jueves, mayo 21, 2026
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Falta de movimiento, una amenaza silenciosa

¿Sabías que actividad física y ejercicio no son lo mismo? En el CUCS crearon una guía que aborda conceptos como estos y que, además, quiere motivar a la comunidad a activarse para cuidar su salud

Con frecuencia utilizamos los términos “actividad física” y “ejercicio” como sinónimos, pero, aunque están relacionados, no significan lo mismo. Comprender su diferencia permite reconocer que movernos e incorporar hábitos activos en la vida diaria puede ser más sencillo de lo que pensamos.

La actividad física es cualquier movimiento del cuerpo producido por los músculos que exige un gasto de energía; esto incluye caminar, subir escaleras, limpiar la casa o bailar. Por otro lado, el ejercicio es una actividad física planificada y repetitiva que busca mejorar la aptitud física y sus componentes relacionados con la salud.

Éstos y otros conceptos son abordados en la Guía práctica para transformar tu bienestar y mejorar tu calidad de vida a través de la actividad física, elaborada por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la UdeG, como parte del proyecto Calendario de salud, cuya finalidad es acercar información útil, accesible y basada en evidencia científica a la población.

En entrevista, Cristian Franco, uno de los coordinadores de la guía, explicó que este material surge de una estrategia que mes con mes aborda distintas efemérides relacionadas con la salud mediante actividades, conversatorios y productos informativos dirigidos a la comunidad.

“Se abordan desde los efectos inmediatos que puede tener una sola sesión de actividad física, hasta los beneficios a largo plazo; además, se busca dimensionar la problemática del sedentarismo para generar conciencia social y aportar elementos a quienes diseñan políticas públicas”, añadió.

Explicó que más allá de informar, el mensaje central de la guía es claro: motivar a la acción e invitar a la comunidad a incorporar la actividad física como parte de su estilo de vida, puesto que más movimiento es más vida; todo paso cuenta y un poco vale mucho.

“Si todos los beneficios de la actividad física pudieran colocarse dentro de una cápsula, podría ser el medicamento más vendido en todo el mundo, porque nos permite vivir más años y con mejor calidad”, subrayó Franco.

El proyecto destaca por su carácter colaborativo; en esta edición participaron profesores, personal administrativo y estudiantes de licenciatura y posgrado; y especialistas como la doctora Edna Jauregui y el doctor Juan López Taylor, del Departamento de ciencias del movimiento humano, educación, deporte, recreación y danza del CUCS.

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Falta de movimiento, una amenaza silenciosa

La guía es de acceso gratuito y puede consultarse a través de las plataformas del Calendario de salud (https://www.cucs.udg.mx/calendario-salud/) y los medios oficiales del CUCS, lo que permite ampliar su alcance tanto dentro como fuera de la comunidad universitaria.

El sedentarismo es un hábito y, como todo hábito, puede cambiarse. El primer paso es identificar cuánto tiempo pasas sentado al día. Una vez que eres consciente de ello, el objetivo es reemplazar el tiempo sedentario por actividad física de cualquier intensidad. Incluso, la actividad ligera tiene beneficios para la salud en comparación con permanecer sentado.

Algunos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  

El 31 por ciento de los adultos son físicamente inactivos.

El 80 por ciento de los adolescentes son físicamente inactivos.

Si la actividad física no aumenta, los sistemas públicos de salud gastarán unos 300 mil millones de dólares entre 2020 y 2030.

 

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Directrices de la OMS para cada etapa de la vida:

Niños y adolescentes (de 5 a 17 años)

Para los niños y jóvenes, la actividad física consiste en juegos, deportes, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, dentro de la familia, la escuela y la comunidad.

Realiza al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa.

Deben incorporarse al menos tres días a la semana de actividades que fortalezcan músculos y huesos. Limitar el tiempo sedentario, especialmente el ocio frente a pantallas

Adultos (de 18 a 64 años)

En los adultos, la actividad física incluye actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (caminar o ir en bicicleta), actividades ocupacionales (trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados.

Realizar al menos 150-300 minutos de intensidad moderada o 75-150 minutos de intensidad vigorosa a la semana.

Incorporar dos o más días a la semana de actividades de fortalecimiento muscular de intensidad moderada.

Adultos mayores (de 65 años en adelante)

Las recomendaciones son las mismas que para los adultos, pero con un énfasis en la capacidad funcional para prevenir caídas y deterioro.

Realizar al menos 150-300 minutos de intensidad moderada o 75-150 minutos de intensidad vigorosa a la semana.

Incorporar dos o más días a la semana de actividades de fortalecimiento muscular.

Realizar tres o más días a la semana de actividades que prioricen el equilibrio funcional y el entrenamiento de fuerza de intensidad moderada.

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