“La universidad más flexible, multimodal y abierta para toda la vida ya no es una idea progresista, es una estrategia de sobrevivencia institucional y civilizatoria”, expresó Ricardo Villanueva Lomelí, ex Rector de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública federal.
Esto, al impartir la conferencia “Transformación de los modelos educativos ante los nuevos desafíos”, en el marco del primer Congreso interdisciplinario de salud pública: colaboración más allá de las fronteras”, organizado por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), que tiene como sede el hotel Fiesta Americana. Ahí abordó los desafíos actuales de la educación superior frente a los cambios tecnológicos y sociales.
“Es necesario replantear los modelos educativos. Estamos viviendo una nueva era, una nueva generación de estudiantes en las aulas que si no entendemos que es otra generación, nos vamos a equivocar; porque si nos quedamos en la arrogancia académica de creer que lo que hacemos lo hacemos a la perfección, vamos a cometer muchos errores”, dijo.
Uno de los problemas más relevantes es el abandono escolar en la universidad, añadió, puesto que en la última década, tres millones de jóvenes han abandonado la carrera en el primer año de estudio, lo que evidencia un reto estructural para las políticas educativas.
“En un país de más de 120 millones, cuando sólo 18 millones logran tocar la universidad, no puedes permitir que 10 millones abandonen, ese es un reto que tenemos que asumir todos en conjunto; pero hay que hacerlo de manera autocrítica”, comentó.
Enfatizó que no se puede seguir teniendo un sistema educativo donde se cree que lo importante es la información, ya que en la actualidad el acceso al conocimiento es inmediato gracias a las herramientas tecnológicas.
Villanueva Lomelí reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial, particularmente de ChatGPT, señalando que la IA puede sustituir la memorización de contenidos, la repetición mecánica, las respuestas únicas, cerradas o estandarizadas; pero no sustituye a la argumentación situada, la toma de decisiones con criterio, el análisis de casos reales, la reflexión ética y la defensa oral de ideas propias.
Ante esto, propuso un cambio pedagógico enfocado en el pensamiento crítico y la formulación de preguntas, afirmando que el valor de la educación está en la pregunta y no en la respuesta.
“La universidad ha sobrevivido más de mil años no por resistirse al cambio, sino por reinventarse cada vez que el mundo se ha transformado”, concluyó.









