Para prevenir y visibilizar el acoso y hostigamiento, en el Centro Universitario de Lagos (CULagos) se impartió la conferencia “El acoso moral: una mirada clínica a los vínculos que destruyen”, en el marco de la campaña “#PonleUnAlto: el respeto se lleva puesto”.
La conferencia fue dictada por Juan Pablo Ulloa Vázquez, especialista en el ámbito de la psicología clínica y miembro del Servicio Especializado para la Atención de la Mujer de la Secretaría de Salud.
El ponente explicó que el acoso moral es un proceso dentro de los vínculos en el que hay violencia psicológica, “Donde, de manera progresiva y sistemática, un individuo ejerce un poder destructivo sobre la subjetividad de otro”.
Es decir, no se trata de un hecho aislado, sino de un esquema en que las situaciones desgastantes de violencia se repiten, de forma sutil y constante, hasta debilitar emocionalmente a una persona.

En la charla, el ponente mencionó las señales de que hay acoso moral en un vínculo: “primero: además de la ya señalada asimetría en el ejercicio del poder, se puede detectar analizando quién en la relación puede decir que no sin consecuencias”, dijo.
La segunda señal se relaciona con la repetición y el tiempo de las acciones, pues no son conductas aisladas, sino que son microagresiones que se acumulan y desgastan progresivamente el vínculo.
Un tercer indicador tiene que ver con la negación reiterada de los hechos por parte de la persona que ejerce el acoso.
“Éste descalifica la percepción de la otra persona a través de mensajes contradictorios, lo que le genera en la víctima una pérdida de confianza en sí misma”, apuntó.
El cuarto indicador es el debilitamiento del yo de la víctima: dudas constantes, miedo a cometer errores, hipervigilancia de sí misma y una pérdida de la espontaneidad y el deseo son señales de alarma a este respecto.
Por último, está el elemento del aislamiento progresivo, la reducción de las redes de apoyo, la desconfianza hacia el entorno y una fuerte dependencia para con el vínculo que termina convirtiéndose en algo nocivo.

Construcción de perfiles
Sobre cómo pueden ser los perfiles de victimarios y víctimas, Ulloa Vázquez indicó que, sobre los primeros, se trata de personas que tienen una necesidad de control, intolerancia a la diferencia. “Sobre todo, no se definen por un diagnóstico, sino por una forma de vincularse”.
En cuanto a las víctimas, suelen ser personas con alta empatía, un fuerte compromiso y una potencial historia de vínculos desiguales, lo que le lleva a tener una tendencia a cuestionarse a sí misma.
“¿Qué hacer ante el acoso moral? Lo importante es nombrar la violencia, dejar de intentar convencer al otro, recuperar los apoyos externos y, sobre todo, tomar una distancia protectora”.
Al final, se trata de un acto de cuidado y, como todo cuidado, comienza por escuchar lo que durante demasiado tiempo no ha podido decirse.

Texto: Román Villalobos Manzo
Fotografía: Alondra Ochoa Torrentera









