martes, abril 28, 2026
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Volver a moverse, volver a vivir: SUAM transforma la vida de adultos mayores

El programa ha logrado construir algo que no siempre es fácil de encontrar: comunidad, un espacio donde distintas generaciones conviven, aprenden unas de otras y crean vínculos que trascienden el aula

Fotos: Alondra Karina Gómez Vargas

Después de la jubilación, muchas personas enfrentan un cambio silencioso: el ritmo de vida se detiene, las actividades disminuyen y, poco a poco, el tiempo parece sobrar. Para algunos, incluso, los días comienzan a pasar entre casa, televisión y pocas oportunidades de socializar.

En el Centro Universitario de la Costa (CUCosta), el Sistema Universitario del Adulto Mayor (SUAM) surge como una alternativa para transformar esa etapa en una experiencia activa, saludable y acompañada.

Para Clara Esther Guerrero Sánchez, de 68 años, este programa ha significado mantenerse en movimiento y mejorar su calidad de vida. 

“Todo me ha servido; mi cuerpo está más saludable, puedo hacer más cosas y también he hecho nuevas amistades”, comparte.

Por medio de distintos talleres ha logrado no sólo mejorar físicamente, sino mantenerse activa en su día a día. “No es vida quedarse en casa, necesitamos estar en movimiento y en convivencia”, añade.

Esta experiencia se repite entre otros participantes del programa. Por ejemplo, Guillermina Martínez Fernández, de 84 años, encontró en el SUAM un espacio para mantenerse activa y relacionarse con otras personas. “Me ha ayudado en el movimiento, en el modo de pensar y en relacionarme con los demás”, comenta.

Para ella, el programa también representa una oportunidad de salir de la rutina que en ocasiones se impone en esta etapa de la vida. 

“Muchas veces nos quedamos en casa cuidando a los nietos, pero también necesitamos algo para nosotros”, expresa.

Incluso, tras buscar actividades similares en otros espacios, asegura no haber encontrado una experiencia comparable. “No hay las actividades, ni la convivencia que se encuentran aquí”, afirma.

En ese mismo sentido, Patricia Gómez Mendoza, de 68 años, destaca el impacto que el programa ha tenido en su bienestar físico y emocional. “Para mí es algo excelente, algo que me ayudó a revivir, a estar más activa”, señala.

Mediante talleres como el de fuerza, yoga y actividades cognitivas, ha logrado mejorar su movilidad y estado de ánimo, pero más allá de los beneficios físicos, coincide en que uno de los aspectos más valiosos del programa es la convivencia. “Socializas con la gente… la verdad, rejuveneces”, agrega.

Desde la visión académica, Raquel García Pereda, profesora de la licenciatura en Cultura física y deportes y fundadora del programa en el CUCosta, explica que el impacto del SUAM va mucho más allá de lo físico.

“He visto llegar a los alumnos con habilidades disminuidas y ver su evolución; cambian su forma de caminar, de expresarse, sonríen más”, explica.

El programa trabaja de manera integral distintas áreas del bienestar, incluidas la actividad física, la estimulación cognitiva y la socialización, aspectos que suelen verse afectados en la vejez. “Vuelven a hacer amigos, se integran, se sienten aceptados y eso les da motivación para seguir adelante”, señala.

Además, destaca que uno de los principales retos no es el interés de los participantes, sino las condiciones externas. “Muchos dejan de venir no porque no quieran, sino porque no tienen quién los acompañe o facilite su traslado”, explica García Pereda.

A pesar de ello, el crecimiento del programa ha sido constante. Desde sus inicios, hace 11 años y con pocos talleres, hoy el SUAM ofrece una amplia variedad de actividades gracias al trabajo colaborativo de docentes y estudiantes, quienes participan de manera voluntaria.

“Lo hacemos de corazón, porque queremos devolverles un poco de lo mucho que nos han dado”, expresa la profesora.

Más allá de los talleres, el SUAM ha logrado construir algo que no siempre es fácil de encontrar: comunidad; un espacio donde distintas generaciones conviven, aprenden unas de otras y crean vínculos que trascienden el aula.

En un contexto donde el envejecimiento suele asociarse con limitaciones, este programa demuestra lo contrario, que siempre es posible aprender, moverse, convivir y, sobre todo, seguir disfrutando de la vida.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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