la creación de vínculos y genera un entorno más humano y acogedor, lo que facilitó su integración a la vida universitaria y le permitió sentirse parte de una comunidad.

Respecto a las necesidades de los estudiantes foráneos, dijo que suelen enfrentar retos particulares relacionados con la vivienda, el transporte, la economía, la combinación entre estudio y trabajo, así como la distancia de sus familias. Considera que estas condiciones pueden afectar tanto el rendimiento académico como el bienestar emocional, por lo que requieren atención y comprensión por parte de las instituciones educativas.

Aunque reconoce que extraña ciertos aspectos de su lugar de origen, especialmente a las personas y experiencias que forman parte de su vida cotidiana, también valora la libertad y las oportunidades que ha encontrado en Ciudad Guzmán. La experiencia de vivir fuera de casa le ha permitido desarrollarse de manera más autónoma, explorar nuevas formas de expresarse y construir una identidad propia dentro de un entorno distinto.

Finalmente, reflexionó que ser foráneo representa un esfuerzo constante, pero también una oportunidad de crecimiento personal. Entre los aprendizajes más importantes menciona la administración del tiempo y del dinero, la responsabilidad, la independencia y la importancia de reconocer el valor del trabajo propio. 

Una experiencia similar comparte Gabriela Valentina González Molina de tercer semestre de la misma licenciatura, originaria de Tamazula. Aunque, inicialmente, pensaba estudiar en una universidad de Colima enfocada en idiomas, no terminaba de sentirse convencida.

Fue durante una visita escolar al Centro Universitario del Sur cuando descubrió la carrera de Letras hispánicas y encontró una vocación que la llevó a mudarse a Ciudad Guzmán. Si bien contaba con familiares en la ciudad, la transición a la vida universitaria implicó enfrentarse a nuevos retos relacionados con la independencia, la adaptación a un entorno desconocido y la construcción de una nueva rutina lejos de casa.

Sus primeros días como universitaria estuvieron marcados por la incertidumbre y el cansancio. Debido a que el lugar donde viviría de forma definitiva no estaría disponible hasta septiembre, tuvo que trasladarse constantemente entre ciudades, situación que resultó agotadora, especialmente por cursar el turno vespertino.

Aunque la carga académica inicial no era excesiva, el tiempo invertido en los viajes hizo que el proceso de adaptación fuera más complicado de lo que esperaba.

Uno de los mayores desafíos que enfrentó fue la soledad. Acostumbrada a convivir a diario con su familia y compartir habitación con su hermana, llegar a una casa vacía y pasar las noches sola fue una experiencia difícil. Aunque mantenía contacto mediante videollamadas, sentía la ausencia de las conversaciones cotidianas y del acompañamiento familiar.

Con el paso del tiempo aprendió a convivir con esa sensación y, aunque aún la experimenta ocasionalmente, ha logrado encontrar aspectos positivos en tener su propio espacio y disfrutar de momentos de independencia.

La universidad desempeñó un papel fundamental en su proceso de integración. Destaca que el edificio donde toma clases se convirtió en un lugar seguro para ella y que sus profesores fueron una fuente constante de apoyo y motivación. Asimismo, sus compañeros y amigos contribuyeron a que se sintiera bienvenida desde el inicio. A pesar de estar apenas conociéndose, encontró en ellos una comunidad unida por el interés compartido en las letras, lo que le permitió desarrollar un fuerte sentido de pertenencia en la carrera.

Entre las dificultades prácticas que encontró como estudiante foránea menciona el transporte público. Al provenir de una comunidad donde prácticamente no utiliza camiones urbanos, adaptarse a las rutas de Ciudad Guzmán resultó complicado. En varias ocasiones se perdió y, aunque recibió ayuda de sus amigos, todavía considera difícil identificar qué rutas conducen a determinados lugares. También señala que hubiera agradecido contar desde el principio con más información sobre becas, servicios universitarios y espacios para comer dentro y fuera del campus, en particular durante los horarios vespertinos.

Finalmente, define la experiencia de ser foránea como una gran aventura. Considera que el CUSur terminó convirtiéndose en un segundo hogar gracias a las amistades que construyó durante su estancia. A través de esta etapa ha aprendido a desenvolverse con mayor autonomía, a enfrentar la soledad y a valorar la libertad que implica vivir lejos de casa. Para ella, la universidad ha sido un espacio de formación académica, donde ha encontrado apoyo, compañía y un sentido de pertenencia que ha transformado positivamente su vida.

En conjunto, los testimonios reflejan que ser estudiante foráneo implica enfrentar retos emocionales, económicos y de adaptación, pero también representa una oportunidad para desarrollar independencia, responsabilidad y nuevas formas de construir comunidad lejos de casa.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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